¿Sin emociones? Así es vivir con alexitimia

Se estima que 1 de cada 10 personas la padece, aunque todavía hay muchas dudas a la hora de detectarla, ya que puede venir enmascarada en forma de síntomas que se relacionan con otras dolencias o patologías, como la depresión o el autismo.

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“Sin palabras para la emoción”.

Ese, precisamente, es el significado etimológico de “alexitimia”, un concepto que reúne diferentes problemas relacionados con la incapacidad para saber reconocer, expresar o gestionar emociones.

Según el portal de salud Heathline, se estima que 1 de cada 10 personas la padece, aunque todavía hay muchas dudas a la hora de detectarla, ya que puede venir enmascarada en forma de síntomas que se relacionan con otras dolencias o patologías, como la depresión o el autismo.

La alexitimia, en ocasiones, sirve como un mecanismo de defensa, como si fuera una coraza en la que se esconde el individuo al sentir emociones que no sabe cómo gestionar de manera correcta. En este sentido, algunos autores apuntan a que puede provenir de una relación paterno-filial ambivalente, en la que el sujeto siendo niño se ha podido sentir rechazado o con el que sus padres nunca llegaron a abrirse emocionalmente.

Además, puede provenir de una lesión cerebral en la zona de la ínsula, la parte del cerebro que se encarga de regular las habilidades sociales y la empatía. Otra de las posibles causas es genética.

A la hora de manifestarse, lo más común es que reporte problemas al individuo en sus relaciones emocionales o íntimas con los demás. En concreto, con sus parejas amorosas o sexuales, puesto que es en este ámbito donde más necesario es que el sujeto se abra o exprese sus emociones.

No existe un tratamiento para la alexitimia, pero sí que se puede abordar desde el punto de vista terapéutico, sobre todo con la técnica cognitivo-conductual o a través de terapias de grupo.

Evidentemente, no conlleva peligro para la salud general, a no ser que sea parte de la sintomatología típica de trastornos más graves como de la depresión. Lo malo, como es lógico, es que puede causar conflictos de índole personal o en las relaciones.

Emociones en hombres

Recientemente, Kate Balestrieri, una psicóloga internacional especializada en salud mental, publicó un artículo en Psychology Today donde resalta la enorme brecha de género que existe en torno a la alexitimia, haciéndose mucho más frecuente en hombres que en mujeres.

Como es obvio, se centra en la impresión general dentro del mundo de profesionales de la psicología de que un hombre solo acude a terapia cuando ya tiene un problema que está muy avanzado y no puede más.

“This is why you never see your father cry” (“Esta es la razón por la que nunca has visto a tu padre llorar”), canta Joe Talbot, de IDLES, en Samaritans, una canción que habla directamente de esta incapacidad general entre el género masculino de mostrar, reflexionar y expresar sus sentimientos.

Precisamente Balestrieri se centra en este factor de género tan determinante de la alexitimia, puesto que, como indica, ya desde que somos muy pequeños tendemos a poner una barrera a nuestras emociones más gruesa o grande dependiendo de si somos hombres o mujeres.

En el año 2001, la psicóloga Tori DeAngelis publicó el ensayo Are men emotional mummies?, donde reflexionaba sobre el papel que asumen muchos niños en su infancia, generalmente temerosos de mostrar sus sentimientos en comparación a las niñas.

DeAngelis descubrió que a los cuatro años las personas de género masculino tienden a ser menos verbalmente expresivas que su contraparte femenina, asumiendo reglas subliminales o implícitas relacionadas con la masculinidad férrea que a su vez favorecen otros comportamientos negativos en las aulas, como por ejemplo el temor a ser acosado en caso de ser percibido como una persona abiertamente sensible o emocional.

Por otro lado, Balestrieri destaca la educación familiar, que por norma general suele determinar la actitud del individuo en sus primeros años de vida y en su posterior desarrollo en el entorno.

“Las familias que adoptan modelos de género más rígidos con sus hijos tienden a disuadir a estos que no expresen emociones por temor a que sean considerados como vulnerables, mientras que incitan a lo contrario a sus hijas”, asegura la psicóloga.

Aunque en muchos casos la alexitimia no venga explicada por un trauma directo, la socialización masculina empuja a los hombres a reprimir sus emociones o negar aquellas que tienen que ver con la ternura o la vulnerabilidad, como recogía DeAngelis en su trabajo.

Lo que aseguran ambas especialistas se puede ver plasmado a la perfección en la canción anteriormente mencionada, en la que sus autores recalcan una y otra vez en enunciados propios de la infancia masculina que tienen que ver con el cumplimiento estricto de órdenes (entre las que destacan la nula expresión de emociones), así como también en la asunción directa de su rol masculino, lo que le impide abrirse a otras posibilidades en la orientación sexual o de género del individuo.

De ahí que también las autoras reparen en el enorme impacto que puede tener la alexitimia en las relaciones de pareja.

La alexitimia y la pareja romántica

“En una relación romántica, la alexitimia presenta un conflicto que se acentúa cuando se combina con tener un alto grado de expectativas en lo referente a cumplir los roles de género”, asegura Balestrieri.

“El deseo de alguien por regular de manera conjunta las emociones de su pareja puede resultar abrumador o una grave amenaza para la persona”, lo que indudablemente puede conducir a la ruptura al no poder identificar, expresar o gestionar sus emociones de una manera clara y firme.

Además, esto también afecta en la autopercepción de uno mismo, implicando, por un lado, insatisfacción con el propio aspecto físico, así como una sensación de dejadez o descuido por parte de quien está con alguien con alexitimia.