Tallaboa lo vuelve a hacer: da cátedra de comunidad

“Hemos visto cómo personas se acercan al altar para pedir a los reyes que intercedan por ellos para que se frene el depósito de cenizas en Peñuelas y en todo Puerto Rico”.

Foto: Florentino Velázquez

El profesor Luis Gerardo López Pérez no podía faltar.

Además de ser el elegido para la reflexión del evento, sentía la obligación de acercarse al altar para elevar una plegaria por la salud de los suyos.

Como peñolano de sangre y convicción, sabe que ya es inevitable escapar de la realidad: esa que con demasiada frecuencia le revienta en la cara para descubrir que otro pariente o amigo ha sido atrapado por las garras del cáncer.

Por eso, insistió, no podía faltar a la tercera Promesa a los Santos Reyes que compueblanos y ecologistas del sur organizaron en el Campamento contra las Cenizas de Carbón, situado a la entrada del municipio de Peñuelas.

“Mi pedido personal es por la salud de mis compueblanos y de mi país, porque muchos de mis familiares y compañeros han sido víctimas de cáncer a consecuencia de tanta contaminación con las cenizas y las petroquímicas”, confesó a La Perla del Sur.

“Y estoy convencido de que en una Promesa, con mucha fe y devoción, todas las peticiones se conceden”, agregó el educador al descender de un retablo recién terminado del que emanaba perfume a incienso y flores, y en el cual descansaban magistrales tallas de Pedro Pablo Rinaldi Jovet. Todas, inspiradas en los más adorados aliados de los pobres: los Tres Santos Reyes.

Algunas de sus obras revivían la estampa típica boricua, con Melchor, Gaspar y Baltasar a caballo, mientras que otra los perpetuaba con cuatro, güiro y maracas en mano, y una última los exponía con la monoestrellada extendida. El conjunto de tallas, sin embargo, inspiraba la misma devoción, tanto en el profesor como en otros de los presentes.

“Hemos visto cómo personas se acercan al altar para pedir a los reyes que intercedan por ellos para que se frene el depósito de cenizas en Peñuelas y en todo Puerto Rico”, explicó José Francisco Sáez Cintrón, medular promotor de la actividad. “Y esto es así porque hay una relación muy estrecha entre lo que es cultura y lucha, y los reyes se han convertido en un ícono de nuestra identidad, de nuestra resistencia a ser de otra manera. Son parte de nuestra devoción y vistos como protectores de los puertorriqueños”, continuó.

“Los pasados años han sido tiempos de mucho sufrimiento, muchas persecuciones, muchos golpes y dolor, pero a la misma vez hemos visto cómo esta comunidad se ha engrandecido, no solo en su capacidad de resistencia, sino en su capacidad de empatía, al lograr que su batalla sea la lucha de muchos más. Por eso, también actividades como esta son necesarias, tanto para afianzar lazos entre nosotros, como para fortalecer la fe en nosotros, en nuestra gente, porque estas luchas son de consistencia, de convicción y de mucha dignidad”, agregó.

Del teatro a la realidad

Prueba de esa empatía se manifestó una vez más en el respaldo de personas que viajaron desde puntos lejanos de la isla para aportar con sus talentos al éxito del evento y al banco de activos de la comunidad de Tallaboa.

Entre ellos resaltaron Sugeily Rodríguez Lebrón, Agustín Muñoz Ríos y Valentina Muñoz, tres de los componentes de Papel Machete, el colectivo que desde hace una década recurre al teatro callejero como instrumento de educación y apoyo a estudiantes, trabajadores y comunidades que libran luchas sociales.

“Estamos aquí porque este es un issue importante, que no es solo de Peñuelas. Le compete a todo Puerto Rico”, destacó Muñoz Ríos. “Esas cenizas se están produciendo continuamente en Guayama y están en todo Puerto Rico. Nada más en la ruta de Guayama a Peñuelas y de Guayama al vertedero de Humacao, toda esa zona está contaminada, porque esa carga (de cenizas) no venía sellada”: un ángulo que, de forma elocuente, Papel Machete abordó en su presentación, con energía, arte y un pícaro toque de humor.

“Nos encantó la reacción del público”, reconoció el músico y artista, “porque demuestra que la comunidad aprecia el interés de personas ajenas a su entorno, al igual que otras formas para comunicar los asuntos que le competen”.

Novena en trova

Tras la antesala de los teatreros, talentosos músicos del patio inundaron el escenario ante el Altar a los Reyes para -a son de aguinaldos- entonar el novenario dedicado a las santas figuras y a las peticiones de los devotos presentes.

Intérpretes como el veterano Walter Alier, junto a los jóvenes Tato Torres y Leró Martínez iniciaron las trovas cargadas de solemnidad y misticismo, que dedicaron repetidas veces al renacer de la Navidad y a sus principales protagonistas, la Sagrada Familia.

Junto a ellos, exponentes como el cuatrista Víctor Sidorenko, el percusionista Miguel José “Guelo” Martínez, el bajista Hiram “Yanyi” López y el doctor Emilio Meléndez al saxofón enriquecieron el rito cultural con contundente fuerza y entusiasmo.

Simultáneamente, adultos y niños se armaron con palitos, maracas y güiros para acompañar en coros al conjunto musical y marcar el suelo del campamento con pisadas muy distintas a las de las convulsas protestas de años pasados. Pisadas que esta vez solo firmaban sobre tierra virgen el rítmico baile de un pueblo en paz y gloria.

“Esta Promesa a los Santos Reyes engrandece el alma de cualquier persona y momentos como estos son los que nos permiten apreciar que la Tallaboa del 2019 es ejemplo para todo el país, porque todos ellos ya han dejado un legado a la lucha ambiental en Puerto Rico, demostrando que cuando una comunidad se organiza, logra sus objetivos”, recalcó Sáez Cintrón.

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