¿Tenemos o no un ave nacional?

Foto: Visualhunt

En esta bendita tierra en que vivimos no hay na que se escape de la controversia. Porque aquí, ¡ni las aves se escapan!

Por eso, hasta el día de hoy no tenemos un ave nacional. Tampoco una flor que nos represente.

Ajá, así como lo lees. Si has oído de alguna flor o especie de ave que se le atribuya representarnos no lo tomes como verdad, pues sobre esos temas, aquí se toca de oído.

Y créeme, no existe ninguna designación oficial, sea de origen legislativo o del ejecutivo.

¡Ajá! Ya sé que estás frunciendo el ceño y te parece sorprendente. Que por tu mente está pa-sando la imagen de la flor de maga: esa especie que por ser endémica, reserva su flor con rasgos de amapola, solamente para esta tierra.

¡Pues no! Aunque todo el mundo la designa como tal, no hay tal oficialidad. Qué mal, ¿verdad?

Pero hay más. Aunque Caguas tiene su pitirre, Adjuntas su Julián Chiví y Cataño tiene su chirriría, Puerto Rico carece de un ave que nos represente a nivel nacional.

Pero mira esto. En el 2001 la Legislatura de Puerto Rico aprobó un Proyecto de Ley (P de la C 1860) que oficializaba al pitirre o Tyrannus dominicensis como el Ave Nacional de Puerto Rico.

Lamentablemente, la falta de rigurosidad científica en la investigación de nuestros legisladores -y como resultado de una campaña educativa de la Sociedad Ornitológica de PR (SOPI)- se generó una controversia que llevó a esta buena y necesaria iniciativa por un camino accidentado.

Finalmente, el proyecto fue vetado por la entonces gobernadora Sila María Calderón Serra.

La oposición de SOPI se basaba en que nuestra ave representativa debe ser autóctona. Es decir, cien por ciento puertorriqueña. Entendían que además, debía representar la personalidad, cultura y el espíritu de lo que somos.

El pitirre, aunque muy querido, admirado y común en todo el país, no es endémico. Además, su nomenclatura “dominicensis” declara un origen de otro país.

En cambio, los socios de SOPI proponen que se seleccione a una de las 17 especies autóctonas o endémicas, preferentemente al pájaro carpintero de Puerto Rico (Melanermes portoricensis).

Justifican su propuesta argumentando que esta especie es única de Puerto Rico y no se encuentra en otro lugar del mundo.

Nos recuerdan además que esta ave ha sido reconocida desde los tiempos de los taínos, es muy abundante en toda la isla y muy beneficiosa para nuestra ecología.

También, al igual que muchos puertorriqueños, practican la monogamia y son muy trabajadoras. Además, se les adjudica ser muy alborotosas, percusionistas y tan coloridas como nuestra cultura.

Por otro lado, algunos expertos proponen que nuestra ave nacional debe ser la llorosa de Puerto Rico. Simple y llanamente, porque es la única ave que, tanto su familia como su especie, son  de aquí. Es esa instancia, es doblemente exclusiva e irrepetible.

Pero a su vez reconocen que su nombre común y, aún más, su nomenclatura científica, la descalifican de plano.  En primer lugar, argumentan, que no es muy simpático tener como ave nacional a una llorosa.

En segundo lugar, dicen que su nombre científico: Nesuspingus speculiferus -aunque usted no lo crea- puede herir oídos y sensibilidades. ¡Sorprendente, pero cierto!

Como podrán apreciar, estas controversias han imposibilitado que tengamos un ave nacional oficialmente designada. Pero, si yo tuviera que escoger, mi selección sería el pájaro carpintero de Puerto Rico.

Para despedirme, aprovecho y les pregunto: ¿cuál es el ave más abundante en Puerto Rico?

¿Que qué? ¿Qué no saben? Fácil: el averigüao.

¡Ja! En serio, el ave más frecuente en Puerto Rico es la reinita común. Nos vemos. ¡Atúquiti!