El desmoronamiento del alto al fuego decretado hace dos meses entre Estados Unidos e Irán aceleró anoche la escalada hacia una confrontación más abierta, con ataques militares cruzados que ya sabotean los esfuerzos de la diplomacia y multiplican el riesgo de un conflicto regional de mayor escala.
El incidente que detonó la nueva ronda de represalias se produjo entre la noche del lunes y la madrugada del martes, cuando un helicóptero de ataque AH‑64 Apache del Ejército de Estados Unidos cayó al mar mientras patrullaba cerca del estrecho de Ormuz, en aguas próximas a la costa de Omán.
El Mando Central estadounidense (Centcom) confirmó que los dos tripulantes fueron rescatados con vida por una embarcación no tripulada de la Armada tras pasar alrededor de dos horas en el agua, en lo que describió como el primer rescate marítimo de este tipo realizado por las fuerzas estadounidenses.
Según funcionarios citados por agencias internacionales, el helicóptero habría sido alcanzado por un dron iraní, aunque el Pentágono mantiene abierta la investigación y no ha ofrecido una versión definitiva sobre las causas del siniestro.
Mientras tanto, Trump ha dicho que el aparato fue derribado por Irán y aseguró que el país “debe, por necesidad, responder” a lo que calificó como un ataque directo contra fuerzas estadounidenses.
Poco después, la Armada estadounidense lanzó ataques aéreos contra infraestructuras militares iraníes. Según comunicados de Centcom, aviones de la Fuerza Aérea destruyeron ayer sistemas de defensa, radares de vigilancia y centros de control en el sur de Irán y en las cercanías del estrecho de Ormuz, acciones que el mando militar describió como “proporcionales” al derribo del helicóptero.
La nueva ofensiva, sin embargo, erosiona aún más la credibilidad de las promesas de Trump sobre un acuerdo de paz “en dos o tres días”, una fórmula que empezó a repetir el pasado 1 de abril, durante un mensaje televisado a la nación.
Represalia en Bahréin, Kuwait y Jordania
Por su parte, Teherán respondió a los bombardeos con una ofensiva coordinada contra posiciones estadounidenses en, al menos, tres países de la región.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) aseguró haber lanzado drones de ataque Shahed‑136 contra el cuartel general de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Manama, capital de Bahréin, durante una operación que calificó como represalia directa por los bombardeos contra infraestructuras iraníes.
Además, la IRGC afirmó haber disparado misiles de largo alcance contra la base aérea de Muwaffaq Salti en Jordania, donde se albergan tropas estadounidenses, cazas F‑35 y centros de mando. La IRGC también se adjudicó ataques contra otros objetivos en Kuwait.
Las autoridades de los tres países activaron sus defensas antiaéreas e interceptaron varios drones y misiles. No obstante, a primera hora de este miércoles aún no existía una evaluación clara y verificable de los daños materiales o posibles víctimas.
Entretanto, medios estadounidenses como The New York Times apuntan a que en el seno de la administración Trump existe preocupación por el impacto del episodio en el estrecho de Ormuz, sobre la seguridad del transporte marítimo y los precios del petróleo.
Al mismo tiempo, Irán ha condicionado cualquier progreso en las conversaciones diplomáticas a que Israel frene sus operaciones militares en Líbano y Gaza, algo que por ahora no sucede.













































