Sobreviviente de la Tragedia de Mameyes narra su historia a 36 años del evento

Foto: Suministrada

PONCE – El valor de la familia, la importancia de pedir perdón a tiempo y el demostrarse el amor día tras día a los seres queridos -sin excepción- es la enseñanza que le ha dejado a Rosa Elena Torres el haber sobrevivido a la Tragedia de Mameyes, y lo que intenta transmitir cada vez que comparte su testimonio. 

Un día como hoy, 7 de octubre, hace 36 años, Rosa Elena perdió a gran parte de su familia, entre ellos sus padres, hermanas, cuñado y sobrinos; algo que recuerda día tras día y que si no fuera por la fe cristiana que le inculcaron sus padres desde pequeña y por el amor que le tiene a sus hijos, no hubiera sobrevivido a semejante dolor. 

Hoy por hoy, Rosa Elena pretende dar una lección de vida y que todo el mundo conozca lo que sucedió en la Tragedia de Mameyes y exhorta al Alcalde a que se mantenga bien arreglado el lugar donde yacen los restos mortales de su familia, ya que nunca pudieron ser rescatados; solo sobrevivió de su familia el taxi que utilizaba su padre para laborar y llevar el pan de cada día a la familia. 

Rosa Elena narró a La Perla del Sur, que toda esa semana antes del evento estuvo lloviendo, pero que jamás pensaron que ocurriría semejante tragedia. Para aquel entonces Rosa Elena tenía 18 años, una hija de dos años y se encontraba embarazada. 

La noche de la tragedia su padre le pidió que se fuera con el resto de la familia a su casa. Al principio Rosa Elena estaba reacia, pero al rato preparó un bultito y cuando se dirigía a salir de su casa para ir a la de sus padres, se fue la luz y tuvo que quedarse. 

Poco tiempo después sintió como su casa se jamaqueó de lado a lado. Abrió la puerta y miró hacía casa de sus padres y todo parecía estar bien, pero a la segunda vez que abrió la puerta no logró ver la casa de sus papás, aparentemente ya estaba sumergida bajo tierra. 

Al rato, Rosa Elena cogió a su nena y salió corriendo de su casa en busca de un lugar seguro. El río había crecido y unos vecinos le ayudaron a cruzarlo con una cadena para pasar al otro lado. Lograron refugiarse en el centro Head Start más cercano.

Rosa Elena estaba loca porque amaneciera para poder ir en busca de sus padres y demás familia, ya que desconocía si habían podido salir a tiempo y tenía esperanza de encontrarlos con vida. 

Al otro día, Rosa Elena bajó para ver si podía encontrar a sus papás, pero solo encontró una muralla de tierra. Cerca vio al compadre de su papá, William y este le dijo que se regresara, que él estaría al pendiente y si los veía les diría que ella los estaba buscando. 

Rosa Elena se retiró, pero más tarde escucha a William diciendo a otras personas: “lamentablemente toda la familia del compay Chucho (como le decía a su padre Manuel) se murió”. Escuchar esto para Rosa Elena fue desgarrador, un dolor que no se lo desea a nadie. 

Ese mismo día Rosa Elena veía como recogían los cadáveres y los colocaban en la calle tapándolos con sábanas blancas. La casa de sus padres que era de cemento y vigas de hierro, explotó y quedó bajo tierra, solo logró ver el taxi que su padre usaba para trabajar. 

Taxi de Manuel “Chucho”, padre de la sobreviviente de la Tragedia de Mameyes Rosa Elena Torres. Foto: Suministrada

Siempre recuerda que su padre era un hombre de bien, que todo el mundo en el barrio lo quería. Gracias a Dios y al respeto que le tenía la gente a su familia, en su embarazo todos le ayudaron en lo que ella necesitaba y su hijo, al que le puso el nombre en honor a su difunto padre “Manuel”, nació con bien en el momento que le tocaba nacer. 

A pesar de lo difícil y devastadora de esta tragedia para Rosa Elena, nunca buscó ayuda psicológica, su refugio siempre fue su fe en Dios y el Salmo 27,10 que dice: “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo Jehová me recogerá”. 

“Mi mayor deseo es que esto no se olvide y que las generaciones que vengan sepan lo que sucedió allí”, expresó la sobreviviente. 

Asimismo indicó que entre sus metas está poder publicar un libro para compartir su testimonio y todo lo que de esta tragedia pudo aprender, como lo es el valor de la familia y el amor. 

En la mañana del 7 de octubre de 1985, uno de los desastres naturales más recordados en la isla tomaría lugar en Ponce. Luego de fuertes lluvias, un derrumbe de 260 mil yardas del cerro Mameyes arropó a sus residentes mientras dormían. El saldo de la tragedia fue de 130 vidas y 120 casas destruidas. Ese mismo día, en el Sector Las Batatas, también se perdieron cerca de 17 vidas por un deslave.

Hoy, se recuerda y conmemora las vidas de todos los ciudadanos que murieron en aquella fatídica noche, que cambió para siempre la historia de la Ciudad Señorial.

El siguiente memorial fílmico, recoge las historias de algunos sobrevivientes y héroes civiles, tal y como recuerdan, la última noche de Mameyes.

Enlace Memorial Fílmico https://bit.ly/3BmRMIH

Están todos invitados a conocer un poco más sobre la historia de Mameyes, visitando su sala museo, en la Calle Salud de Ponce y el Memorial en honor a las víctimas en el antiguo Barrio Mameyes.