Torrencial cifra de réplicas agrava la ansiedad en el suroeste

Desde el 28 de diciembre y hasta la madrugada del miércoles, 8 de enero ya se habían registrado al menos 960 sismos en la cercanía de Guánica, Guayanilla y Yauco, según el conteo oficial de la Red Sísmica de Puerto Rico.

Foto: EFE
Aunque la recuperación está en curso y trabajadores de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) persisten para restablecer el servicio lo antes posible al país, las réplicas del terremoto de magnitud 6.4 que estremeció a la isla el pasado Día de Reyes siguen pasando factura.
A 72 horas del sismo miles de personas siguen pernoctando al aire libre, en parques, patios, aceras y otros espacios abiertos, algunos rehenes de la ansiedad e incertidumbre y otros como medida cautelar, para no quedar atrapados en sus viviendas de surgir otro sismo de alta intensidad.
El terremoto ocurrido a las 4:24 de la madrugada del pasado martes tuvo su epicentro justo al sur de Guayanilla y a media milla de profundidad. Fue seguido por réplicas de 5.6, 5.2, 4.6 y una más fuerte de 5.8 grados, a las 7:18 de la mañana.
Aunque el temblor ocasionó un apagón general como medida preventiva para proteger la red eléctrica, fue sentido con mayor intensidad en los municipios sureños de Guánica, Guayanilla, Yauco, Peñuelas y Ponce, donde se reportaron los daños mas severos, así como una fatalidad.
Desde el 28 de diciembre y hasta la madrugada del miércoles, 8 de enero ya se habían registrado al menos 960 sismos con origen en esa zona, según el conteo oficial de la Red Sísmica de Puerto Rico.
Devastación en Guánica y Guayanilla
En Guánica, el número de viviendas y comercios destruidos o a punto de colapsar ya alcanza los 174, precisó el alcalde Santos Seda Nazario en conferencia de prensa.
La cifra no incluye los severos daños estructurales reportados en la Casa Alcaldía, el Centro Gubernamental, la Escuela elemental José Rodríguez Soto y la intermedia Agripina Seda, la cual colapsó.
Desprendimientos de rocas también ocasionaron el cierre temporero de un tramo de la carretera PR-333, en dirección al balneario Caña Gorda y los sectores Pitirre y San Jacinto.
“Yo considero esta crisis que nosotros estamos viviendo peor que el huracán María”, puntualizó Seda Nazario durante la conferencia de prensa en las oficinas de Manejo de Emergencia Municipal.
Entretanto, en Guayanilla al menos 40 viviendas han colapsado o sufrieron daños severos, mientras otras 19 están en estado precario, según cifras oficiales del ayuntamiento.
La Iglesia Inmaculada Concepción, ubicada en la plaza pública y construida en 1841, colapsó a consecuencia del sismo del martes en la madrugada, al igual que múltiples comercios y estructuras antiguas del casco urbano.
Durante la noche del martes, el alcalde Nelson Torres Yordán estimó que en su municipio 3,500 personas pernoctaban al aire libre por temor a otro terremoto. Muchos de ellos llegaron hasta el Parque Beni Mercado, donde el ayuntamiento habilitó un “refugio bajo carpas”, mientras que otros lo hicieron en sus patios, vehículos y hasta en las aceras.
Un muerto y heridos en Ponce
En Ponce, un hombre de 73 años de edad, identificado como Nelson Martínez Guillén, perdió la vida al colapsar una pared de su residencia en la tercera sección de la urbanización Jardines del Caribe. Otras nueve personas resultaron heridas en hechos relacionados al sismo.
Según informó la alcaldesa María Meléndez Altieri en comunicado de prensa, entre las estructuras municipales dañadas están el edificio Ponce Servicios, el Complejo Recreativo de La Guancha y el Auditorio Juan “Pachín” Vicens. También el terminal de pasajeros del Aeropuerto Mercedita e infraestructura del Puerto de Las Américas.
“Hay serios daños en el puerto, más daños de los que aparentaba después del huracán María”, dijo la alcaldesa.
“También hay muchos daños en los condominios. Unos se han desprendido, como el edificio de La Masacre de Ponce”, continuó.
Estos se suman a los daños reportados durante el temblor de 5.8 grados el Día de Reyes en casas de las comunidades La Lula, Baldorioty, Cerrillo Hoyos y Punta Diamante, al igual que en la calle Guadalupe y la urbanización Estancias del Golf.
Unos 587 refugiados fueron ubicados en la escuela Bernardino Bernard Cordero, donde la Guardia Nacional instaló un generador eléctrico.
Ansiedad en Yauco
En el Pueblo del Café, al menos 30 viviendas colapsaron o resultaron severamente impactadas. Otras 100 estructuras tenían daños significativos, según el alcalde Ángel Luis Torres Ortiz.
Según trascendió, los pacientes del Hospital Pavía en Yauco tuvieron que ser desalojados temporeramente al estacionamiento después del temblor del martes en la madrugada, para dar espacio para inspeccionar los daños. La institución, empero, continuó ofreciendo los servicios.
Al igual que en Guayanilla y Guánica, miles de yaucanos optaron por dormir en sus vehículos o bajo las estrellas, ante la ansiedad que le provocaba permanecer en su vivienda en espera de otro posible temblor. Solo en los predios del Estadio Municipal cerca de mil personas pernoctaron como pudieron en la noche del martes.
Preparación ante la vulnerabilidad
Por su parte, Christa Von Hillebrandt, exdirectora de la Red Sísmica y gerente del programa de Alerta de Tsunami del Caribe, advirtió que es inevitable el surgimiento de réplicas, por lo que exhortó a todos a no bajar la guardia.
“Toda el área suroeste de Puerto Rico es propensa a generar terremotos significativos y temblores. Esto se debe a la presencia de fallas que cruzan esta región, que se extienden al sur de una línea imaginaria entre Rincón y Salinas. Los científicos han detectado algunas fallas activas y hay otras aún por definir. Esta actividad sísmica es una expresión de eso”, explicó.
“Nunca se puede descartar la posibilidad que se genere un terremoto de mayor magnitud, porque sabemos que el suroeste es capaz de generar terremotos de hasta magnitud 7.0”, continuó.
A tono con esto, el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, en inglés) advirtió que aún existe un nueve por ciento de probabilidad de que surjan réplicas de intensidad mayor a 6.4 grados, por lo que urgió a estar preparados.
Von Hillebrandt además indicó que los daños a viviendas provocados por los recientes terremotos, particularmente las estructuras ubicadas en terrenos a desnivel o sobre pilares, ha dejado al descubierto lo que expertos han advertido por años: la preocupante vulnerabilidad de este tipo de construcciones en la isla.
Por años, el geomorfólogo y catedrático de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, José Molinelli Freytes, ha advertido sobre los riesgos de estructuras construidas con columnas altas y de longitud desigual, al igual que escuelas con diseño de “columnas cortas” en sus pasillos, las cuales no cumplen con el Código de Construcción Antisísmico de Puerto Rico, adoptado en el año 1987.
Asimismo, el también experto en estructuras sismorresistentes ha advertido que ninguna de las instituciones hospitalarias del país cumple con los códigos de construcción más recientes.
Ante esto, Von Hillebrandt subrayó que el único curso de acción es la preparación individual y familiar.
“Nunca se puede estar 100 por ciento preparado para lo inesperado y es natural que la gente sienta ansiedad, pero cuando las personas tienen un plan familiar y han hecho unos preparativos en el hogar y una mochila de provisiones, tienden a tener más calma y se reduce el riesgo de tragedias”, sostuvo.
“Este es un buen momento para ocuparse y prepararse bien. Es un recordatorio de la vulnerabilidad que hay a este tipo de eventos y la necesidad de no esperar hasta que ocurran las cosas para tomar acciones proactivas para estar listo”, concluyó.