Qué tal si nos detenemos un momento y pensamos… ¿qué es la actividad física? ¿Qué significa la actividad física para ti? ¿Tienes actividad física en tu diario vivir?
Quiero informarte que la actividad física no comienza cuando llegamos al gimnasio. Puede comenzar cada vez que decidimos movernos: desde caminar hasta realizar las tareas diarias del hogar, cada movimiento cuenta y contribuye a nuestra salud y bienestar.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la actividad física como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que requiere gasto de energía. Además, la American Heart Association (AHA) la describe como cualquier actividad que mueve el cuerpo y quema calorías.
En otras palabras, incluye mucho más que el ejercicio específico, estructurado y formal; también comprende actividades cotidianas como caminar, subir escaleras, realizar tareas domésticas, trabajar, jugar, bailar, practicar deportes o participar en actividades recreativas.
Mantenerse físicamente activo constituye una de las estrategias más efectivas para prevenir enfermedades y promover la salud en todas las etapas de la vida. La evidencia científica demuestra que puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión arterial, obesidad y algunos tipos de cáncer.
Además, favorece la salud mental al disminuir los síntomas de ansiedad, depresión y estrés. También mejora la calidad del sueño, aumenta los niveles de energía y contribuye al bienestar general.
Por lo tanto, debemos resaltar la importancia de mantenerse activo, lo que es aún más evidente cuando observamos los datos de salud pública.
Según la OMS, la inactividad física es uno de los principales factores de riesgo de mortalidad a nivel mundial y aproximadamente 1 de cada 4 personas adultas no alcanza los niveles recomendados de actividad física.
En Puerto Rico, el Departamento de Salud reconoce la actividad física como una de las estrategias más efectivas para prevenir enfermedades crónicas y promover el bienestar integral. Por esta razón, la promoción de la actividad física constituye una prioridad para la salud pública y una herramienta fundamental para mejorar la calidad de vida de la población puertorriqueña.
Los beneficios de adoptar un estilo de vida activo comienzan desde edades tempranas y se extienden a lo largo de toda la vida.
En niños y adolescentes contribuye al crecimiento y desarrollo saludable, fortalece huesos y músculos, mejora el aprendizaje y fomenta hábitos saludables. En los adultos ayuda a mantener una buena salud cardiovascular, controlar el peso corporal y prevenir enfermedades crónicas. En los adultos mayores favorece la movilidad, la independencia funcional, el equilibrio y la prevención de caídas, promoviendo una mejor calidad de vida y participación en la comunidad.
Los profesionales en Terapia Física nos ayudan a entender mejor la importancia de integrar rutinas en nuestro diario vivir que involucren actividad física.
Estos profesionales tienen recomendaciones alineadas a las de la OMS y la American Heart Association. Recomiendan que los adultos realicen entre 150 a 300 minutos semanales de actividad física moderada o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa.
Incluso recomiendan realizar ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana y reducir los periodos prolongados de sedentarismo. Para los adultos mayores también se recomienda incorporar actividades que mejoren el equilibrio y contribuyan a prevenir caídas.
Desde la perspectiva de la Terapia Física, la actividad física es una herramienta esencial para optimizar el movimiento humano, mejorar la capacidad funcional y prevenir o tratar condiciones que afectan la movilidad. Mediante el ejercicio terapéutico y otras intervenciones especializadas, la Terapia Física promueve la fuerza, resistencia, flexibilidad, equilibrio y la capacidad para movilizarse de manera segura e independiente.
Otros especialistas que nos ayudan a entender la importancia de la actividad física son los profesionales en Terapia Ocupacional, quienes reconocen que mantenerse en movimiento forma parte de las ocupaciones que dan propósito y significado a la vida.
Actividades como bañarse, vestirse, preparar alimentos, realizar tareas del hogar, trabajar, estudiar, jugar, participar en actividades recreativas o compartir con familiares y amigos requieren de movimiento y contribuyen al bienestar físico, emocional y social. Desde esta perspectiva, la actividad física no solo ayuda a mejorar la condición física, sino que también permite que las personas participen plenamente en las actividades que son importantes para ellas.
Aunque ambas disciplinas tienen enfoques distintos, comparten un mismo objetivo: promover la salud, la independencia y la participación activa de las personas en su entorno.
La Terapia Física se enfoca en optimizar el movimiento y la capacidad física, mientras que la Terapia Ocupacional utiliza ese movimiento para facilitar la participación en las actividades significativas de la vida diaria.
Eso nos lleva a mencionar la relación estrecha entre la actividad física y la rehabilitación. Ya se ha evidenciado que la actividad física desempeña un papel fundamental en la prevención de enfermedades y la promoción de la salud. Pero también constituye una herramienta esencial en los procesos de recuperación y rehabilitación.
Por ejemplo, cuando una persona experimenta un accidente cerebrovascular, una lesión neurológica, una cirugía, una enfermedad cardíaca o una hospitalización prolongada, el movimiento y la actividad física estructurada forman parte importante del proceso terapéutico para recuperar o maximizar la función.
Así que debemos reconocer que los profesionales de rehabilitación utilizan estos hábitos saludables de manera planificada y adaptada a las necesidades de cada persona para mejorar la fuerza, movilidad, resistencia, equilibrio y la capacidad para realizar actividades de la vida diaria.
De esta forma, la rehabilitación no solo busca tratar una condición de salud, sino también promover la independencia, la participación en actividades significativas y una mejor calidad de vida. La actividad física representa un puente entre la prevención, la recuperación y el bienestar a lo largo de toda la vida.
Es importante que resaltemos que la actividad física es una inversión para nuestra salud. No importa la edad ni el nivel de condición física: caminar, bailar, correr bicicleta, practicar ejercicios de fortalecimiento o simplemente mantenerse en movimiento durante el día puede generar beneficios significativos para la salud. Incorporar actividad física a la rutina diaria ayuda a prevenir enfermedades, proteger el corazón, mantener la independencia y mejorar la calidad de vida.
La actividad física es una de las pocas intervenciones capaces de mejorar simultáneamente la salud física, la salud mental, la independencia funcional y la calidad de vida. Por ello, constituye una herramienta fundamental para la prevención de enfermedades, la promoción de la salud y el bienestar de la población.
Invertir tiempo en moverse hoy puede traducirse en más años de salud, autonomía y calidad de vida en el futuro. El Sistema de Salud Menonita cuenta con un equipo completo de especialistas en el Centro de Rehabilitación. Para más información, puede comunicarse al Hospital Menonita Caguas al 787-653-0550.
Referencias:
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Physical Activity Fact Sheet.
- American Heart Association (AHA). Recommendations for Physical Activity in Adults.
- Asociación Puertorriqueña de Terapia Física (APTF). Recomendaciones de actividad física basadas en las guías de la OMS.
- Departamento de Salud de Puerto Rico. Programas e iniciativas de promoción de actividad física y prevención de enfermedades crónicas.
- American Occupational Therapy Association (AOTA). Occupational Therapy Practice Framework (OTPF-4).
- American Physical Therapy Association (APTA). Recursos sobre actividad física, movimiento y prevención de enfermedades.











































