Tras daños por sismos: “En coma” la esperada rehabilitación del centro histórico de Ponce

Tras los sismos registrados entre enero y mayo del 2020, 141 estructuras sufrieron algún daño.

Foto archivo

A 20 meses de la madrugada en que un terremoto de magnitud 6.4 sacudió a la zona suroeste del país, lacerando edificios y antiguas estructuras residenciales, poco ha cambiado en las calles del centro histórico de Ponce.

Aunque los temores por más temblores han mermado, las cicatrices en el patrimonio arquitectónico de la ciudad permanecen a plena vista, tan visibles como aquel 7 de enero.

Algunas de las estructuras abandonadas aún poseen escombros en su interior, mientras que los refuerzos provisionales colocados en edificaciones emblemáticas como el Museo de la Masacre de Ponce y la Catedral Nuestra Señora de la Guadalupe persisten como recordatorios de la agenda inconclusa de rehabilitación.

Tras los sismos registrados entre enero y mayo del 2020, 141 estructuras sufrieron algún daño, concluyó en septiembre pasado un estudio gestionado por la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica en Ponce (PUCPR). De esas, 15 requieren demolición -total o parcial- debido a la severidad del efecto telúrico.

Sin embargo al cierre de esta edición, casi la totalidad de los edificios impactados permanecen intactos. Sin reparar.

“Atado de manos”

Al ser abordado sobre el tema, el alcalde de Ponce, Luis Irizarry Pabón, afirmó que el ayuntamiento se encuentra “atado de manos” debido a que la inmensa mayoría de las propiedades afectadas están en manos privadas.

“Nosotros, lo más que podemos hacer, es dar recomendaciones”, planteó el alcalde. “Hay varias estructuras municipales, pero la gran mayoría son propiedades privadas y muchos de los dueños han estado trabajado sus situaciones con los seguros”.

“Muchas veces hay unas alegaciones con los seguros y la cantidad que ofrecen no es la que satisface a los propietarios y ahí esta el tranque”, abundó.

Sobre el estatus de propiedades municipales también afectadas como el edificio Moscoso, colindante con la casa Alcaldía, y el edificio Ponce Servicios, clausurado desde enero de 2020, el alcalde reconoció que está a la espera de unas reuniones para determinar cómo proceder.

“Muchas de estas estructuras están en un proceso de estancamiento y no han evolucionado tan rápido como nosotros esperábamos”, declaró Irizarry Pabón. “Necesitamos unas certificaciones finales para tomar la decisión final de qué se va a hacer con las estructuras municipales”, añadió.

No obstante, anticipo que espera llegar a acuerdos con el Instituto de Cultura Puertorriqueña en las próximas semanas, para en alianza abordar y restaurar varias de las estructuras históricas afectadas en el casco urbano.

Por más de un mes, La Perla del Sur ha solicitado entrevista con la directora de la Oficina de Reconstrucción Municipal, Heidi Dilán, a través de la Oficina de Prensa municipal y el propio alcalde Irizarry Pabón. La funcionaria, empero, no ha respondido a este semanario.

“Es un problema de todo el mundo”

Por su parte, Melina Aguilar Colón, fundadora de la empresa de excursiones turísticas Isla Caribe, afirmó que el deterioro del patrimonio edificado tras los sismos del 2020 es tema de discusión en muchas de sus caminatas guiadas por las calles de la zona histórica.

“Es algo que no se puede disimular. Durante nuestros recorridos pasamos por el Museo de la Masacre, pasamos por estructuras como la Casa Vives y la Casa Casals, que está entre las calles Atocha e Isabel. Es algo evidente que no se puede ignorar”, dijo la empresaria.

Asimismo, Aguilar Colón mostró preocupación por el riesgo al que se exponen ciudadanos y turistas que a diario caminan o transitan junto a tantas estructuras comprometidas.

“Tener estructuras en mal estado que están siendo desatendidas por sus dueños es un problema público. A cualquier ciudadano le puede caer un pedazo de una estructura en mal estado, y ni se diga si tenemos otro temblor o un huracán. Hay estructuras que no aguantarían otro impacto”, enfatizó.

“Lo más difícil es que es un problema que no tiene fecha. Nadie te puede decir que para esta fecha o aquella fecha debemos ver una mejoría. Es frustrante, pero lo que no podemos hacer es quedarnos cruzados de brazos durante meses o años”, señaló.

Aguilar Colón, además, enfatizó la necesidad de abordar el tema con urgencia, para evitar que las deterioradas estructuras pasen a ser parte del paisaje “normal” del casco urbano.

“En Ponce, por muchos años, se normalizó y se aceptó las propiedades abandonadas y el peligro es que nos acostumbremos a ver estas propiedades con daños y no se haga nada hasta que pase algo”, dijo.

“Son propiedades privadas, pero es un problema de todo el mundo, porque la ciudad es de todos y todos perdemos si el casco urbano se sigue deteriorando. Es un problema público de las personas que viven y caminan por el área, de los comerciantes y de las personas que quieren invertir en la ciudad”, continuó.

“Esto es un problema en el que el gobierno tiene que involucrarse. Digo esto sin saber a qué nivel se han involucrado. Es un problema difícil, pero algo hay que hacer”, añadió.

Llamado a la acción

Por su parte, el arquitecto y decano de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Católica, Luis Badillo Lozano, advirtió que según pase el tiempo, muchas de las estructuras afectadas por los terremotos podrán convertirse en imanes para actos de vandalismo, con repercusiones serias y duraderas para el casco urbano.

“Mi mayor preocupación es que muchos de esos dueños privados empiezan a cuestionarse si vale la pena reconstruirlas, cosa que debería ser una preocupación de todos nosotros”, puntualizó.

“Me preocupa cómo se van a ver esas estructuras de aquí a unos meses o a un año, particularmente los condominios. Siempre pensamos en las estructuras de valor histórico, pero hay condominios altos que ahora mismo están vacíos. Eso, de aquí a unos pocos meses o años, va empezar a cambiar de apariencia. Habrá grafiti, habrá abandono y eso afectará la imagen de la ciudad”, explicó.

Ante esto, el arquitecto resaltó la urgencia activar un plan gubernamental para reforestar, iluminar y limpiar el centro histórico de la ciudad.

“Hay que hacer la ciudad agradable nuevamente. Arbolarla es lo primero. Perdimos muchos árboles con el huracán María y a la administración de aquel entonces lo único que se le ocurrió fue cortar los árboles y ponerle cemento a los huecos de los árboles”, sostuvo.

“Hay que limpiar y hay que iluminar. Todo esto le da sensación de seguridad y que puedes caminar libremente. Cuando tú haces atractiva la ciudad, ahí es que el inversionista invierte. Pero si la ciudad está oscura, está caliente porque no tiene árboles y si está sucia, la gente no vuelve”, continuó.

“Yo creo que hay muchas cosas positivas ocurriendo, la gente todavía está insistiendo en la ciudad, pero en lo que los procesos que son lentos se dan, -como las reclamaciones a los seguros, los permisos y la reconstrucción- nosotros tenemos que hacer algo que comunique que esto sigue vivo”, abundó. “La ciudad es recuperable, pero tenemos que tomar una acción rápida y positiva”.

¿Otro Río Piedras al sur?

Por último, el decano de la Escuela de Arquitectura advirtió que los próximos meses y años serán determinantes para evitar que el centro histórico de Ponce caiga en un espiral de decadencia, similar al observado en otro importante centro urbano, Río Piedras.

“Se necesita una estrategia para rescatar el interés en la ciudad y tenemos que evitar la actitud de renuncia a la ciudad. Cuando la ciudadanía renuncia a la ciudad, es bien difícil cambiar esa actitud”, explicó.

“Esto ha pasado ya en Puerto Rico y Río Piedras es el mejor ejemplo. En Río Piedras la gente renunció porque se convirtió en invivible. Cayó en un espiral de decadencia”, continuó. “Tenemos que entender que hay que evitar, a toda costa, caer en ese espiral de renuncia y caer en el síndrome de Río Piedras”.

“El día que la gente empiece a hablar mal del pueblo y empiecen a decir ‘para allá no vayas, que no es seguro o lo que hay es un ambiente indeseable’, ese día es el día que se acabó”.

“Yo sé que el gobierno es nuevo, las situaciones son difíciles y los procesos son largos, y yo no pido milagros, pero todo el mundo tiene que entender lo que le toca hacer y hay que hacer un esfuerzo para recuperar a la ciudad de inmediato. No más tarde, no en un año o en dos años, porque en dos años puede ser que el síndrome de Río Piedras nos capture”, agregó.