La firma Estudios Técnicos informó que el Índice de Fragilidad Financiera del Consumidor aumentó durante 2025, con alzas en atrasos de préstamos, quiebras personales y desempleo en Puerto Rico, de acuerdo con los datos del informe.
“La evolución trimestral del índice durante el 2025 -0.33 en el primer trimestre, 0.36 en el segundo, 0.43 en el tercero y 0.46 en el cuarto- confirma un deterioro continuo de la posición financiera de los consumidores, sin señales de estabilización”, dijo el economista Leslie Adames, en declaraciones escritas.
El índice pasó de 0.33 en el primer trimestre a 0.46 en el cuarto trimestre, dentro del rango de fragilidad financiera moderada. Estudios Técnicos señaló que el índice se construye con cinco variables: atrasos de 30 a 89 días en préstamos de consumo e hipotecarios, desempleo, quiebras personales e ingreso anual real ajustado por inflación.
Las quiebras personales aumentaron de 904 en el primer trimestre a 962 en el tercero y bajaron a 926 en el cuarto. La tasa de desempleo subió de 5.4 por ciento en el primer trimestre a 5.7 por ciento en el cuarto.
El ingreso anual real ajustado por inflación subió de 24,069 dólares a 24,714 dólares en el periodo. Adames indicó que ese aumento no compensó el deterioro en otros indicadores del índice.
En la banca comercial, los préstamos de consumo con atrasos de 30 a 89 días subieron de 2.70 por ciento en el primer trimestre a 3.47 por ciento en el cuarto. La cartera hipotecaria aumentó de 1.18 por ciento a 1.36 por ciento, las tarjetas de crédito subieron de 2.31 por ciento a 2.48 por ciento y los préstamos de automóviles aumentaron de 2.77 por ciento a 3.72 por ciento.
Adames expresó que esas tasas superaron el promedio histórico de los últimos cinco años, de 2020 a 2024, y planteó que el exceso de liquidez por estímulos fiscales federales durante la pandemia ya no estuvo disponible para sostener consumo y pagos de deuda.
El economista advirtió que en 2026 existen riesgos que pueden aumentar la fragilidad financiera, entre estos el endeudamiento del consumidor, presiones inflacionarias, la política arancelaria de Estados Unidos y el proceso de reestructuración de la deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica, por su posible efecto en tarifas y costos para hogares y empresas.















































