Tras sobrevivir a las calles: Recobran techo y esperanzas con ayuda del Albergue Cristo Pobre

Según explicó Juan de Dios Videau Soler, director del Albergue Cristo Pobre en Ponce, desde el año 2017 esta institución ha logrado sacar de las calles a 36 personas y ubicarlas en viviendas permanentes, propiciando que cada una logre su rehabilitación y autosostenimiento económico.

Por dos semanas, durmió a la orilla del río Guayanilla. Hambriento, avergonzado y desamparado, Ermee Santos Toro nunca imaginó que a sus 56 años le tocaría vivir en la calle.

Pero así fue.

Según relata, sobrevivió “como Rambo”, pasando necesidades, hasta que un día un ángel de carne y huesos redirigió su destino.

“Una persona de la Iglesia Evangélica de Guayanilla me dijo que yo iba para Ponce, que ahí me iban a ayudar. Yo no sabía para dónde venía. No sabía absolutamente nada”, recordó.

Aquel inesperado recorrido terminó el pasado 2 de julio, frente al Albergue para Deambulantes Cristo Pobre. El mismo día que celebraba su cumpleaños.

“Llegue a Cristo Pobre y Juan de Dios (director del centro) me recibió con los brazos abiertos. Me aceptaron ese mismo día y ese mismo día me quedé aquí (en el albergue)”, recordó.

Por ocho meses, encontró aliados, ropa, comida y techo seguro entre sus paredes, pero lo mejor estaba por venir.

“Un día yo estaba en el comedor y me llamaron. Me dijeron estas palabras: ‘tenemos un apartamentito para ti, si lo quieres es tuyo’”, recordó emocionado, casi sin poder hablar.

Por ello, desde hace más de un mes Ermee vive en un apartamento alquilado en Jardines del Caribe. Todo gracias al programa de Realojamiento Rápido, una iniciativa de vivienda subsidiada canalizada a través de Cristo Pobre.

Mediante una asignación de fondos federales, el proyecto procura que personas sin hogar reciban todo el apoyo posible para reincorporarse a la sociedad. En otras palabras, una nueva oportunidad para existir.

Los fondos del proyecto le permiten a participantes -que han mostrado buena conducta, estar libre de vicios y con deseos de superarse- costear un apartamento y utilidades por un máximo de dos años.

Por eso, gracias al programa de Realojamiento Rápido y a Cristo Pobre, ahora las historias de éxito y superación humana abundan en los pasillos del albergue.

“A los 15 días de estar aquí (Cristo Pobre), fui donde ellos y les dije que no quería que me lo dieran todo. Yo quería ayudar y ellos me dieron la oportunidad. Me fueron dando tareas y me gané su respeto. Tú no sabes lo mucho que valoro esa confianza que me han dado”, expresó Ermee.

Ahora, Ermee trabaja varias horas al día en la lavandería de Cristo Pobre, y colabora en el área de la cocina.

“Sabemos que a veces hay barreras que son infranqueables por parte de los patronos. Solicitan una carta de buena conducta y muchos no tienen un certificado limpio. Así que nosotros, que somos quienes los conocemos, tratamos de darles la oportunidad y le damos preferencia”, explicó Juan de Dios Videau Soler, director de Cristo Pobre.

Más ejemplos

Como él, Amalia Colón Rodríguez, de 64 años de edad, es otra de los participantes de Realojamiento Rápido.

Luego de cinco meses deambulando por las calles de Juana Díaz, llegó el pasado 31 de octubre al Número 124 de la calle Unión en Ponce y de inmediato se le buscó espacio en el albergue de emergencia.

Desde hace semana y media, vive en un apartamento alquilado en la calle Jobos y ya recibió la visita de su hijo, quien llegó desde los Estados Unidos

“Esto ha cambiado mi vida”, confesó.

Casi paralela ha sido la experiencia de José Rodríguez López, quien hoy labora como voluntario del centro.

Al igual que Ermee y Amalia, José también logró transicionar del albergue de emergencia a un apartamento subsidiado, a través de Realojamiento Rápido.

De subsidio a independencia

Este programa inaugurado en diciembre de 2018 como un paso intermedio de reubicación, es el más reciente esfuerzo de Cristo Pobre para encaminar a deambulantes hacia una vida independiente.

Según explicó Videau Soler, desde el 2017 el Albergue ha logrado llevar a 36 personas a la etapa de “vivienda permanente”, donde el participante logra la rehabilitación plena, al poder sostenerse económicamente.

En lo que va de año, ya 13 participantes han alcanzado vivienda permanente y se espera transicionar a otros nueve antes de que concluya el año.

Al cierre de esta edición, Ermee, Amalia y José son todos candidatos a transicionar a “vivienda permanente”.

Esperanzados

Mientras algunos ya disfrutan de un apartamento subsidiado y están encaminados hacia la independencia personal, otros ven en el programa de Realojamiento Rápido una esperanza real.

Entre ellos, Reina Antonia Vargas Ortiz de 24 años y Luis Miguel Delgado de Jesús de 36 años, una pareja que actualmente vive en el albergue de emergencia de Cristo Pobre.

Tras casarse el pasado mes de septiembre, lo menos que esperaban era terminar juntos en la calle. Según confesaron, tras un conflicto familiar pasaron la experiencia de dormir una noche en el Terminal de Carros Públicos Carlos Garay.

“Esa noche fue eterna y no fue fácil. Pasamos necesidades, fue algo inesperado. Nunca había pasado por algo así y nunca pensé que pasaría por eso”, recordó Reina.

Al día siguiente, llegaron a Cristo Pobre y en solo horas fueron admitidos al albergue de emergencia.

Mas a pocas semanas de haber quedado en la calle, Reina y Luis ya están en turno para recibir un apartamento a través de Realojamiento Rápido.

Ayuda bienvenida

Por último, Videau Soler aprovechó para exhortar a la ciudadanía, a organizaciones y empresas a donar muebles y enseres que ya no necesiten o han sido reemplazados. Según recalcó, los necesitan para lograr la transición de estas personas, que buscan reencaminar sus vidas.

“Estas personas están empezando a levantarse y no tienen nada. Si tienen una cama que no necesiten, nosotros vamos y la recogemos. Cualquier ayuda que nos puedan dar, la vamos a agradecer”, insistió.

(Para colaborar, puede llamar al 787-501-2111)

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