Indiscutiblemente, durante los próximos días las frases “feliz año nuevo” y “feliz 2026” estarán en boca de todos: parientes, amigos, compañeros de trabajo e, incluso, personas desconocidas proclamarán el parabién al cruzarse en el colmado, la oficina médica, el ascensor o la calle.
No obstante, a casi todos les invadirá la misma duda: ¿hasta cuándo es apropiado pronunciar esta felicitación?
Para el veterano fotoperiodista ponceño Tony Zayas, la respuesta es simple e irrevocable: “¡Durante to’ el año!”.
Aun así, lo cierto es que no existe protocolo establecido sobre este asunto.
A modo de ejemplo, casi una década atrás un sondeo realizado por el periódico británico CambridgeshireLive observó que más del 22 por ciento de los participantes formulaba la felicitación solo durante el 1 de enero, mientras que más de la mitad -el 63 por ciento- veía con agrado extender el cumplido hasta la primera semana del mes y el 15 por ciento hasta el último minuto de enero.
Según expertos consultados por el medio hispano El Español, la opinión de la mayoría podría explicarse con el arraigo a tradiciones cristianas. Específicamente, a la Epifanía, por lo que calificaron como “lógico” y “correcto” pronunciar la felicitación hasta el Día de los Tres Santos Reyes.
Esta postura es compartida por la mesa editorial del portal español Protocolo.org, donde se establece que la primera semana del mes de enero “podría ser el tiempo apropiado” para formular el buen deseo.
Sin embargo, el medio electrónico también aclara que “no hay una regla o norma definida” y que, como en otras tantas instancias, “las tradiciones mandan”.
Por eso, agrega que en España la tradición popular dicta que se puede desear a diestra y siniestra “feliz año nuevo” hasta el 17 de enero.
¿La razón? Porque según pregona el refranero de ese país “hasta San Antón, Pascuas son”. Y el día de San Antonio Abad se conmemora el 17 de enero.
¿Qué hacer entonces?
La recomendación de Protocolo.org es “dejarnos llevar por nuestra intuición, nuestro buen hacer y nuestras propias costumbres”, ya que “a nadie, o casi nadie, le va a molestar que le feliciten el año, aunque sea un poco más tarde de lo habitual”.














































