Con la adquisición de nueva tecnología y reclutamiento de personal, el Instituto de Ciencias Forenses (ICF), junto a agencias estatales y federales, establecerán el primer Centro de Inteligencia Criminal de Armas de Fuego (CGIC, en inglés) en Puerto Rico.
En el centro se registrarán todos los casquillos ocupados en las escenas en una base de datos dentro de las primeras 48 horas luego de que ocurre el crimen, lo que adelantará significativamente el análisis pericial y pesquisas de crímenes violentos.
La directora ejecutiva del ICF, María Conte Miller destacó que “este es un gran paso que eleva el nivel del servicio que brindamos a las agencias investigativas locales y federales, y que es fundamental como parte de las estrategias para reducir la incidencia criminal”.
Con una subvención del Departamento de Justicia de los Estados Unidos ascendente a $700 mil, el ICF reclutó seis técnicos y adquirió Ballistic IQ, una herramienta tecnológica que facilita la captura de imagen de cada casquillo ocupado en escenas, y que permite hacer la mejor selección para ser registrada en la base de datos de la Red Nacional Integrada de Información Balística, (NIBIN, en inglés).
Cada casquillo, tiene una huella digital creada por el arma que lo disparó, esa es la marca única que permite hacer la correlación.
Conte Miller indicó que “todos los investigadores forenses del área de San Juan completaron el adiestramiento y están registrando y capturando las imágenes de los casquillos en Ballistic IQ. Una vez registran todos los casquillos de un caso, hacen la selección del mejor, para ser ingresado en la base de datos de NIBIN. Ese reporte que obtienen de Ballistic IQ, que detalla el calibre y la cantidad de armas disparadas en una misma escena, también lo envían al agente investigador del caso en el Negociado de la Policía para que pueda adelantar su pesquisa”.
Para contribuir al éxito de iniciativa, el ICP indicó que está cumpliendo con el requisito del Negociado de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, de registrar los casquillos a la base de datos de NIBIN dentro de las primeras 24 a 48 horas, para que se pueda hacer una correlación entre el casquillo ocupado en la escena, con el de la base de datos nacional dentro de las primeras 72 horas de ocurrido el crimen.
Previo al establecimiento del CGIC en el ICF, ese proceso de registro y correlación se hacía manualmente, lo que tomaba más tiempo.
“Desde que inició el programa en el ICF, en solo tres meses se ha duplicado el registro de casquillos en comparación con todo lo registrado en 2023”, indicó Walberto Rodríguez, examinador de armas de fuego y director del proyecto.
“Es un avance sustancial, que no solo adelanta el trabajo investigativo de la Policía, sino que además apoya a nuestros examinadores de armas de fuego, para que estos puedan concentrarse en los análisis de la evidencia y completar sus reportes periciales”, concluyó Conte Miller.















































