Tinti Deyá: despiden con honores y elogios al alma de Casa Pueblo

Sobre un centenar de personas caminaron detrás del féretro por las calles de Adjuntas y a lo largo del trayecto otros tantos se unieron.

Fotos Jason Rodríguez

A sus 91 años de edad, doña Martina Vázquez no podía moverse con la premura que deseaba su corazón. A lo lejos podía escuchar la procesión que llevaba a Faustina “Tinti” Deyá Díaz al camposanto, pero los años y su cuerpo le traicionaban.

Solo quería ver a su amiga, una vez más.

Desesperada y a toda prisa, su hija Julia encontró las fuerzas y la tomo es sus brazos. Cargó a su madre hasta la orilla de la calle, justo a tiempo para ver el coche fúnebre pasar. Fue allí donde doña Martina estalló en llanto.

Sus sollozos fueron escuchados por el cómplice de aventuras de Tinti, Alexis Massol González, quien junto a sus hijos Arturo, Axel y Alexis detuvieron el paso de la comitiva para acercarse a ella. Y a la orilla de aquella calle, pusieron a un lado su propia agonía para abrazarla y brindarle consuelo.

Faustina “Tinti” Deyá Díaz, maestra, gestora cultural, defensora del patrimonio natural y cofundadora de Casa Pueblo en Adjuntas, falleció en la noche del pasado jueves, 19 de agosto a consecuencia de un enfisema pulmonar.

Sus restos fueron velados el sábado en la funeraria Carmen Memorial de Adjuntas, pero sería bajo el techo que ayudó a forjar, en Casa Pueblo, donde el pasado domingo recibiría una honrosa despedida de pueblo tras una vida de servicio al país.

A las 9:00 de la mañana, en un acto solemne, fue recibida con el himno patriótico de Antonio Cabán Vale “El Topo”, Verde Luz, interpretado por el cantautor Hermes Croatto.

El féretro, engalanado con la monoestrellada y cargado por su esposo, hijos y nietos, luego reposaría en la antesala de Casa Pueblo. Frente a ella, se colocaría su sillón favorito y una imagen de Tinti en plena faena laboriosa.

Entre abrazos y lágrimas, personas de todas las ideologías desfilaron para dar su último adiós. Sin necesidad de protocolos, familiares y amigos asumieron guardias de honor. Entretanto, la comunicadora Millie Gil y varios de los presentes brindaban testimonios de la gesta de Tinti para los micrófonos de Radio Casa Pueblo.

A su vez, en cada esquina de la casa se escuchaban historias y anécdotas, algunas conocidas y otras inéditas. Recuerdos de grandes gestas, conversaciones íntimas y consejos que cambiaron vidas, desde aquel sillón de madera.

“Tinti fue mi maestra de inglés de noveno grado y una de las personas que más influyó sobre mí”, puntualizó la senadora adjunteña del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), María de Lourdes Santiago.

“En los 70 y 80, era difícil conseguir libros en Adjuntas y Casa Pueblo, que primero empezó como una pequeña librería, era para nosotros un espacio de descubrimiento. Tinti nos conseguía libros, nos prestaba libros y nos hacía las preguntas difíciles. En ese sentido, fue la maestra que enseña afuera del salón”, recordó.

“Ella empezó a trabajar en esto en momentos cuando todavía era muy difícil para las mujeres ocupar esos espacios de visibilidad. Y nos enseñó que se lucha desde todos los espacios”, abundó.

“Es una perdida terrible, pero tuvo una vida larga y bien vivida. Una vida completa en la que sembró bien. Más que eso no se puede pedir”, añadió.

Armado de nostalgia y flanqueado por su hijo Arturo, Alexis Massol González salió al balcón e intentó encontrar las palabras que pudieran abarcar el legado de su entrañable esposa y amiga.

“Tinti fue una mujer revolucionaria puertorriqueña, que desde aquí transformó a niños, jóvenes y adultos”, expresó con orgullo.

“Tinti, mujer de acción, formó una familia. Cuatro hijos y siete nietos y aquí están. Pero formó también un pueblo, un pueblo de dignidad y orgullo, que cuando tenemos que decirle ‘no a las minas’, decimos ‘no’. Y si tenemos que decirle ‘no al gasoducto’, nos paramos de frente y hacemos desobediencia civil como hicimos en Washington, D.C.”, proclamó.

Tras abrazar a su padre, Arturo Massol Deyá luego tomó el micrófono.

“Si usted busca a Tinti, la va a encontrar en Casa Pueblo, la va a encontrar en los bosques, la va a encontrar en las aguas y la va a encontrar en Alexis Massol”, declaró.

“Nos sentimos orgullosos, nos sentimos honrados, nos sentimos privilegiados de haber tenido a Tinti”, continuó.

“El mensaje de Tinti Deyá, de mi mamá, es que nos quiere y nos toca a todos seguir luchando. Este momento nos toca cumplir con su gran deseo, y ese era su familia, su casa, la autogestión y la lucha por el país”, añadió. “Ese gran vacío que nos deja su partida, nos corresponde a nosotros llenarlo”.

Acto seguido, Tinti recibió una última serenata en las escaleras de Casa Pueblo y a las 11:10 de la mañana partió con la comitiva fúnebre hasta su última morada en el Cementerio Municipal de Adjuntas.

“Ella quería estar con Ariel Massol y nosotros ahora vamos a caminar, en ruta contraria al gasoducto, para llevar a Tinti con su hijo -nuestro hermano- y eso nos hace libres y felices”, destacó Arturo.

Sobre un centenar de personas caminaron detrás del féretro por las calles y a lo largo del trayecto otros tantos se unieron. Algunos, como doña Martina, para despedir entre lágrimas a una amiga, y otros para despedir a una patriota con la bandera puertorriqueña.

Al llegar al camposanto no hubo mensajes ni protocolos; solo abrazos y expresiones espontáneas de agradecimiento a quien en vida fue madre de muchos y maestra de todos.

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