El secretario del Departamento de Salud, Víctor Ramos Otero, informó el martes la confirmación preliminar de un caso de botulismo infantil en Puerto Rico y la activación de protocolos de respuesta clínica y vigilancia epidemiológica.
“La notificación de un caso sospechoso fue recibida el pasado 27 de mayo por parte del Hospital Pediátrico Universitario, donde se atendía a un infante que presentaba síntomas compatibles con botulismo infantil”, dijo Ramos Otero en declaraciones escritas.
El Departamento de Salud estableció comunicación con el Infant Botulism Treatment and Prevention Center de California para evaluar la condición clínica del menor y determinar la necesidad del medicamento BabyBIG, una inmunoglobulina utilizada para tratar la enfermedad.
Ramos Otero indicó que el tratamiento fue solicitado el 28 de mayo y administrado el 29 de mayo, luego de ser recibido en el Hospital Pediátrico Universitario.
Como parte de la investigación, el Departamento de Salud envió muestras clínicas a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) el 28 de mayo.
La agencia federal notificó el 5 de junio resultados preliminares que identificaron la presencia de toxina botulínica tipo A en una muestra. El aislamiento y la confirmación de Clostridium botulinum permanecen pendientes.
La principal oficial de epidemiología, Miriam Ramos Colón, indicó que la investigación epidemiológica continúa activa para identificar la fuente de exposición.
“Hemos identificado posibles factores de riesgos asociados a este tipo de infección; sin embargo, al momento no se ha confirmado la fuente de exposición”, explicó Ramos Colón.
De acuerdo con el equipo médico a cargo, el paciente ha mostrado una evolución favorable y continúa bajo atención especializada.
El botulismo infantil es una enfermedad rara, pero grave, causada por una toxina producida por la bacteria Clostridium botulinum. Ocurre cuando las esporas llegan al intestino del bebé, germinan y producen la toxina.
Sus síntomas pueden incluir estreñimiento, dificultad para alimentarse o succionar, llanto débil o alterado, flacidez generalizada, disminución de actividad y dificultad respiratoria.
La condición afecta principalmente a menores de 12 meses y no se transmite de persona a persona. Como medida de prevención, Salud exhortó a no ofrecer miel a bebés menores de 12 meses.
La agencia también recomendó mantener limpios utensilios y superficies en contacto con alimentos para infantes, evitar alimentos en mal estado o potencialmente contaminados y buscar atención médica inmediata ante sospecha de síntomas asociados al botulismo.
Según datos de los CDC provistos por Salud, cada año se reportan entre 200 y 300 casos de botulismo en Estados Unidos, y cerca de dos terceras partes corresponden a botulismo infantil.













































