Mientras los controles de seguridad del Aeropuerto Luis Muñoz Marín (LMM) registran períodos de espera que rebasan las tres horas y filas que se extienden hasta el exterior del Terminal A, el Aeropuerto Mercedita en Ponce opera sin percances para pasajeros y aerolíneas, confirmó Iván Rodríguez Colón, director municipal de la Oficina de Turismo, Cultura y Comunicaciones.
Según explicó, este terminal aéreo cuenta con alrededor de 15 agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por siglas en inglés) que a pesar del cierre parcial del gobierno federal y no percibir salario durante más de un mes “continúan asistiendo a sus puestos sin cobrar, como ocurrió en incidentes previos”.
“Gracias al compromiso de estos agentes del TSA no se han reportado ausencias significativas en Ponce, en ninguno de sus turnos, lo que permite que las operaciones se mantengan normales”, continuó.
Actualmente, las compañías JetBlue y Frontier operan un vuelo diario a la ciudad de Orlando, Florida, con la segunda aumentado su frecuencia a dos cuando el volumen de pasajeros lo amerita, declaró Rodríguez Colón.
En temporadas de mayor tráfico, como verano e invierno, JetBlue ofrece también un vuelo diario a Nueva York.
El panorama en Ponce contrasta con las quejas reportadas en San Juan y otros aeropuertos de los Estados Unidos, donde la urgencia por conseguir ingresos alternativos ha provocado que 400 agentes de la TSA renuncien a sus puestos y miles se ausenten a diario, lo que ha provocado una disminución crítica del personal disponible para cumplir con los estrictos protocolos de seguridad aérea.
En el Aeropuerto Luis Muñoz Marín, la agencia ha consolidado todos sus recursos en el Terminal B, por lo que a diario miles de pasajeros, independientemente de su aerolínea o terminal original de registro, son dirigidos a este punto central para cumplir con los rigores del chekpoint.
En los Estados Unidos, el administrador nacional de TSA, David Stahl, ha reconocido que la crisis de financiación del Departamento de Seguridad Nacional y el consiguiente ausentismo de trabajadores podría forzar el cierre de los aeropuertos más pequeños.
Mientras, las quejas de los pasajeros en aeropuertos como el George Bush en Houston, Texas -donde la espera por cotejos toma hasta tres horas con 40 minutos– elevan la presión para que los congresistas republicanos y demócratas resuelvan el tranque y paguen a los agentes de la TSA, antes de que los legisladores abandonen Washington este viernes para el receso de dos semanas por Semana Santa.
“Y, precisamente, eso es lo que más nos preocupaba”, agregó Rodríguez Colón. “En Semana Santa, Ponce se convierte en un destino muy visitado, tanto por su historia como arquitectura religiosa, pero, otra vez, como el personal del TSA lleva muchos años aquí y tiene un compromiso tan serio con el aeropuerto, continúa asistiendo a sus turnos aún sin cobrar, porque saben que en algún momento eso se va a resolver”.
Este factor, agregó, también hace “innecesario” que se asignen a Mercedita agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por siglas en inglés), quienes por orden presidencial acuden desde ayer a aeropuertos como el LMM para ayudar a organizar a las filas de espera de pasajeros, vigilar las áreas perimetrales y asegurar que no haya incidentes en los congestionados terminales.
“Acabo de conversar directamente con William Febles, gerente del Aeropuerto Mercedita, quien reitera que la operación sigue normal hasta el momento y que no han hecho solicitud ni mención de traer agentes federales de otras agencias, como han mencionado con el ICE, porque no es requerido”
“Aquí están cumpliendo sus turnos, no hay ausencias y los vuelos están saliendo y llegando bien”, resumió Rodríguez Colón.















































