Vacunación de maestros amenaza con atrasar la inmunización de los más vulnerables

“Mientras las vacunas estén limitadas y la mayoría de nuestros viejos aun no estén vacunados, nuestra prioridad debe ser salvar vidas y eso es vacunar a los más susceptibles”, puntualizó la epidemióloga Cruz María Nazario Delgado.

Foto archivo

El plan para comenzar a dar clases presenciales desde marzo y vacunar desde esta semana a sobre 60 mil maestros y personal escolar atenta contra la urgencia de inmunizar a la población más vulnerable a los efectos del Covid-19: las personas de 65 años o más.

Como advirtieron a La Perla del Sur salubristas y expertos en la materia, solo este cambio abrupto de estrategia requerirá que se comprometan para docentes cerca de 120 mil dosis, justo cuando en el país se ataponan las solicitudes para inmunizar a cientos de miles de adultos mayores.

En comunicación escrita, el designado secretario del Departamento de Salud, Carlos Mellado, reconoció que durante la semana del 11 al 17 de enero Puerto Rico recibió 28 mil dosis de las vacunas fabricadas por Pfizer y Moderna, mientras que para esta semana esperaba recibir otras 30,459.

Hasta entonces, todas habían sido comprometidas para personal médico y de primera respuesta (Fase 1A), así como para personas mayores de 65 años (Fase 1B).

No obstante, días atrás el gobernador Pedro Pierluisi Urrutia reiteró que el reinicio de clases presenciales deberá ocurrir en marzo, lo que a juicio de la veterana epidemióloga, Cruz María Nazario Delgado, altera innecesariamente las prioridades del ya cuestionado proceso de vacunación.

“Si ahora el gobierno está tratando de tomar decisiones para favorecer algunas posiciones políticas (reabrir escuelas), tiene que darse cuenta que lo que está haciendo es retrasar el proceso para controlar la cantidad de viejos que van a morir por el Covid-19”, puntualizó.

“Indudablemente, va a tener un efecto, porque si vas a vacunar a miles de maestros sin que se tenga un aumento en el número de dosis que llegan a la isla, de algún lado tienes que sacar esas vacunas”, continuó Nazario Delgado.

“Yo entiendo la necesidad tan grande de abrir las escuelas, pero mientras las vacunas estén limitadas y la mayoría de nuestros viejos aun no estén vacunados, nuestra prioridad debe ser salvar vidas y eso es vacunar a los más susceptibles, a quienes se pueden enfermar gravemente”.

Al cierre de esta edición, el Secretario de Salud también admitió que Puerto Rico ha recibido 272 mil vacunas, de las cuales 221 mil han sido administradas, y que a ese ritmo no sería posible cumplir con la meta de lograr la llamada “inmunidad de rebaño” durante el próximo verano.

Disloque de prioridades

Ante este cuadro, el director ejecutivo de MedCentro Allan Cintrón Salichs insistió que el enfoque del gobierno debe primeramente salvaguardar la salud de los adultos mayores con condiciones preexistentes.

“Entendemos que a la población de más de 65 años hay que darle la prioridad y de ahí, mirar a los pacientes de cáncer que están inmunodeprimidos y otros, que de contagiarse con Covid-19 el riesgo de enfermarse gravemente es aún mayor”, declaró.

“Ahora mismo las vacunas no están llegando en las cantidades que todos quisiéramos, así que hay que establecer unas prioridades. Obviamente es bien importante vacunar a los maestros por el trabajo que hacen, pero me preocupa la población mayor, porque ahí están la mayoría de las muertes (por Covid)”, argumentó.

Más demanda que vacunas

Simultáneamente, en la Universidad de Ciencias de la Salud de Ponce (PHSU en inglés) la distribución de 400 vacunas diarias resulta insuficiente para achicar la larga lista de espera por citas. Desde el pasado lunes, miles de personas han solicitado las mismas mediante correo electrónico a vacunas@psm.edu.

“Estamos vacunando por cita los cinco días de la semana, desde las 7:30 de la mañana, y en los fines de semana se trabaja en entrada de datos y la parte administrativa, porque todo tiene que estar cuadrado y registrado con el Departamento de Salud y el CDC”, planteó la vicepresidenta de Investigación del PHSU, la doctora Kenira Thompson García.

“Hay ataponamiento de emails, pero es porque estamos recibiendo miles y miles de solicitudes para citas”, continuó. “A menos que veamos un aumento en el número de vacunas disponibles, a los mayores de 65 años todavía los vamos a estar vacunando en marzo (dentro de dos meses)”.

La doctora reconoció incluso que la situación se complica, a medida que surge la necesidad de administrar segundas vacunas a pacientes ya citados, lo que limita el tiempo disponible para atender a nuevos pacientes.

“Esta semana estamos vacunando primera dosis lunes, jueves y viernes, dejando martes y miércoles para las citas de segunda dosis. Para la semana que viene, vamos igual. Con esto se va limitando la disponibilidad de días”, explicó Thompson García.

“Y con la incertidumbre de si vamos a recibir suficientes vacunas, hay que tener cuidado con cuántas personas se citan”, añadió.

Precisamente, el volumen de vacunas disponibles forzó a MedCentro a posponer sus plan de vacunaciones en Ponce. Asimismo, la institución ha tenido que limitar -por el momento- las citas para nuevos pacientes en sus clínicas satélite.

“Nos notificaron que no se iban a recibir vacunas para pacientes nuevos, pero que sí íbamos a recibir las vacunas para segundas dosis”, dijo Cintrón Salichs. “Nosotros íbamos a recibir vacunas nuevas para todo lo que es Peñuelas, Coamo, Juana Díaz y Villalba”.

“En Ponce no nos están enviando vacunas para vacunar personas nuevas y estamos bien preocupados, porque solamente aquí, MedCentro tiene 6 mil pacientes con condiciones crónicas. A esos pacientes los queremos vacunar todos, porque son de alto riesgo en caso de contraer el Covid”, agregó.

¿Trato preferencial?

Entretanto, en el Hospital Episcopal San Lucas en Ponce se anunció que contemplan inmunizar a personas de 65 años o más a partir del 25 de enero.

Sin embargo, tanto en comunicado de prensa como en entrevista con el director ejecutivo del hospital, Elyonel Pontón Cruz, se confirmó que primero darán “prioridad” a los familiares de los empleados de esa institución.

Según narró Pontón Cruz, cada empleado podrá registrar hasta cinco familiares mayores de 65 años, para recibir la vacuna. Según proyecciones de la entidad hospitalaria, eso significará entre 4 mil a 7 mil personas.

Tras cumplir ese objetivo, el hospital “continuará impactando a la comunidad en general”.

A preguntas de este semanario, Pontón Cruz reafirmó el plan divulgado mediante comunicado y defendió la decisión, aunque pueda verse como trato preferencial hacia los familiares de empleados.

Esto, al insistir que aun así cumple con el requisito de edad: personas mayores de 65 años.

“Para nosotros es sumamente importante que los que día a día están en la primera línea de respuesta puedan vacunar a sus familiares adultos mayores”, insistió.

La decisión, empero, no fue vista con agrado por la epidemióloga Nazario Delgado, quién calificó esa práctica como una “discriminatoria”.

“Da pavor pensar que algunos viejos son más importantes que otros viejos. Si ellos están pensando que vacunar primero a los familiares de los empleados del hospital es una buena decisión, yo quiero decirles que es una muy mala decisión”, sentenció.

“Ya ellos vacunaron a todo su personal, por lo tanto esos empleados ya están en menor riesgo de contagio. No resuelve nada, ni disminuyen la tasa de transmisión, al discriminar entre unos viejos que tienen la suerte de ser familiares de los empleados y otros viejos que no tienen ‘pala’ en el hospital”, añadió.

“Hay que tener mucho cuidado con las decisiones que se toman y hay que recapacitar. Las instituciones no son dueñas de la vacuna y hay que tener cuidado con las ventajas y el trato preferencial que se le da a unas personas y a otras no”, concluyó.

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