El arqueólogo Roberto Durán Avilés se adentraba por primera vez en la zona Peñones de Melones en Cabo Rojo, el pasado 1 de marzo, cuando algo lo paralizó.
La vereda natural que recorría junto a senderistas rumbo a la costa de Boquerón se abría de golpe, formando una enorme cicatriz en la tierra, con marcas de excavadoras y maquinaria pesada.
Días antes, habían removido la corteza y arrasado con decenas de metros de bosque seco subtropical, dejando a su paso un paisaje mutilado en el Camino Los Pozos, con árboles derribados y raíces al descubierto.
Su hallazgo no fue el único.
En la semana previa, el ecólogo Héctor Quintero Vilella documentó a corta distancia otras dos huellas de destrucción: la primera, en el Camino Los Vélez, y la otra en el Camino Monte Carlo, dos senderos donde equipo pesado arrancó vegetación, la apiló a los costados y apiñó con corteza terrestre y árboles aún verdes.
Las tres intervenciones, constataron ambos entrevistados, ocurrieron en solares registrados a nombre de Cabo Rojo Land Acquisition: la corporación con la que los inversionistas de Three Rules Capital y Reuben Brothers han adquirido 1,800 cuerdas de terreno -con acceso directo a tres millas de playa- para su polémico enclave de millonarios Esencia.
La devastación en el Camino Los Vélez y el Camino Monte Carlo se extiende a un radio de 60 pies de ancho y casi 500 pies de largo, en ambos casos, estipuló Quintero Vilella en la querella radicada ante el Cuerpo de Vigilantes del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) de Boquerón, el pasado 23 de febrero (2026-70-705-00261).
“Pero la huella en el Camino Los Pozos es todavía mayor”, subrayó el ecólogo. Tras confirmar esa magnitud, Quintero Vilella presentó una segunda querella el pasado 3 de marzo (2026-70-705-00293).
Agravantes
A juicio de Durán Avilés, las intervenciones en esos solares no se deben minimizar, ya que Peñones de Melones es parte de una zona de “alta sensitividad” arqueológica donde se han identificado múltiples yacimientos. Por lo tanto, obras de esta magnitud tienen que cumplir con la Ley 112 de Arqueología Terrestre.
“Yo desconozco si cuentan con los permisos”, dijo el arqueólogo a La Perla del Sur, “pero no vimos rotulación. No había nada que lo indicara”.
La ley vigente prohíbe la destrucción o mutilación de sitios arqueológicos durante procesos de construcción o actos de vandalismo y castiga con multas de $5 mil por cada infracción, además de penas de reclusión fijas.

Giro inexplicable
A pesar de lo sucedido, representantes de Cabo Rojo Land Acquisition alegan no ser responsables del movimiento de terreno ni de cualquier otro acto vandálico en los solares identificados, afirmó un alto funcionario del DRNA que habló con La Perla del Sur bajo condición de anonimato.
Quintero Vilella confirmó esta versión, ya que tras radicar las dos querellas en el cuartel del Cuerpo de Vigilantes de Boquerón le notificaron que la empresa inmobiliaria siguió sus pasos, presentado dos querellas similares.
Según la fuente del DRNA, la compañía plantea que el movimiento de tierra pudo ocurrir durante un fin de semana, cuando presuntamente no cuentan con personal de seguridad disponible. Asimismo, que pudo ocurrir por encomienda de operadores de tours en vehículos four-track (ATV) que frecuentan la zona.

“Esto levanta bandera”, estipuló la fuente. “Ningún operador de four-tracks va a tirarse la maroma de hacer esto para que lo agarren y lo arresten”.
Entretanto, para Quintero Vilella las alegaciones de los dueños de los solares son “descabelladas por dos simples razones”. La primera, porque cuando él documentó la destrucción en los caminos Los Vélez y Monte Carlo la vegetación arrasada aún estaba fresca “y era el viernes, 20 de febrero”.
“Lo que quiero decir es que eso no ocurrió un fin de semana. Como mucho, fue dos o tres días antes de haber estado tomando fotos allí”, sentenció.
“Eso desmorona la teoría de que no había personal de seguridad el fin de semana, ya que el daño se produjo entre semana”, continuó.

“Lo otro es que es bien raro que el personal de Cabo Rojo Acquisition, con el dispositivo de seguridad que tiene allí, no se haya dado cuenta de nada, que no se enteraran de la entrada de equipo pesado y la remoción de vegetación”, agregó.
“Precisamente en Los Pozos ellos tienen como un centro (de mando) en una de las lomas más altas y allí usted oye cuándo hay máquinas trabajando”.
La investigación del Cuerpo de Vigilantes continúa esta semana con entrevistas a vecinos y dueños de propiedades colindantes, afirmó la fuente del DRNA.















































