¿Subió a la guagua, el camión, la chiva o el camello?

En Panamá, se trata de viajar en la chiva y en otros lugares de América es el colectivo o la colectiva.

Foto archivo

Recientemente una puertorriqueña radicada en Estados Unidos nos manifestó su indignación ante la maestra de su niño, que quiere imponerle el regionalismo “camión” para identificar lo que sus padres boricuas le han enseñado que se llama “guagua”.

Cuando el niño dice “guagua”, la maestra le corrige e indica que se trata de un camión.

Aun cuando la madre boricua le ha indicado cómo se denominan esos vehículos en Puerto Rico, la maestra parece no entender o no conocer el valor regional del idioma. Lo que pudo haber sido una oportunidad para dar una clase de comprensión, tolerancia y variedad lingüística, se transforma así en frustración, rigidez y resentimiento.

La palabra guagua es herencia de las Islas Canarias y es de uso en Puerto Rico y en la República Dominicana para aludir al “ómnibus que presta servicio en un itinerario fijo”. En Chile, sin embargo, guagua es vocablo coloquial para denominar a un bebé.

Una palabra de uso más general en el español es autobús, procedente del francés, a la que muchos acortan coloquialmente como bus.

En América, existen diversas variantes regionales para este sustantivo común. Así, en México se le llama camión, por lo que allí no se “coge guagua”, sino que se “agarra el camión”.

En Panamá, se trata de viajar en la chiva y en otros lugares de América es el colectivo o la colectiva.

En Cuba, los transportes colectivos que la creatividad cubana desarrolló a partir de la plataforma de un camión son el camello o la camella.

El sustantivo masculino camión es en nuestro país un “vehículo automóvil grande, de cuatro o más ruedas, que se usa generalmente para transportar cargas pesadas” como, por ejemplo, el camión de la basura. En inglés, estos vehículos reciben el nombre de “truck”.

Esos transportes públicos, que en Puerto Rico llamamos guaguas, vehículos de voluminosos vientres -cual ballenas del bíblico Jonás o bélicos caballos de Troya-, amalgaman dentro de sí un estupendo sancocho humano. Allí encontraremos todo tipo de humores, toda especie de timbres de voz, muy diversos olores, variedad de gustos, colores y tendencias de vestir e interesantes y diversas conversaciones.

El concepto guagua trasladado a la circunstancia de un avión sirve a Luis Rafael Sánchez para su jocosa obra La guagua aérea sobre la curiosa conducta de ciertos boricuas que van de pasajeros en un avión. Y como Ponce es Ponce, y lo demuestra hasta en su léxico, acá se viaja colectivamente en la SITRAS.

Colaboración editorial de la librería El Candil de Ponce. Para orientación sobre este tema puede llamar al 787-242-6693.