Una medida legislativa que propone aumentar los requisitos educativos y de licenciamiento para ejercer la plomería en Puerto Rico, en medio de señalamientos sobre una “crisis” por la reducción de profesionales en el sector, fue evaluada este martes por la Cámara de Representantes de Puerto Rico.
Se trata del Proyecto de la Cámara 1107, presentado por el representante Víctor Parés Otero, que busca enmendar la Ley de la Junta Examinadora de Maestros y Oficiales Plomeros, la cual también creó el Colegio de Maestros y Oficiales Plomeros. La medida recibió posturas encontradas durante su evaluación en la Comisión de Gobierno.
El presidente del Colegio, José López, advirtió que la estructura actual de la profesión es deficiente y no establece una diferenciación clara entre el oficial plomero y el maestro plomero, lo que ha provocado que algunos maestros no ejerzan el oficio y se limiten a “vender” su firma.
“Otro problema actual es que hay demasiados oficiales y muy pocos maestros. Esto se debe mayormente a que no hay mecanismos que objetivamente impulsen al oficial a ascender al grado de maestro”, sostuvo López.
Aunque la legislación fue radicada a petición del Colegio y la Junta Examinadora, ambas entidades sometieron un proyecto alterno con cambios, particularmente en las definiciones de los grados profesionales dentro del oficio.
Parés Otero, quien también preside la Comisión de Gobierno, aseguró que el decrecimiento de plomeros licenciados ha impactado negativamente el desarrollo de proyectos de construcción en la isla, especialmente aquellos financiados con fondos federales.
“Hay una crisis de ese profesional que, como consecuencia, paraliza la construcción y nuevos proyectos”, expresó el legislador.
Entre las enmiendas propuestas figura aumentar de 16 a 18 años la edad mínima para solicitar el examen de ayudante de plomero, así como reducir de nueve a ocho las horas anuales de educación continua requeridas durante un ciclo de cuatro años para la renovación de licencias.
No obstante, el Departamento de Estado expresó preocupaciones sobre el modelo de formación planteado, que además exige diploma de escuela superior y la aprobación de un curso de plomería de al menos 1,000 horas antes de comenzar a trabajar en el oficio.
“Con esta nueva estructura, el aspirante debe invertir tiempo y recursos significativos en formación académica antes de poder siquiera comenzar a trabajar”, advirtió la secretaria de Estado, Rosachely Rivera, al señalar que podría representar una barrera para sectores socioeconómicos vulnerables.
La agencia solicitó que se garantice la compatibilidad del proyecto con la política pública de flexibilizar la regulación ocupacional, al tiempo que destacó que actualmente hay 1,094 plomeros licenciados en Puerto Rico.
Mientras, el Colegio respaldó la creación de permisos provisionales y licencias especializadas, como en sistemas de gases, como herramientas para fortalecer la profesión.
Por su parte, el Departamento de Educación favoreció la medida al considerar que facilita la articulación entre la escuela superior, la educación técnica postsecundaria y el licenciamiento profesional. El secretario Eliezer Ramos indicó que la propuesta permitiría fomentar el interés temprano en la plomería y promover programas académicos como grados asociados en este campo.











































