Tras el bombardeo aéreo conjunto de Estados Unidos e Israel, Irán ha contraatacado con misiles balísticos a bases estadounidenses en Baréin, Qatar, Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, generando alertas en toda la región del Golfo Pérsico y forzando cierres temporales de espacios aéreos.
Asimismo, ha recurrido a una de las armas más temidas por el comercio global: el cierre parcial del Estrecho de Ormuz mediante ejercicios militares de la Guardia Revolucionaria y amenazas al tráfico marítimo de la zona, que ya ha respondido con el desvío de petroleros.
Esta escalada en la desembocadura del Golfo Pérsico, donde se gestiona una quinta parte del comercio mundial de petróleo, tendrá repercusiones tan pronto como este lunes en los mercados asiáticos y los precios del crudo global, lo que a su vez repercutirá en los costos de la gasolina y la electricidad en Puerto Rico.
Según declaró a Bloomberg Muyu Xu, analista senior de crudo para Kpler Ltd., un solo día de bloqueo iraní al estrecho podría provocar que los precios del petróleo aumenten a $120 y $150 por barril, lo que para los Estados Unidos y Puerto Rico podría significar un escenario -hasta ahora hipotético- con precios de entre $5 a $7 por galón o $1.32 a $1.85 por litro.
Tras la invasión rusa a Ucrania en 2022, el barril superó la barrera de los $100, al igual que en otras instancias de tensiones geopolíticas en 2008, 2011 y 2014.
En Puerto Rico, el precio de la gasolina para mayoristas rondaba los 75 centavos por litro el pasado viernes. Cualquier alza gravará aún más las facturas por consumo eléctrico en hogares y negocios, ya que el Estrecho de Ormuz también es crucial para el mercado del gas natural licuado (GNL) global.
Casi una quinta parte del suministro mundial de GNL, principalmente procedente de Qatar, pasó por ese canal el año pasado. Un bloqueo parcial o total del canal dispararía el precio global de este combustible fósil, elegido por los gobiernos de Ricardo Rosselló, Pedro Pierluisi y Jenniffer González como materia prima de reemplazo en las centrales eléctricas del gobierno.
El efecto dominó también podría sentirse en un alza de los fletes terrestres y marítimos, lo que impulsaría un repunte en la inflación de precios de alimentos.














































