Santa advierte que no todos recibirán regalos

Este año, Santa asegura que las solicitudes le sorprenden, pues son más espirituales y menos materiales ante la situación que vivien los pertorriqueños tras el paso del huracán María.

Foto Daileen Joan Rodríguez

A Rudolf no le hará mella la invasión de mosquitas que ahoga a la Isla en estas noches, por lo que la Navidad nadie debe preocuparse de que Santa Claus esquive a su comunidad.

Según Santa, la nariz roja y brillante que posee el cabecilla de sus renos para tirar del trineo en Noche Buena, tiene un resplandor especial que no atrae a la plaga, más bien -en su visita momentánea- abre bien el camino para él poder ver las residencias de quienes se han portado bien.

“Pasará Rudolf con su luz en la magia de la Navidad y aunque no haya electricidad, se va a quedar el espíritu navideño en todos los regalos tras mi visita”.

Así lo aseguró el querendón colorado en entrevista con La Perla del Sur, desde la Villa de Santa en el Atrio Central de Plaza del Caribe, donde estará esta temporada atendiendo al público y recibiendo peticiones de lunes a sábado de 11:00am a 9:00pm y domingos de 11:00am a 7:00pm

En efecto, Alanys Irrizarry Peraza, de 10 años, llegó desde Sabana Grande para hablar con Señor Claus. Al culminar su entrevista, y preguntarle cuál fue su pedido a Santa, la niña sabaneña dijo a este medio que ¡”no se puede saber”!

Santa Claus se sorprendió del pedido de Alanys Irrizarry Peraza de 10 años. Foto Daileen Joan Rodríguez

Como todos los años, Santa se sienta pacientemente en su silla y con amor y carisma se entrevista con niños, jóvenes y adultos. Este año, asegura que las solicitudes le sorprenden, pues tocan más a la fibra del alma.

“De todos los países que yo visito en un solo día, Puerto Rico me llama mucho la atención. Son muchos los niños que constantemente me están enviando cartas, pero no solo son los niños, hay muchos jóvenes y adultos que me están escribiendo cartas. Todos pidiendo cosas muy bonitas”, sostuvo el Gordo risueño.

Santa detalló que entre los pedidos de este año en particular, hay quienes sueñan con la recuperación de Puerto Rico. “Una de las cosas que más me impactó fue el daño que recibió Puerto Rico. Por eso estoy aquí. Para traer alegría tanto a niños como a adultos. Para que salgan de esa mala experiencia después del huracán María”, acotó con su particular chispa de esperanza y en ánimo de que todos pasen una Navidad agradable.

Consciente de que todavía hay comunidades en Puerto Rico que no cuentan con electricidad, Santa pide que al menos en cada hogar aflore esa chispa de la Navidad.

Cabe mencionarse que a su entrada a Plaza del Caribe el pasado sábado, Santa pidió a los presentes que escogieran durante esta época a una persona y le hicieran un regalo con tres particulares frases escritas en una tarjeta. “Puede ser un familiar, un amigo, un compañero de trabajo, de universidad, de escuela… A esa persona háganle un regalo de Navidad diciéndole: “Quiero hacer la diferencia; Muchas felicidades; y Te quiero”.

“Son tres fraces bien sencillas. Quiero que piensen en esas personas que no son tan afortunadas y le den un obsequio. Puede ser hasta a un desconocido”, insistió.

Sabemos que Santa tiene unos estándares de conducta requerida para quienes osen figurar en la lista para recibir regalos. Sin embargo, en las circunstancias en las que vive Puerto Rico -después del huracán- hay mucho estrés en la población. Le preguntamos:

¿Habrá una moratoria este año para quienes padezcan de frecuentes berrinches y rabietas?

“No. Pero yo les voy a decir la verdad, yo pensaba que iba a ver mucho estrés en los niños y en los adultos, pero -por lo menos quienes me están visitando- se ven muy bien. Se ven con mucha esperanza en la Navidad. ¡Los niños se han portado bien! Los mismos padres me han dicho que bajo las circunstancias de que no hay agua ni electricidad o que los famosos juegos electrónicos no están disponibles (en las tiendas), con todo y con eso los niños se han portado muy bien”, aseguró.

El más querido Barbudo destacó que le alegra ver cómo los niños en Puerto Rico han rescatado los juegos tradicionales y se les ve en las calles corriendo, o jugando juegos de mesa compartiendo con sus padres, más que antes con toda la distracción electrónica.

“He notado que entre los hermanos de diferentes edades, ahora se atienden más los unos a otros. Ya no hay esa separación que nos imponen momentos frente al televisor, la computadora o el celular”, acotó ilusionado.

De esos regalos que le piden, ¿cuáles son los que más le conmueven a Santa?

“Me conmueven mucho los (niños) que sus papás están en las fuerzas armadas, porque me piden que los traiga para estar con ellos en navidades; otros -que sus papás se han ido y se quedan con los abuelos un tiempito en lo que sus padres se establecen en Estados Unidos- me piden que los traiga de regreso; otros me piden que sus padres no se olviden de ellos. Son pedidos espirituales”, dijo, lamentando no tener jurisdicción en ese espacio personal.

Y es que este año, al parecer las requisiciones a Santa han sido menos materiales. Ante esto, el Barbudo Colorado reconoce que -aunque él es parte de la Navidad y parte de la estampa navideña- el niño Dios es el personaje protagónico y es quien mejor puede tocar la fibra de las familias y sanar corazones. “Todo eso se refleja también en mi, de que haya felicidad, hermandad y amistad… un buen comportamiento. Pero lo más importante es el seno de la familia”, señaló.

¿Quiénes están en la lista de los que se han portado mal?

Eso es secreto, dijo. Destacó que “siempre hay una oportunidad de portarse mejor”. Empero, se aventuró a sentenciar a “todas esas agencias de Gobierno que han reaccionado tarde. Les estoy dando una oportunidad de que puedan enmendar esa lentitud con la que han trabajado (en la recuperación de Puerto Rico)”, advirtió.

¿Puede haber algún jefe de agencia que no reciba su regalo esta navidad?

“Si. La verdad es que van a haber unos cuantos que no van a recibir nada. Incluso estoy pensando en dejarles ¡una bolsita de carbón! Ho ho ho…”, concluyó el mágico personaje del Polo Norte.