En una de las arterias más transitadas del casco urbano de Ponce, un nuevo mural comienza a cobrar forma como tributo colectivo y acto de afirmación cultural.
La pieza, dedicada al legado del sonero José “Cheo” Feliciano, no solo evoca la trascendencia de su música, sino que inserta su figura en un diálogo visual contemporáneo desde la mirada del muralista ponceño Rafael “Rafique” Vega Feliciano.
La obra, encargada por el Gobierno Municipal de Ponce, se desarrolla en la calle Unión y se espera que concluya en los primeros días de julio.
En palabras de la alcaldesa Marlese Sifre Rodríguez, “con este mural en el corazón de nuestro casco urbano, celebramos su vida, asegurando que las futuras generaciones recuerden que la esencia de su música sigue viva en las calles que lo vieron nacer”.
Según se ha adelantado, la obra capturará la dimensión simbólica de Feliciano como figura del género musical que trasciende para convertirse en emblema cultural del Caribe.
Para Vega Feliciano, el proyecto tiene una resonancia personal y colectiva. “Es un honor y un orgullo poder realizar este mural en honor al legendario Cheo Feliciano y a la Salsa Puertorriqueña en mi ciudad natal de Ponce”, expresó.
Su acercamiento, agregó, no es meramente estético, ya que parte de una investigación histórica y cultural que nutre cada trazo, a 12 años de la muerte del artista y en el marco de lo que habría sido su cumpleaños número 91.
Nacido en Ponce en 1999, Vega Feliciano se ha distinguido por un lenguaje visual que combina retrato expresionista con elementos de la iconografía taína y el sincretismo religioso caribeño.
Su obra explora temas como la memoria, la ascendencia y la resistencia cultural, articulando una narrativa que conecta el pasado ancestral con las identidades contemporáneas.
El proceso creativo del artista también revela una dimensión investigativa poco visible en el muralismo tradicional. Su trabajo incluye visitas a museos y espacios con vestigios arqueológicos, en un esfuerzo por anclar sus composiciones en referentes históricos concretos.
Esa metodología se traduce en piezas que no solo representan figuras, sino que activan capas de significado e identidad puertorriqueña.
La proyección de Vega Feliciano ha comenzado a trascender el ámbito local. En abril de 2026, fue el único artista puertorriqueño invitado al festival internacional Bermuda Walls, donde completó dos murales en apenas cuatro días, consolidando su presencia en circuitos globales de arte urbano.

En Ponce, sin embargo, el gesto adquiere otra dimensión. “Debo decir que este proyecto representa un precedente importante para el muralismo en Ponce y en el área sur de Puerto Rico como un acto de descentralización artística”, señaló el artista. “Es algo con lo que llevo mucho tiempo soñando: el poder pintar esta pared en el casco urbano del pueblo que me vio nacer”.
Así, el mural no solo rinde homenaje a una de las voces más influyentes de la música caribeña, sino que también reafirma el espacio público como escenario de memoria, identidad y creación.











































