Uno de los proyectos más reclamados por residentes y comerciantes de la zona turística de Guánica parece haber superado el maleficio de la burocracia.
Como ha revelado el alcalde Ismael Rodríguez Ramos, la remodelación del Malecón finalmente cuenta con un diseño avalado por la Agencia de Protección Ambiental (EPA), lo que permitirá convocar a subasta y encaminar una intervención que, aunque más limitada que la propuesta en el 2023, abre el paso a la rehabilitación de este paseo frente a la bahía.
Tras años de estudios, objeciones y rediseños, la agencia federal aceptó una versión del proyecto que evita excavaciones en el subsuelo e intervenciones en el lecho marino, pero que permitirá nivelar el paseo, sustituir barandas deterioradas y despejar la vista hacia la bahía, un reclamo recurrente de quienes dependen del turismo en ese litoral guaniqueño.
Como repasó el alcalde, el diseño original contemplaba demoler la losa de cemento, excavar el terreno y extender las obras hasta la rampa de botes, un planteamiento que quedó descartado tras la intervención de la EPA.
“La EPA indica que no se puede hacer excavación en ese terreno por la preocupación de posible contaminación” y tampoco permite “que nosotros toquemos nada del mar hasta que ellos no hagan los estudios”, declaró Rodríguez Ramos, tras explicar por qué el municipio tuvo que replantear la reconstrucción completa que había prometido.
En paralelo, la agencia mantiene una investigación ambiental sobre la bahía, donde estudios de NOAA y la Universidad de Miami han documentado concentraciones elevadas de bifenilos policlorados (PCBs) y metales como plomo, talio, mercurio y vanadio en terrenos aledaños y en los sedimentos del fondo.
Con ese cuadro sobre la mesa, Guánica se vio obligada a aceptar un proyecto de menor huella física, centrado en una rehabilitación sobre la estructura existente, puntualizó Rodríguez Ramos.
Por ello, el nuevo esquema prevé colocar una capa de cemento sobre la losa actual para nivelar el suelo, demoler las estructuras en mal estado, sustituir la destrozada baranda por una estructura fijada con tornillos, modernizar el sistema eléctrico y reconfigurar tarimas y pérgolas, sin remover grandes volúmenes de material.
En sus palabras, lo que la EPA permite “actualmente es una reparación estética”.
El nuevo rostro
No obstante, el resultado final despeja las barreras que durante décadas han impedido apreciar la imponente entrada a la bahía y crea en ese tramo del litoral guaniqueño una nueva ventana al mar.
Ese rediseño incluye, además, la instalación de tres quioscos “tipo vagón” con mesas y sombrillas, concebidos como polos de actividad gastronómica o comercial junto al mar y como una fuente adicional de ingresos para el municipio mediante arbitrios y cánones de arrendamiento.
La intervención también incluye cambios sustanciales en la tarima del paseo.

Rodríguez Ramos indicó que se demolerá la parte superior de la tarima original para transformarla en una estructura rectangular levantada sobre la base existente, sobre la que se incorporarán baños y camerinos, sin excavaciones profundas y en cumplimiento con las condiciones impuestas por la EPA.
El anuncio de la subasta para la obra se hará oficialmente durante el próximo Mensaje de Presupuesto del alcalde a la legislatura municipal el martes, 16 de junio, fecha en la que Rodríguez Ramos dará paso a otras dos apuestas de reconstrucción en el casco urbano, con la colocación de la primera piedra de la nueva Casa Alcaldía y plaza pública.
Según subrayó, estos proyectos, financiados principalmente con fondos federales de recuperación, no solo “mejoran la infraestructura visible”, sino que también ayudarán a sostener las finanzas municipales a través de arbitrios de construcción, en un momento en que el presupuesto ordinario sigue bajo presión.
En el caso del Malecón, el éxito de la subasta dependerá de que alcance suficiente participación de contratistas, luego de experiencias recientes en las que otros proyectos municipales han tenido que ir a segundas convocatorias por falta de licitadores.
Aun así, si el proceso fluye como espera, el alcalde proyecta que las obras podrían comenzar entre octubre y noviembre próximo, con un periodo de construcción estimado de 12 y 18 meses, “sujeto a interrupciones por lluvias, tormentas o huracanes”.















































