La Diócesis de Ponce entra en una nueva etapa con el nombramiento de monseñor Geraldo Ramírez Torres como su noveno obispo, una designación que marca un giro poco común dentro de la jerarquía católica local, ya que por primera vez, el liderazgo recae en un sacerdote formado íntegramente dentro de la misma jurisdicción que ahora dirigirá.
El anuncio fue realizado hoy por el papa León XIV, en coincidencia con la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, una fecha de alto simbolismo en el calendario litúrgico.
Ramírez Torres, de 58 años, asume el cargo tras desempeñarse como vicario general de la diócesis y rector de la Catedral Nuestra Señora de Guadalupe en Ponce, cargos desde los cuales ya ejercía un rol clave en la administración y en la vida pastoral del sur del país.
Nacido el 17 de noviembre de 1967 en Villalba, su trayectoria rompe con el patrón tradicional de obispos trasladados desde otras diócesis o formados en estructuras externas, por lo que su nombramiento introduce una dimensión de continuidad institucional desde dentro, en momentos en que la Iglesia católica enfrenta retos de credibilidad, participación y reorganización pastoral.
El relevo ocurre tras la aceptación de la renuncia de monseñor Rubén Antonio González Medina, quien ocupó la sede ponceña desde 2016. A sus 77 años, González Medina concluye una carrera eclesial extensa que incluyó liderar la Diócesis de Caguas por casi 15 años y presidir en dos ocasiones la Conferencia Episcopal Puertorriqueña.
Su salida responde al proceso establecido por el Derecho Canónico, que dispone la renuncia de los obispos al cumplir los 75 años.
En su caso, esa renuncia fue presentada en 2024 y aceptada hoy por la Santa Sede, cerrando un ciclo caracterizado por su proyección, tanto local como regional, incluyendo funciones en el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).
El nombramiento de Ramírez Torres se produce en un contexto donde la Iglesia en Puerto Rico intenta reforzar vínculos con las comunidades de base y sugiere una apuesta por liderazgos arraigados en las mismas dinámicas sociales y pastorales impulsadas en los últimos años por González Medina.
Queda por verse cuál será su postura en asuntos como la reorganización parroquial, la atención a comunidades vulnerables y el papel de la Iglesia en debates públicos. Especialmente relevantes serán los debates vinculados a la conservación del planeta y a la dignidad del ser humano en la era de la inteligencia artificial, tópicos centrales de recientes encíclicas de la Iglesia Católica.












































Esperemos que este nuevo obispo haga su trabajo contrario al saliente, la diocesis de Ponce estaba acéfala de liderato y disciplina pastoral…