Pasan las horas y cada una pesa más que la anterior. Bajo montañas de concreto pulverizado y acero retorcido en ciudades de Venezuela, miles de personas podrían seguir atrapadas con vida.
No obstante, los rescatistas lo saben: la ciencia dicta que el tiempo es el enemigo más cruel en cualquier desastre de esta magnitud. Pero la historia también enseña que, de vez en cuando, ese reloj se equivoca.
La catástrofe
El 24 de junio de 2026, dos sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 golpearon con segundos de diferencia el litoral norte de Venezuela, colapsando cientos de edificios en La Guaira y dejando graves daños en Caracas.
El resultado ha sido devastador: hasta este miércoles, 1 de julio, el gobierno venezolano cifra en al menos 1,943 las personas fallecidas, en más de 10,500 los heridos y en cerca de 16 mil las que se quedaron sin hogar.
El número de desaparecidos es aún más inquietante: un sitio web de rastreo ciudadano, gestionado de forma voluntaria por venezolanos dentro y fuera del país –Desaparecidos Terremoto Venezuela– registraba hasta el 26 de junio más de 57 mil reportes de personas desaparecidas, de las cuales cerca de 7,800 habían sido localizadas, dejando casi 50 mil sin confirmar.
Entretanto, a partir de imágenes satelitales antes y después del desastre, la NASA estimó que cerca de 58,870 estructuras resultaron dañadas o destruidas, una cifra que supera con creces el balance oficial del gobierno, que reconoce 855 edificios afectados, de los cuales 189 sufrieron colapso total.
La ventana de 72 horas
En desastres similares, los expertos repiten el mismo mantra: las primeras 72 horas son la “ventana de oro” para encontrar sobrevivientes y, pasado ese umbral, las posibilidades de hallar vida caen dramáticamente.
Según la BBC, las Naciones Unidas suelen concluir sus operaciones de búsqueda y rescate entre cinco y siete días después de la catástrofe. Los especialistas médicos consultados por medios internacionales apuntan a que la gravedad de las lesiones, la edad y la ausencia de enfermedades previas determinan quién puede sobrevivir, junto con el factor más decisivo: el acceso al agua potable.
“Después de 72 horas, la posibilidad de encontrar sobrevivientes no es grande”, dijo a Los Angeles Times la doctora Susan Briggs, cirujana de traumatología del Hospital General de Massachusetts y fundadora del Equipo Internacional de Respuesta Médico-Quirúrgica de ese centro.
Sin embargo, en Venezuela este miércoles se cumplen exactamente 168 horas -siete días- desde los sismos, y los equipos internacionales aún no han desistido.
Gracias a estos rescatistas -tanto vecinos como profesionales- desde las primeras horas la tragedia venezolana se ha entretejido con historias de supervivencia: algunas que la razón no alcanza a explicar del todo.
Milagros que desafían el reloj
El caso más reciente ocurrió esta madrugada, cuando el nombre del pequeño Klieber Morán se convirtió en símbolo de esperanza para Venezuela.
El niño de tres años fue rescatado con vida del edificio Los Corales Garden 1, en La Guaira, por un equipo de la Defensa Civil de Jordania, casi 140 horas después de los sismos.
Las imágenes publicadas por el medio español 20Minutos lo muestran emergiendo en brazos de un rescatista entre aplausos, mientras le colocan una máscara de oxígeno. Su estado ha sido descrito como “estable”.
A este milagroso suceso se suman otros igualmente memorables:
A las 32 horas | bebé de 18 días y su madre
El primero en capturar la atención del mundo llegó un día y medio después de los sismos. En La Guaira, pobladores y rescatistas extrajeron con vida a un bebé de 18 días de nacido, envuelto en una manta, que fue pasado de mano en mano entre aplausos y conmoción. Instantes después, su madre fue sacada también con vida del mismo edificio colapsado.
Según testigos y medios internacionales como The Telegraph, la madre salvó al niño cubriéndolo con su cuerpo en el instante del derrumbe.
A los cuatro días | Moises, de 11 años
Un equipo colombiano localizó al menor mediante escáner a casi 10 pies de profundidad bajo los escombros. Fue sacado en camilla con una pierna fracturada. Su madre y su hermana no sobrevivieron, reveló NBC News.
A los cuatro días | un padre y su hijo adolescente
También el domingo, 28 de junio, equipos especializados de Francia y Estados Unidos trabajaron durante horas en la parroquia de Caraballeda hasta abrir un acceso en los restos de un edificio colapsado. Extrajeron a un hombre y su hijo adolescente con vida, cubiertos de polvo, reseñó Infobae.
A las 106 horas| Aarón Levi, de 21 años
En la noche del lunes, 29 de junio, el joven fue extraído con vida de entre los escombros en La Guaira. La operación duró 43 horas continuas, lo que implicó que rescatistas trabajaran sin interrupción desde el domingo. La presidenta encargada Delcy Rodríguez compartió el video en sus redes sociales, que luego fue reproducido por The New York Times.
La cifra: 6,461
Según las autoridades venezolanas, más de 3,300 rescatistas extranjeros procedentes de al menos 27 países se encuentran en Venezuela para apoyar las labores de búsqueda de supervivientes y, hasta este martes, la cifra acumulada de personas rescatadas con vida ascendía a 6,461.
El reciente caso del pequeño Klieber, sin embargo, no es único: episodios similares se han registrado alrededor del planeta luego de otros devastadores terremotos, donde sobrevivientes han permanecido varios días atrapados bajo los escombros. Entre ellos destacan:
13 días | Jalil Shahinaki en Irán (2003)
Tras el terremoto que destruyó la ciudad de Bam en diciembre de 2003, este hombre de 57 años fue encontrado con vida bajo los escombros, 13 días después. Sobrevivió gracias a una fuente de agua cercana, según confirmaron los médicos que lo atendieron. Posteriormente falleció por el grave deterioro de su organismo, reveló entonces el medio británico Independent.
14 días | Pedrito Dy en Filipinas (1990)
Cuando un sismo de 7.8 sacudió la isla de Luzón, el cocinero Pedrito Dy quedó sepultado bajo el Hotel Hyatt Terraces. Fue rescatado 14 días después, aferrado a la vida bebiendo agua con la palma de su mano y orina. “Durante 13 días me decía que iba a morir. Y entonces grité pidiendo ayuda”, relató. En ese momento, The Seattle Times lo consideró uno de los rescates más prolongados de la historia.
27 días | Evan Muncie, Haití (2010)
El caso de Evan Muncie desafía cualquier explicación razonable. Comerciante de arroz de 28 años de edad en Puerto Príncipe, quedó atrapado bajo un mercado colapsado por el terremoto del 12 de enero de 2010.
El gobierno haitiano había declarado oficialmente concluidas las labores de rescate el 23 de enero. Sin embargo, el 9 de febrero -27 días después del sismo- un equipo que removía escombros lo encontró con vida.
La clave de su supervivencia, según los médicos: había quedado en una sección del mercado con acceso al arroz y, crucialmente, al agua.
Según reportes de The Guardian y otros medios internacionales, al ser rescatado Muncie presentaba un cuadro de deshidratación y malnutrición severa, con pérdida marcada de peso y signos de delirio, pero sin lesiones internas graves.
Hasta la fecha, el caso de Muncie figura entre los episodios de supervivencia bajo escombros más prolongados y mejor documentados de que se tiene registro.
¿64 días? | Naqsha Bibi, Pakistán (2005)
En Pakistán, el caso de Naqsha Bibi -una mujer rescatada más de dos meses después del terremoto de 2005- ha sido citado como uno de los episodios de supervivencia prolongada más extremos, aunque algunos informes médicos y testimonios posteriores ponen en duda que permaneciera todo ese tiempo completamente sepultada bajo los escombros.
Gulf News, el periódico de mayor circulación en los Emiratos Árabes Unidos, recogió declaraciones de vecinos y del propio médico que atendió a Bibi, según los cuales ella no habría estado sepultada todo el tiempo, sino viviendo en su casa colapsada y saliendo ocasionalmente, lo que cuestiona la narrativa de “más de dos meses atrapada bajo los escombros”.










































