UNICEF urge acción mundial para proteger a los niños de la crisis provocada por el COVID-19

Foto: Visual Hunt

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) plantea que la crisis provocada por el COVID-19 trae consigo riesgos considerables para los niños de todo el mundo, que si no se trabajan con urgencia, podrían repercutir en una crisis de derechos del niño. 

“Sin una acción mundial coordinada para evitar, mitigar y responder a los efectos de la pandemia, las repercusiones para los niños de hoy, y para las generaciones futuras, serán sumamente graves”, advirtió la UNICEF. 

Para lograr el pleno cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Convención sobre los Derechos del Niño, la UNICEF propone un plan de seis puntos con acciones prácticas y concretas para unir al mundo en torno a una causa común. 

UNICEF hace un llamamiento para que se tomen las siguientes medidas a nivel mundial:

 

1.Velar por que todos los niños puedan aprender, incluyendo la reducción de la brecha digital.

En los momentos más críticos de la pandemia, el cierre de las escuelas interrumpió el aprendizaje del 91% de los estudiantes de todo el mundo. 

Alrededor de 463 millones de niños y jóvenes no tuvieron acceso al aprendizaje a distancia durante los cierres escolares. 

Además, como se ha observado a raíz de cierres anteriores, los niños –especialmente las niñas– que dejan de asistir a la escuela durante períodos prolongados tienen menos probabilidades de volver a estudiar.

UNICEF recomienda a los gobiernos y sus aliados a dar prioridad a la reapertura de las escuelas y tomar todas las medidas posibles para hacerlo en condiciones de seguridad y para mantenerlas en funcionamiento.

Así mismo aconseja cerrar la brecha digital para que todos los niños y los jóvenes tengan conexión a Internet en 2030, y beneficiar a 3,500 millones de niños y jóvenes con un acceso seguro, de calidad, accesible y equitativo al aprendizaje en línea.

 

2.Garantizar el acceso a servicios de salud y nutrición, y lograr vacunas asequibles y disponibles para todos los niños.

Según UNICEF, se avecina una crisis de supervivencia infantil, pues la situación de los niños más expuestos al hambre y a las enfermedades se ha agravado debido a la presión que la COVID-19 está ejerciendo sobre los ya frágiles sistemas alimentarios y de salud. Una respuesta fragmentada y desigual al tratamiento y la vacunación contra la COVID-19 solo prolongaría la pandemia.

UNICEF recomienda en este punto a los gobiernos y sus aliados garantizar, con carácter urgente, la continuidad de los servicios esenciales de salud y nutrición para los niños y los jóvenes –especialmente la vacunación sistemática– dando prioridad a los que se encuentran en lugares de difícil acceso.

 

3.Apoyar y proteger la salud mental de los niños y los jóvenes, y poner fin al abuso, la violencia de género y el abandono.

La crisis del COVID-19 no ha hecho más que exacerbar la violencia, la explotación y el abuso, debido a que los niños, al tiempo que sufren la presión que afecta a sus familias, sumidas en la confusión, quedan privados de servicios de apoyo fundamentales. 

UNICEF aconseja en este punto integrar la financiación sostenible de la salud mental y la atención psicosocial de los niños en todas las respuestas humanitarias a nivel mundial, y comprometerse a incrementar la financiación plurianual para responder más eficientemente a las necesidades de protección de los niños en situación de crisis.

 

4.Ampliar el acceso al agua potable, el saneamiento y la higiene, y luchar contra la degradación del medio ambiente y el cambio climático.

La falta de un abastecimiento fiable de agua salubre debido a los cambios de clima también limita la capacidad de la gente para observar medidas de higiene que pueden salvar vidas, como el lavado de las manos. 

La vulnerabilidad del ser humano ante esta pandemia ha puesto de relieve el peligro que implica no tomar medidas inmediatas contra la degradación del medio ambiente y el cambio climático.

UNICEF, al respecto, recomienda garantizar el acceso universal al agua no contaminada y al lavado de las manos para los niños y las familias por medio de políticas nacionales, la cooperación del sector privado, el compromiso de la comunidad y los cambios de comportamiento.

 

5.Impedir el aumento de la pobreza infantil y promover una recuperación inclusiva.

La crisis económica provocada por la COVID-19 amenaza con afectar más gravemente a los niños. En efecto, se prevé que el número de niños que viven por debajo de las líneas de pobreza de sus países aumente en 140 millones a finales del año. 

UNICEF insta a los gobiernos a mantener o incrementar los compromisos de ayuda exterior, identificando nuevas opciones de financiación para contextos específicos y dirigiendo la financiación a los países más afectados y con menos posibilidades de asumir nuevos préstamos.

 

6.Redoblar los esfuerzos dirigidos a proteger y apoyar a los niños y a las familias que viven en situaciones de conflicto, desastre y desplazamiento.

La pandemia ha acentuado las vulnerabilidades de los niños migrantes, desplazados y refugiados, al igual que las de los niños que viven en países afectados por crisis. Y ya sea como resultado de un conflicto activo o de nuevas restricciones a causa de la pandemia, cada vez es más difícil llegar a los niños más vulnerables con servicios esenciales que tienen la capacidad de salvar vidas. 

UNICEF exhorta a los gobiernos a incrementar y mantener la financiación para emergencias, a fin de evitar que se presenten crisis múltiples, catastróficas y prolongadas, y para salvar vidas infantiles, aliviar el sufrimiento de los niños y preservar su dignidad.