La preferencia por celebrar bodas en resorts “todo incluido” se consolida como una tendencia en crecimiento a nivel global, al transformar un proceso tradicionalmente largo y costoso en una experiencia más simple, económica y memorable para las parejas.
Según estimaciones internacionales, alrededor del 20 por ciento de las parejas que contraen matrimonio optan por hacerlo en un país distinto al que residen, mientras que este tipo de uniones registra un crecimiento anual promedio de 30 por ciento.
Expertos coinciden en que el auge de las llamadas “bodas en destino” responde a varios factores, entre ellos la mayor disponibilidad y reducción en los costos de los vuelos internacionales, el cambio de mentalidad de las parejas jóvenes, y la profesionalización de la oferta nupcial en países como México y República Dominicana, que se han posicionado como referentes en este segmento.
A estos elementos se suma el modelo “todo incluido” de los resorts, que ha resultado clave para simplificar la logística del evento. Este formato permite concentrar en un solo lugar la ceremonia, la recepción, el hospedaje y la celebración extendida, reduciendo costos y facilitando la planificación.
Como ejemplo, el AVA Resort Cancún ofrece paquetes de bodas que se extienden por varios días e incluyen servicios como actividades complementarias, acceso a restaurantes de especialidad, bares y cafeterías, habitaciones con vista al mar, múltiples espacios para ceremonias y un equipo especializado de wedding planners.
Leonel Reyes, director para América Latina de PAM Hotels, explicó que “cada vez son más las parejas que consideran la opción de contraer matrimonio en un país distinto al que viven”, y señaló que estudios sitúan esta cifra en torno al 20 por ciento, con destinos como Cancún y Punta Cana liderando el crecimiento de esta oferta especializada.
Reyes añadió que los resorts “todo incluido” ofrecen una experiencia más accesible y organizada, al encargarse de la logística completa y permitir que la celebración se extienda por varios días. “Por un valor incluso menor al de una boda tradicional, las parejas están optando por pasar entre cinco y siete días en un resort con familiares y amigos, convirtiendo la boda en unas vacaciones centradas en la celebración”, indicó.
Otros factores que influyen en esta decisión son la facilidad de mantener a todos los invitados hospedados en un mismo lugar, la reducción de traslados y el mayor control del presupuesto, ya que los costos se proyectan de manera integral e incluyen alimentos, bebidas y otros servicios.











































