Septiembre 9: Día Internacional para Proteger la Educación de los Ataques

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El 9 de septiembre del pasado año fue la primera celebración del Día Internacional para Proteger la Educación de los Ataques, establecido mediante la aprobación por unanimidad de la resolución 74/275 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, presentada por el Estado de Qatar y auspiciada conjuntamente por 64 países.

La Resolución designa a la UNESCO y el UNICEF como facilitadores conjuntos en la celebración anual de este día, al reconocer la importancia de sensibilizar con respecto a la necesidad urgente de preservar la educación y de protegerla contra los ataques. 

Asimismo hace un llamamiento a las partes interesadas para que esta cuestión ocupe el centro de la agenda internacional y se tomen todas las medidas necesarias para acompañar a los alumnos afectados por los conflictos armados.

En la mayoría de los países en situaciones de conflictos armados, la utilización con fines militares de las escuelas y otros centros educativos sigue siendo un fenómeno constante que priva a los alumnos de su derecho a acceder a una educación de calidad y a los docentes de su capacidad de impartir un aprendizaje adecuado.

Durante los seis últimos años, la Coalición Mundial para la Proteger a la Educación de los Ataques (GCPEA, por sus siglas en inglés) ha recopilado más de 13,400 informes acerca de ataques contra la educación o de utilización con fines militares de centros educativos a través del mundo – con más de 25,000 alumnos, docentes y académicos heridos, asesinados o cuyas vidas han estado en peligro tras ataques de este tipo perpetrados en el marco de conflictos armados o que generan situaciones de inseguridad.

Según la UNESCO, las escuelas, las universidades y los centros educativos deberían ser siempre refugios seguros que favorezcan la paz y el desarrollo. La naturaleza civil de estos debería ser reconocida y protegida y no deberían convertirse nunca en blanco de ataques.

Los conflictos armados generan numerosos obstáculos devastadores para el aprendizaje. La naturaleza prolongada de los conflictos modernos tiene una repercusión negativa en el futuro de generaciones enteras, en particular en el de los niños y las poblaciones más vulnerables. El derecho a la educación debe ser respetado y cada cual debe poder beneficiarse de este, en particular en las situaciones de conflictos armados o que generan situaciones de inseguridad.