Viajero: conozca las medidas sanitarias relativas al transporte internacional por el COVID-19

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Los coronavirus son una gran familia de virus que provocan enfermedades respiratorias: desde un resfriado común hasta el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS). Con todo, se recomienda a las personas que viajan y desarrollan síntomas respiratorios agudos, antes, durante o después del viaje, que soliciten atención médica y expliquen al profesional sanitario el trayecto que han realizado.

A través de profesionales sanitarios, centros de salud para viajeros, agencias de viajes, operadores de transporte y puntos de entrada, las autoridades de salud pública deben ofrecer información a los viajeros para reducir el riesgo general de que se produzcan infecciones respiratorias agudas.

El brote actual se originó en la ciudad de Wuhan, que es un importante centro de transporte nacional e internacional. Debido a los movimientos de población a gran escala y a que, como se ha podido observar, el virus se transmite de persona a persona, no sería extraño que siguiesen confirmándose nuevos casos en otras zonas del país y en otros países. 

Con la información disponible actualmente del nuevo coronavirus, la Organización Mundial de la Salud recomienda aplicar medidas para limitar el riesgo de exportación o importación de la enfermedad, sin por ello restringir innecesariamente el transporte internacional.

 

En países donde hay casos confirmados aconseja lo siguiente: 

  • Se recomienda realizar cribado de salida en puertos y aeropuertos internacionales de zonas afectadas por el brote, con miras a detectar precozmente a viajeros con síntomas y poder evaluarlos y tratarlos seguidamente, y evitar así que se exporte la enfermedad. Todo ello intentando afectar lo menos posible el transporte internacional.
  • El cribado de salida consiste en comprobar signos y síntomas (fiebre superior a 38˚, tos), entrevistar a pasajeros con síntomas de infección respiratoria que salen de zonas afectadas por el brote para conocer si han estado en contacto con personas de alto riesgo o con animales que podrían haber originado la infección, trasladar a los viajeros con síntomas a un centro médico para que sigan siendo examinados y para comprobar si han sido infectados por el COVID-19 y mantener los casos confirmados bajo tratamiento en régimen de aislamiento.
  • Alentar el cribado en los aeropuertos nacionales, estaciones de trenes y estaciones de autobuses de larga distancia, según sea necesario.
  • Los viajeros que hayan tenido contacto con casos confirmados o hayan estado expuestos a la fuente de la infección, deberán ser sometidos a observación médica. Las personas de alto riesgo deberán evitar realizar viajes durante 14 días (el periodo de incubación).
  • Realizar campañas de información sanitaria en los puntos de entrada para informar sobre cómo reducir el riesgo general de que se produzcan infecciones respiratorias agudas y las medidas requeridas al respecto y cómo deben actuar los viajeros en caso de desarrollar signos y síntomas propios de una infección de COVID-19 y dónde pueden obtener ayuda.

Consejos de la OMS para países sin constancia de casos

  • A partir de las pruebas obtenidas de brotes pasados no queda claro el grado de eficacia de los cribados de entrada. Con todo, estas medidas podrían servir de apoyo en la estrategia de comunicación del riesgo, si se proporciona a los viajeros provenientes de países o zonas afectados la información pertinente para reducir el riesgo de que se produzcan infecciones respiratorias agudas y para que busquen atención médica a tiempo si desarrollan síntomas que pudieran indicar una infección por el nuevo coronavirus.
  • Durante el brote actual del nuevo coronavirus, se han detectado una serie de casos exportados en los cribados de entrada establecidos por algunos países. Mediante controles de la temperatura en los puntos de entrada es posible detectar casos sintomáticos para los que, posteriormente, se realizarán exámenes médicos y pruebas de laboratorio para confirmar la infección. Los controles de la temperatura para detectar posibles casos de infección en los puntos de entrada no siempre sirven para detectar a viajeros que están incubando la enfermedad o que ocultan la fiebre durante el viaje. Además, ese tipo de medidas requieren inversiones importantes. Centrarse en aplicar controles a los viajeros de vuelos directos provenientes de zonas afectadas podría ser más eficaz y menos costoso.
  • En estos momentos, el hemisferio norte (con China) se encuentra en pleno invierno, época del año en la que la gripe y otras infecciones respiratorias son muy frecuentes. A la hora de decidir si se aplican cribados de entrada, los países tienen que tener en cuenta que los posibles signos y síntomas de enfermedades respiratorias en viajeros pueden deberse a una infección respiratoria diferente a la del COVID-19 y que su seguimiento puede suponer una carga adicional para el sistema de salud. En ese proceso de toma de decisión sobre la aplicación de cribados de entrada, deberán tenerse también en cuenta las políticas y capacidades del país.
  • Si se opta por aplicar cribados de entrada, los controles de la temperatura deberán ir siempre acompañados de campañas de información en los puntos de entrada sobre el riesgo de infección. Por ejemplo, carteles, folletos, boletines electrónicos, etc. para concienciar a los viajeros de los signos y síntomas de la enfermedad, y para alentarles a solicitar atención sanitaria en función de una serie de criterios y a comunicar al profesional sanitario el trayecto del viaje realizado.
  • Se alienta a los países que realizan controles de la temperatura a establecer un mecanismo correcto de recopilación y análisis de datos, por ejemplo, número de viajeros examinados y casos confirmados del total de viajeros examinados, así como el método de cribado.
  • Las autoridades públicas sanitarias deberán reforzar su colaboración con los operadores de líneas aéreas para el tratamiento de casos a bordo de la aeronave y para el suministro de información, en caso de que se detecte a un viajero con síntomas de enfermedad respiratoria, de conformidad con las orientaciones de la IATA para el personal de cabina en lo relativo a la gestión de posibles enfermedades transmisibles a bordo de una aeronave.