La utilización de oficinas a nivel global promedia 54 por ciento, muy por debajo del 79% que las empresas establecen como meta operativa, una brecha que refleja cambios estructurales en la gestión de espacios tras la consolidación del trabajo híbrido.
En Puerto Rico, donde el mercado corporativo enfrenta retos vinculados a costos energéticos, resiliencia operativa y competitividad regional, esta tendencia adquiere una dimensión estratégica para la planificación empresarial.
Un análisis de la firma JLL identificó cinco tendencias que marcarán la gestión inmobiliaria corporativa en 2026.
Entre ellas figura la reconfiguración de portafolios empresariales, con esquemas más flexibles que combinan oficinas centrales, espacios satélite y contratos adaptables. Más que reducir metros cuadrados, las compañías buscan optimizar el uso del espacio mediante métricas de ocupación y análisis de desempeño.
El entorno laboral también se consolida como herramienta de retención de talento. Según el informe, el 65 por ciento de los trabajadores prioriza el equilibrio entre vida personal y laboral por encima del salario, por lo que factores como ubicación, servicios e infraestructura tecnológica inciden en la permanencia del personal.
Otra tendencia clave es la integración de inteligencia artificial en la gestión de bienes raíces corporativos. A nivel global, la adopción de estas tecnologías aumentó de 5 por ciento en 2023 a 92 por ciento en 2025. En el manejo de instalaciones, el 28 por ciento de las organizaciones utiliza herramientas de IA para mantenimiento predictivo, administración de órdenes de trabajo y monitoreo de activos.
El aumento de costos operativos también presiona la planificación corporativa. El 84 por ciento de los líderes de facility management identifica este factor como su principal preocupación. En Puerto Rico, el componente energético representa un elemento crítico dentro de la estructura de gastos empresariales.
En esa línea, la eficiencia energética gana peso estratégico. El 62 por ciento de las organizaciones considera el desempeño energético como principal motor de sostenibilidad, mientras que el 59 por ciento reporta ahorros tras proyectos de modernización y mejoras de infraestructura.
“La gestión inmobiliaria ya no se limita a la administración de edificios. Hoy forma parte de la estrategia corporativa y de la capacidad de adaptación de las organizaciones”, expresó Facundo Gago, director de soluciones de JLL para Argentina, Chile y Puerto Rico.
















































