Una proyección de la U.S. Energy Information Administration anticipa que el precio promedio del petróleo West Texas Intermediate (WTI), referencia para Puerto Rico, será de $52.25 por barril en 2026, lo que representa una reducción de 20.2% respecto a 2025 y un 55% por debajo del máximo registrado en 2022.
Según el análisis publicado en la edición número 36 de Al Punto, de Estudios Técnicos, Inc., esta disminución responde a un excedente estructural en el mercado petrolero, lo que permitiría una continuación en la moderación de los precios energéticos y, con ello, un alivio en la tarifa de energía eléctrica en la Isla, siempre y cuando no ocurra un disturbio significativo en regiones productoras de petróleo.
El informe advierte, no obstante, que este escenario enfrenta riesgos. A finales de enero comenzaron a observarse señales de inestabilidad, como el aumento de 8 por ciento en el precio del Brent durante las últimas cuatro semanas, lo que podría alterar las proyecciones si se intensifican tensiones geopolíticas.
En Puerto Rico, el impacto del precio del petróleo es particularmente relevante debido a la alta dependencia de combustibles fósiles, que representan el 97 por ciento de la generación bruta total de electricidad. De ese total, el petróleo constituye 46.2 por ciento de la generación de la Autoridad de Energía Eléctrica, mientras que el gas natural alcanza 53.5 por ciento. La participación de fuentes renovables se mantiene en apenas 3 por ciento.
El documento también destaca que el precio promedio “spot” del WTI ha caído de $94.79 por barril en 2022 a $65.46 en 2025, una reducción de $29.23, lo que ha contribuido a contener la inflación general durante los últimos dos años. En ese contexto, las importaciones de petróleo y productos de carbón sumaron $4,382 millardos en 2024, mientras que en 2025, hasta octubre, alcanzaron $2,029 millardos, una diferencia atribuida principalmente a la baja en precios y no a una reducción en volumen.
A pesar del panorama favorable, el análisis subraya que persisten incertidumbres sobre el costo futuro de la electricidad, relacionadas con el acuerdo de repago de la deuda y el efecto de las inversiones de capital en la tarifa final que paga el consumidor.














































