Surge movimiento para el rescate del Faro Cardona

El histórico centinela del Cayo Cardona en Ponce está a punto de extinguirse, para siempre.

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Las aguas embravecidas del Mar Caribe azotaban la proa de la embarcación. En medio de aquella tormenta, los marinos hacían todo lo posible por mantener su nave a flote, mientras el capitán dirigía, timón en mano, su mirada hacia la oscuridad impenetrable del horizonte.

Y justo cuando la tempestad ahogaba las esperanzas del capitán, brilló a lo lejos la luz que los salvaría… Era el Faro de la Isla Cardona.

Este relato podría ser uno imaginario. Quizás no. Sin embargo, lo que sí ya parece inminente es que el histórico centinela del Cayo Cardona en Ponce está a punto de extinguirse, para siempre.

El faro

Según el doctor José A. Mari Mut, quién publicó el libro Los Faros de Puerto Rico, los faros construidos en el país “son el producto de un plan maestro preparado por el gobierno en respuesta a las necesidades del comercio marítimo, que para el siglo 19 eran la única vía para importar y exportar productos, y la ruta principal para transportar mercancía de un lugar a otro de la isla”.

De hecho, entre los años 1882 y 1922 Puerto Rico presenció la construcción de 18 faros, algunos de los cuales permanecen en funcionamiento.

Uno de ellos es el llamado Faro de Isla Cardona, también conocido como Faro del Puerto de Ponce o Faro de Cayo Cardona, el cual fue diseñado por el ingeniero andaluz Manuel Maese Peña con una torre cilíndrica adjunta de 32 pies de altura. Se instaló bajo el dominio español en el año 1889 y se automatizó en el 1962.

En 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, su uso fue descontinuado, pero se encendió de nuevo el 10 de noviembre de 1943.

Su isla sede, de seis acres de extensión, fue inscrita el 22 de octubre de 1981 en el Registro Nacional de Lugares Históricos de Estados Unidos y se encuentra al oeste de la entrada marítima al Puerto de Ponce.

Historia, turismo y economía

Mari Mut cuenta en su libro que el primer plan para la iluminación marítima de Puerto Rico no incluyó un faro para el puerto de Ponce, aunque los comerciantes de la ciudad llevaban años solicitando un vigía luminoso para el puerto.

Ante el desaire, los comerciantes ponceños se unieron, recaudaron el capital e instalaron por cuenta propia un lente de faro en el techo del edificio ocupado por la capitanía del puerto.

El gobierno central rechazó la iniciativa, se incautó del primitivo faro y ordenó que un torrero auxiliar lo operara hasta que se construyera una estructura que cumpliera con los requisitos establecidos para los faros que se construían en la isla.

Finalmente, el gobierno cumplió su promesa y el faro de Ponce se construyó en la Isla Cardona, inaugurándose el 15 de agosto de 1889.

“Ese faro es vital para los barcos que entran a Ponce. Marca el área de arrecife que hay en la entrada de la bahía. La entrada es estrecha y el faro indica a los barcos la proximidad que tienen de los arrecifes y de la islita. Es sumamente importante para la navegación”, explicó Rafael “Rafy” Vega Figueroa, un empresario ponceño que lleva más de 30 años en la industria del turismo.

Rafy comenzó haciendo viajes en su embarcación a Caja de Muertos y en el 2012 intentó retirarse.

“Después de dos años tratando de retirarme, hice una inversión en una embarcación e incorporamos Waterland Adventure para hacer los viajes a Isla Cardona. Ya llevamos siete años haciendo este servicio”, explicó.

“Esa islita prácticamente no le estaban dando uso turístico. Empezamos a desarrollarla, limpiarla, y estuvimos como seis meses sacando escombros y cosas que la gente dejaba allí”, explicó Vega.

La isla Sor Isolina Ferré o Cayo Cardona es administrada por el Departamento de Recursos Naturales (DRNA), por lo que Rafy tiene una concesión de la agencia para llevar turistas al lugar, especialmente al faro.

“El faro es el punto de atracción de las personas que llevamos a la isla. Cuando comenzamos, estaba prácticamente abandonado, lleno de graffiti y nosotros nos dimos a la tarea de pintarlo por fuera y por dentro. Lo pusimos en condiciones atractivas para las personas que visitan la isla”, continuó.

“La parte de arriba es como una terraza grande, como de 40 pies por 20. En ese balcón hay una asta de bandera y nosotros todos los días que hacemos los viajes, por la mañana ponemos la bandera de Puerto Rico y por la tarde nos la traemos. Ese es el punto donde todo el mundo va a sacarse fotos”, añadió.

Lacerado por los sismos

Lamentablemente, esta estructura histórica y turística sufrió daños significativos con los terremotos y sus réplicas del año pasado.

“La condición del faro es bastante crítica. Sufrió rajaduras en la parte de la torre que van desde el piso hasta arriba, donde está la luz. Lo que está manteniendo la estructura es la escalera en espiral que esta por dentro. Eso le da fuerza a la torre para que no se desplome”, explicó Freddy Vega.

A mediados del 2020, la Guardia Costanera federal, la entidad encargada de los faros, ordenó inspeccionar el de Isla Cardona para tomar una decisión: restaurarlo o demolerlo.

“La oficial a cargo del proyecto, de demolición o restauración, quedó en comunicarse conmigo cuando tuvieran una decisión. Parece que todavía no la han tomado. El ingeniero que vino a inspeccionar dijo que el faro es reparable y se puede salvar, pero que quizás el Coast Guard no tenía dinero para repararlo”.

“Para ellos es más fácil demoler la torre y edificar una estructura en metal con una luz. El atractivo de un faro de metal no es lo mismo. Si deciden destruir el faro, se estaría destruyendo parte de la historia de Puerto Rico, y de Ponce particularmente”, manifestó Vega.

Y ante este incierto panorama, ya el empresario ponceño realiza gestiones con grupos que estén interesados en rescatar este ícono del litoral costero ponceño.

“Hay que crear conciencia para poder salvar el faro y que no se destruya”, puntualizó.

“Antes de las elecciones, informé a las oficinas de turismo municipal y estatal lo que estaba pasando. Ahora se está gestionando una reunión con el nuevo alcalde. Realmente me gustaría que las personas de Ponce que tengan inherencia en construcción o diseño, como la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica, el Instituto de Cultura Puertorriqueño y la Oficina de Arte y Cultura del Municipio, nos unamos todos para salvar el faro”, agregó Rafy.

“Al final el propósito es salvar el faro”, sentenció.

Personas, organizaciones o empresas interesadas en unirse a este esfuerzo, pueden comunicarse con Vega Figueroa al 787-608-3082. Entretanto, en La Perla del Sur seguiremos de cerca el desenlace de esta historia.