Rumbo a una nueva era la Escuela de Arquitectura

Luis Badillo: “Nuestros egresados son nuestra caja de resonancia”.

Foto suministrada

En el umbral de su décimo aniversario de fundación, la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico se apresta a celebrar lo que ya cataloga como su más preciado logro: posicionarse entre las instituciones de mayor prestigio en este género, tanto en el Caribe como en los Estados Unidos.

A su favor, cuenta con una monumental gesta. Haber logrado que el National Architectural Accrediting Board, el ente evaluador de las escuelas especializadas en arquitectura de los Estados Unidos, les concediera una calificación de 100 en sus ejecutorias administrativas y docentes.

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Una década de esfuerzo

Todo comenzó en el año 2009, cuando el centro universitario integró el programa de Arquitectura a su oferta académica; un proyecto ambicioso que a lo largo de una década ha superado sus propias expectativas originales, logrando que se gradúen cerca de 160 estudiantes en este ámbito y reteniendo en su matrícula activa a 285 alumnos procedentes de toda la isla, Estados Unidos, Centro y Sur América.

“Hemos convertido lo que fue una ideal novel, una idea fresca y prometedora, en una realidad que nos llena de satisfacción, no solo a nosotros, sino también a la ciudad de Ponce”, destacó en entrevista el arquitecto Luis Badillo Lozano, decano de la entidad.

“Deben sentirse orgullosos de tener una de las mejores escuelas de la nación”, agregó al resaltar la oferta académica real e innovadora que brinda la escuela a los futuros arquitectos del país. Oferta que, además, ha propiciado que un alto número de egresados ejerzan ya como profesionales en su ámbito o en áreas relacionadas.

“Nuestros egresados son nuestra caja de resonancia. El mantener a nuestros arquitectos allá afuera, en la industria de la construcción, sumado al resultado del proceso de las dos acreditaciones nos catapultó, no solo a nivel local, sino a nivel internacional”, agregó quien se desempeña como decano de la institución desde marzo de 2015.

Pero este no ha sido el único acierto. El centro académico también ha llamado la atención de escuelas similares en Europa, Centro y Suramérica, desde donde se han labrado las alianzas que han consolidado el intercambio de ideas, proyectos y estudiantes: talentos que han viajado hasta Ponce, atraídos por alcanzar un título en Arquitectura de una universidad de prestigio, que impulse sus carreras en los Estados Unidos.

Este dínamo, en unión a la efervescencia que emana de la facultad y la matrícula local, también han sido responsables de un valioso aporte a la dinámica económica del centro urbano de la ciudad, ya que entre compras y servicios juntos inyectan hasta dos millones de dólares al año al comercio local.

En evolución contínua

Mas, de cara a una nueva década, Badillo Lozano y su equipo ya redoblan su empeño por aproximarse a nuevas y más ambiciosas metas. Entre ellas, reforzar los acuerdos internacionales para recibir a más estudiantes extranjeros, la apertura de cursos dirigidos a atraer al estudiante adulto, y otra añorada innovación: la autorización de las agencias acreditadoras para un programa subgraduado en Diseño Gráfico Digital, dirigido a los profesionales de este sector.

También planifican dedicar más tiempo y proyectos a la industria de la construcción en el país, objetivo que será evidenciado este viernes cuando alumnos y facultad inauguren la exposición El Ponce que hemos soñado: una muestra de las más sobresalientes propuestas estudiantiles y académicas creadas en el plantel, para el desarrollo de la ciudad o cualquier destino que apueste a su innovación y sostenibilidad.

Viernes de fiesta

Esta, sin embargo, será solo una de las actividades especiales que definirán la celebración oficial del décimo aniversario de la Escuela de Arquitectura.

Como explicó Badillo Lozano, a partir de las 4:00 de la tarde estudiantes, egresados, facultad e invitados especiales participarán en el conversatorio Desde mi Ventana, que será encabezado por el presidente de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, Jorge Iván Vélez Arocho, para luego nombrar oficialmente al centro académico como la Escuela de Arquitectura Rafael Hernández Colón.

Desde su cargo como integrante de la Junta de Síndicos de la institución, el fallecido exgobernador impulsó puntualmente la creación de la Escuela de Arquitectura, por lo que incluso aceptó el rol como presidente de su Comité Organizador.

Para clausurar la ocasión, la Escuela de Arquitectura ofrecerá a todo el pueblo un concierto titulado A la Ciudad, en el cual se expondrá el talento de la Banda de la Pontificia Universidad Católica. El mismo se ofrecerá desde los predios del emblemático Parque de Bombas, a partir de las 7:00 de la noche.

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