La Agencia de Protección Ambiental (EPA) permitirá que las carboneras en los Estados Unidos y Puerto Rico emitan más tóxicos a la atmósfera, al desmantelar el pasado viernes una norma que desde el 2024 limitaba severamente sus emisiones de mercurio, cadmio, cromo, plomo y níquel: metales pesados con un amplio historial de daños neurológicos, cáncer e infertilidad.
La derogación será particularmente beneficiosa para la carbonera AES en Guayama, la empresa estadounidense multada por $3.1 millones en 2024 -precisamente por la EPA- tras incumplir en múltiples ocasiones con el límite máximo permitido de emisiones de mercurio.
Aunque la sanción también forzó a AES a instalar dos monitores permanentes de mercurio y a divulgar sus resultados semestralmente, el desmantelamiento de restricciones deja la vía libre para emisiones más altas.
La más reciente directriz del administrador de la EPA, Lee Zeldin, permite que las centrales emitan más del triple de mercurio: de 1.2 libras por trillón de BTU a 4.0 libras por trillón de BTU, lo que para AES Puerto Rico equivaldría a una licencia federal para liberar cerca de 45 libras de mercurio, cada año, a la atmósfera de Guayama, según estimados de La Perla del Sur.
Previamente, el máximo permitido era de 13.9 libras al año, lo que equivale a un aumento de 233 por ciento.
En la atmósfera, el mercurio viaja en forma de gas y partículas hasta depositarse en agua y suelos, bioacumulándose en la cadena alimentaria. Si se consumen alimentos contaminados -por ejemplo, peces y cangrejos- pasa directamente a humanos, causando daños neurológicos irreversibles, especialmente en fetos y niños, a quienes puede causar retrasos significativos en el desarrollo, menor coeficiente intelectual y deterioro de las habilidades motoras.
En adultos puede causar pérdida de memoria, enfermedades cardíacas, insuficiencia renal, infertilidad y cáncer.
Si se inhalara, puede causar irritación pulmonar, temblores e insomnio. De manera crónica, incluso puede dañar el sistema nervioso central, reconoce la EPA.
La multa de $3.1 millones a AES Puerto Rico documentó específicamente el “riesgo a la salud de comunidades aledañas” por exposición respiratoria directa.
Una década atrás, un estudio de la Escuela Salud Pública de la Universidad de Puerto Rico reveló que la prevalencia de abortos, de enfermedades respiratorias y enfermedades de la piel es “significativamente mayor” en comunidades próximas a AES.
A pesar de las recomendaciones de los catedráticos a cargo y el reclamo de vecinos, ningún otro estudio epidemiológico se ha llevado a cabo en la zona para profundizar en los hallazgos y determinar causas. Incluso, la senadora María de Lourdes Santiago Negrón y el representante Denis Márquez Lebrón radicaron proyectos de resolución conjunta con ese objetivo en enero de 2021, pero ninguna prosperó en las legislaturas, entonces presididas por José Luis Dalmau Santiago y Rafael Hernández Montañez.
La directriz de Zeldin, quien recibió $420 mil en aportaciones políticas de empresas petroleras durante su carrera congresional de 2015 al 2023, también permitirá a carboneras como AES emitir más cadmio y cromo hexavalente al aire, sin consecuencias para la empresa.
Según establece la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades (ATSDR, por siglas en inglés), la exposición crónica a cadmio puede dañar riñones, pulmones y huesos, además de provocar cáncer.
Mientras que el cromo hexavalente también es carcinogénico, de acuerdo con el Departamento de Salud federal, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer y la EPA. Su ingesta puede causar irritación y úlceras en el estómago y el intestino delgado. También anemia y daño del sistema reproductivo.
Durante la conferencia de prensa en la que hizo el anuncio, Zeldin justificó la cancelación de la medida regulatoria alegando así le ahorrará “a la industria eléctrica $670 millones” entre los años 2028 y 2037, y que esos “ahorros” se traducirán en “menores costos de vida diarios” para las familias estadounidenses.
Entretanto, el presidente estadounidense Donald Trump declaró que el cambio pretende “fortalecer la defensa nacional con la flota de carbón limpio y hermoso de América”, detener cierres previstos de carboneras que colectivamente generan 17 GW de electricidad y priorizar el carbón ante la demanda eléctrica de los data centers de inteligencia artificial.
Tanto él como Zeldin omitieron en sus mensajes los riesgos ambientales y a la salud pública que acarrea la directriz.











































