Hasta este martes, la idea era inverosímil. Incluso, “imposible”, a juicio de funcionarios y ejecutivos clave en las decisiones sobre el futuro energético del país.
Sin embargo, la utopía llegó a su fin. Y se desmoronó desde un espacio comunitario, humilde, sin acceso a millones de dólares para investigación ni experimentación. Ocurrió en el casco antiguo de un pueblo de la montaña. En la sede de Casa Pueblo de Adjuntas.
Allí, el ingeniero e investigador Maximiliano Ferrari Maglia ejecutó un hito histórico en Puerto Rico y el Caribe, al activar la primera red de microrredes solares: un modelo que puede multiplicarse a todo el archipiélago y posibilita el intercambio controlado de electricidad entre estos centros de producción energética, hasta ahora aislados.
“Nos han hecho creer que no lo podemos gestionar. Y sí podemos”, puntualizó Ferrari Maglia, justo antes de interconectar la microrred de Casa Pueblo con la habilitada en la cercana Plaza de la Independencia Energética.
Tras la fusión, los dos productores de 13 y 55 kilovatios de potencia solar crearon una nueva red eléctrica más robusta e independiente de LUMA y GeneraPR, capaz de compartir entre sí -y sus abonados- excesos de energía para picos de demanda o fallos locales.
Las repercusiones son revolucionarias, reconoció de inmediato Fernando Lloveras San Miguel, presidente de Para la Naturaleza, ya que “son soluciones para la crisis que tenemos”.
“Esta es la forma de hacerlo”, agregó a La Perla del Sur quien también funge como Consejero Regional en la organización conservacionista más grande del planeta, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
Herramienta única
Las dos microrredes fueron enlazadas con la ayuda del denominado “Orquestador», un sistema novel instalado en la céntrica Casa Mariposa de Casa Pueblo, que permite el movimiento bidireccional de energía entre estos dos generadores de energía solar, de forma estable y segura.
Aunque la demostración involucró microrredes que al combinarse poseen una potencia solar de 68 kilovatios, el “Orquestador” ha sido diseñado para conectar sistemas mucho más grandes, agregó Ferrari Maglia, lo que abre las puertas a la creación de ecosistemas de microrredes comunitarias que permitan la transferencia de energía entre ellas, en contraste con el modelo actual: uno monolítico y controlado por corporaciones extranjeras.
“Esta es la propuesta al país, configurar un futuro energético diferente”, puntualizó Arturo Massol Deyá, director asociado de Casa Pueblo. “Este es un modelo reproducible, expandible a todos los pueblos, modular, que en lugar de que la configuración energética sea de afuera hacia adentro, de control externo, que sea una democrática, de adentro hacia afuera, construyendo una microrred con la próxima”.
“Ahí es que está el avance tecnológico y la transición a un modelo que es muy diferente a lo que se está proponiendo en este país”, continuó.

Como describió, Puerto Rico sufre a diario las consecuencias de una infraestructura energética deteriorada, obsoleta, costosa y dependiente de combustibles fósiles, que resulta en apagones frecuentes y en la fuga de más de $3 mil millones anuales de la economía local.
“Y cuando se habla de cómo enfrentar esa crisis energética, ¿qué dice el gobierno? Ah, pues mira, ‘hagamos una extensión eléctrica a la República Dominicana’”, añadió Massol Deyá. “La otra opción que están hablando es poner más plantas de gas y gasoductos. Lo mismo. La misma dependencia extractivista”.
“Pero esta es una ruta alternativa que debemos impulsar para un país diferente”, prosiguió. “Y lo podemos lograr en el día de hoy, en la colonia, en la estadidad, en lo que usted quiera. Olvídese del destino político del país”.

“Necesitamos construir seguridad energética, independencia energética, con el sol en el punto de consumo y que esté accesible para todo el mundo, no importa la religión, su preferencia. Para todos y todas. Punto. Eso es esto”, sentenció ante asistentes al estreno de la red de microrredes.
Entretanto, Ferrari Maglia subrayó que esta “es una aplicación única y significativa” para el desarrollo de más microrredes comunitarias en y fuera de la isla, y para el futuro acceso a energía.
Según explicaron durante sus alocuciones, la concepción, el diseño y desarrollo de la red de microrredes ha estado a cargo del Laboratorio Comunitario para la Transición Energética, un centro de investigación no tradicional creado por Casa Pueblo en el que colaboran talentos de instituciones universitarias, científicas y ecologistas, locales e internacionales.

“Felicito a Casa Pueblo. Sobre todo, por inspirar a nuevas generaciones y animarlos a desarrollar estos proyectos”, destacó de otra parte Jorge Iván Vélez Arocho, el expresidente de la Pontificia Universidad Católica y asistente del evento.
En septiembre de 2025, más del 10 por ciento de la electricidad en Puerto Rico procedía de 1.2 GW generados con paneles solares residenciales y comerciales instalados en techos, según datos recopilados por el Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA, por siglas en inglés).
Según la entidad, la cifra se quintuplicó en solo cuatro años, tras el paso de los huracanes Irma y María, cuando el deterioro de la red eléctrica se agravó.

















































