El cuerpo académico de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR) aprobó de forma unánime una moción de rechazo al megaproyecto Esencia, planeado en la zona costera de Cabo Rojo.
El enclave de lujo propone alterar 1,549 cuerdas de bosque costero en el barrio Boquerón -equivalentes a tres isletas de San Juan, de Puerta de Tierra a El Morro- para levantar, en su lugar, 1,132 residencias de entre 2 y 20 millones de dólares, 520 unidades de hotel, dos campos de golf y múltiples edificaciones, a pesar de que cerca del 40 por ciento de los terrenos están catalogados como Suelo Rústico Especialmente Protegido–Ecológico y colindan con dos reservas naturales.
“Existen preocupaciones desde diversos sectores académicos, científicos, comunitarios y religiosos sobre el impacto ambiental, social y ético del Proyecto Esencia, particularmente en relación con la conservación de los recursos naturales, el acceso equitativo a los bienes comunes y la sostenibilidad a largo plazo”, sentencia la moción, cuya presentación por la profesora de Ciencias Ambientales Carmen Reyes Colón fue refrendada en la Asamblea del Claustro Universitario del pasado viernes.
La oposición, resolvió el gremio, es coherente “con los principios de la ecología integral” que proclama la encíclica del papa Francisco Laudato si’, la cual critica la sobreexplotación de recursos, la cultura del descarte y la tecnocracia que ignora el impacto ambiental.
Asimismo, profesores de los recintos de Mayagüez, Arecibo y Ponce advirtieron que el proyecto atenta contra el ya precario acceso al agua de miles de familias en comunidades del suroeste del país y agrava el manejo de desperdicios sólidos, al generar 35 toneladas adicionales de residuos al día.
Por ello, el claustro exhortó a las autoridades gubernamentales a reevaluar el proyecto bajo “criterios científicos rigurosos, justicia ambiental y participación ciudadana”, puntualiza la resolución colectiva.
El presidente de la PUCPR, José Antonio Frontera Agenjo, respaldó la posición.
“No puedo ignorar la controversia en torno al proyecto Esencia. Este megaproyecto, que contempla miles de unidades residenciales y edificaciones hoteleras, campos de golf y centros comerciales, se presenta como el ‘epítome’ de lo que debemos cuestionar bajo el lente de la Ecología Integral que se propone en la doctrina social de la Iglesia”, reaccionó.
“El predio de este proyecto colinda con zonas de altísimo valor ecológico, cercanas al Refugio Nacional de Vida Silvestre de Cabo Rojo, un corredor vital para aves migratorias y hábitat de especies protegidas. Construir una ‘ciudad privada’ en un área de recursos limitados, donde la extracción de agua y la generación de energía ya son precarias para los residentes de Cabo Rojo, supone una contradicción con el Principio de Solidaridad”, añadió.
El rechazo unánime del claustro se produjo en medio de un debate nacional sobre desarrollos costeros que privilegian la actividad de construcción y los proyectos de lujo por encima de la sostenibilidad.
Durante los últimos años, iniciativas similares en áreas como Rincón, Isabela y ahora Cabo Rojo han generado protestas masivas, demandas judiciales y revisiones regulatorias por presuntas violaciones a las leyes de zonas costeras y protección de humedales.
Organizaciones como Sierra Club y Casa Pueblo han liderado campañas contra el desarrollo desenfrenado en zonas ecológicamente sensibles, argumentando que estos megaproyectos exacerban la vulnerabilidad de la población isleña ante huracanes, el aumento del nivel del mar y la escasez de agua, mientras el territorio intenta recuperarse de desastres como María y Fiona.
















































Es obvio que don muchos los, que se están beneficiando económica e ilegalmente, otorgando los permisos para este tipo de construcciones en Puerto Rico.