El destino de la Casa Bernier -una joya arquitectónica y patrimonial que, como tantas en la isla, estuvo en riesgo de desaparecer- parece haber vencido al paso del tiempo y pronto lo demostrará, adaptado a una nueva piel.
La propiedad reabrirá sus puertas tan pronto como este verano, convertida en hospedería y centro de recepciones, tras 13 años de espera y una inyección de capital que ronda los $8 millones.
Situada en la prominente esquina de las calles José Ignacio Quintón y Segundo Ruiz Belvis de Coamo, la otrora residencia ya incursiona en la última fase de obras de conservación, con retoques al interior y exterior de sus dos niveles, evidenció a La Perla del Sur el alcalde Juan Carlos García Padilla.
Para la reapertura, será hermanada mediante terrazas y un puente peatonal a una colosal estructura de nueva generación, la cual se levantó sobre el solar que históricamente ocupó la estación de correo de la ciudad.
Esta última cuenta ya con estacionamientos en el primer nivel, al igual que 19 habitaciones de lujo en el segundo piso, al que se accede por elevador o caminando por un patio interior elevado, que reinterpreta acertadamente el lenguaje arquitectónico de las casas criollas del pueblo.
En conjunto, las propiedades se conocerán como La Posada San Blas y operarán inicialmente bajo el concepto de “condotel” municipal, sin descartarse a futuro propuestas privadas para su manejo y administración, abundó García Padilla.
“Queríamos que estuviera lista para el (medio maratón) San Blas, pero no creo que en mes y medio la podamos terminar”, explicó el alcalde. “Pero hoy (7 de enero) energizaron la hospedería y debe estar funcional para finales de marzo o mediados de abril”.
“Así que espero recibir al primer huésped para finales de abril y, si no, para el verano”, continuó.
Según adelantó, la antigua casona será habilitada para recepciones y banquetes, en un esfuerzo por posicionar a la posada como destino para bodas y celebraciones que, a su vez, impulsen la ocupación de habitaciones.
Como condotel, añadió, operará de forma similar a la modalidad de Airbnb, con recogido de llaves autónomo, y reservaciones mediante plataformas ya establecidas, con la finalidad de abaratar sus costos de operación.
El nuevo edificio, dotado con piscina y terraza panorámica, además contará con salón comedor y un local que, según perfila el alcalde, podría ser ocupado por un spa privado, lo que elevaría los ingresos y la sustentabilidad del proyecto.

Patrimonio
La histórica residencia de estilo criollo español fue diseñada por el arquitecto e ingeniero catalán Raimundo Camprubi Escudero, quien de acuerdo a fuentes “fue destinado a Puerto Rico con el cometido de abordar algunos tramos de la carretera central entre San Juan y Ponce”.
Desde el año 1992 figura en el Registro Nacional de Lugares Históricos como La Casa Blanca y, según García Padilla, su primer ocupante fue el agroempresario, filántropo y exalcalde del pueblo Florencio Santiago Rivera, quien nació en Coamo en el 1855 y falleció en el 1924.
Posteriormente, fue residencia de Francisco Anselmi Rodríguez, senador del Partido Popular y miembro de la Asamblea Constituyente, quien mantuvo una estrecha amistad con el exgobernador Luis Muñoz Marín, a quien recibía en la vivienda como huésped frecuente.
“Ya para mi generación, la conocemos como la Casa Bernier, la casa del licenciado Efrén Bernier, quien fue muy reconocido a nivel nacional e internacional, especialmente como abogado y propulsor del deporte y del Comité Olímpico de Puerto Rico”, narró García Padilla.
“Cuando don Efrén se mudó a La Ortiga (entre Coamo y Orocovis), la casa comenzó un periodo de deterioro que llegó a ser bastante avanzado, y fue como para el 2005 cuando nosotros (el ayuntamiento) la adquirimos. Para entonces, llevaba 10 años cerrada y cuidado si un poco más”, añadió.
La propiedad se adquirió por $350 mil y su restauración requirió casi un millón de dólares, apuntó. No obstante, puntualizó que la inversión hecha con fondos locales, gubernamentales y federales viabilizó no solo el rescate del inmueble, sino su reinvención como motor de actividad económica para la alcaldía y los comerciantes del área.
Las obras de conservación y construcción del edificio contiguo comenzaron en el 2013 y se paralizaron durante cerca de ocho años, tras la quiebra del Banco Gubernamental, “que fue lo peor, ya que ahí se cerró toda la fuente de financiamiento, que era a través de los fondos CAE”.
Las mismas reiniciaron hace casi dos años, tras la aprobación y asignación de fondos CDBG-DR.
















































