El Museo Casa Blanca, uno de los monumentos más emblemáticos del patrimonio histórico de Puerto Rico, se ha convertido en espejo del alarmante deterioro que asedia a edificios antiguos administrados por el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), denunciaron hoy líderes de PROSOL UTIER.
El panorama, advirtieron, se agrava con la explotación de estos recursos para actividades privadas que, aunque generan rentas a la agencia, no revierten en reparaciones urgentes ni conservación patrimonial, acelerando el deterioro irreversible y precarizando las condiciones laborales.
Como ejemplo, denunciaron que durante varios días consecutivos se efectuaron en el Museo Casa Blanca actividades privadas de alto tráfico, “mientras persistía un desbordamiento grave de aguas usadas en las facilidades sanitarias”.
La situación, que no fue atendida con urgencia, obligó al personal a continuar labores en condiciones insalubres, exponiendo incluso a los arrendatarios a instalaciones en mal estado, añadieron.
“¿En qué se invierten los ingresos de estos alquileres si persisten problemas de mantenimiento y faltan reparaciones esenciales?”, cuestionó Marisel Flores, presidenta del Capítulo PROSOL UTIER ICP.
“Resulta preocupante que los edificios patrimoniales, en lugar de beneficiarse de estos ingresos, continúen deteriorándose, mientras el personal debe ofrecer servicios en condiciones precarias”, continuó.
Entretanto, Ángel Figueroa Jaramillo, presidente de la Junta de Directores y coordinador de PROSOL UTIER, sentenció que existe un cuadro general de desorganización y falta de liderazgo efectivo. “Dentro del Programa de Museos y Parques, no existe una visión clara de la preservación y conservación de nuestro patrimonio nacional, situación que impacta directamente la conservación de los espacios patrimoniales y la calidad del servicio al público”.
Ambos señalaron igualmente que, en lugar de atender de forma responsable las preocupaciones internas y los señalamientos sobre problemas administrativos, la atención institucional se desboca en reaccionar ante denuncias anónimas, en lugar de resolver las situaciones que afectan diariamente a empleados y visitantes.
Asimismo, afirmaron que se han intentado múltiples vías de diálogo para proteger, tanto al personal, como al patrimonio cultural del país. “Sin embargo, las controversias continúan desplazándose a instancias administrativas y legales externas, en lugar de resolverse mediante una gestión responsable y preventiva que fortalezca las relaciones laborales y la operación institucional”.
“La situación actual exige acciones correctivas inmediatas y un compromiso real con la administración responsable de nuestros espacios históricos. Es importante no desmantelar el ICP ni destruirlo”, puntualizó el sindicato PROSOL UTIER en declaraciones escritas.
El Museo Casa Blanca se construyó en el año 1521 y se le cataloga como la primera fortificación del islote de San Juan. Se edificó como residencia para Juan Ponce de León, quien murió antes de su terminación, por lo que fue hogar para sus descendientes hasta mediados del siglo XVIII.












































