Regresan a “la Casa de Pachín” los Leones

Carlos Rivera regresa a su posición titular de armador.

Foto Ponce Leones

Los Leones de Ponce están de regreso en la “Casa de Pachín”.

Luego de una gira de seis juegos en la carretera en los que acumularon marca de 2-4 los Leones regresan al Auditorio Juan “Pachín” Vicéns donde jugarán dos de sus próximos tres compromisos: el miércoles, ocho de mayo, para enfrentar a unos enrachados Capitanes de Arecibo y el sábado, en lo que sería la primera de tres visitas de los Brujos a Ponce en esta temporada.

El juego frente a los Brujos sería el tercer “back to back” de los Leones en el torneo ya que la noche antes viajan a San Germán para enfrentar a los Atléticos.

Pero la pregunta que aflora entre los seguidores del quinteto ponceño es si es aceptable el saldo acumulado en esos pasados seis desafíos.

Lo cierto es que los equipos con pretensiones campeoniles -y Ponce es uno de ellos- deben estar cerca de los .500 en el cúmulo de victorias y derrotas cuando juegan en la casa del contrario.

Esa, precisamente, es la razón por la que los Santeros de Aguada y los Piratas de Quebradillas son los equipos que se han mantenido compartiendo el liderato del Baloncesto Superior Nacional (BSN) a lo largo del torneo. Aguada es el mejor que juega como visitante (7-4) mientras que los Piratas lo hacen para 7-6.

Curiosamente, los sotaneros Indios de Mayagüez es el otro equipo en jugar para .500 como visitante (5-5).

Lo más probable no haya sido el 2-4 en su gira por la carretera lo que causó preocupación entre algunos seguidores de los Leones sino la forma en que se produjeron la mitad de esas derrotas.

Especialmente las sufridas en los juegos en Arecibo en el que se perdió por 25 puntos (105×80) y la del siguiente juego en Guayama en la que el margen fue de 23 puntos a favor de los Brujos (86×63).

Dos palizas en juegos consecutivos es difícil de asimilar para una franquicia con tanta tradición y orgullo como la de Ponce.

Por cierto, más preocupante pudo haber sido que un quinteto acostumbrado a marcar cerca o por encima de los 100 puntos cada noche fuera limitado a solo 63 en Guayama, lo que hasta el momento es la anotación más baja para Ponce en lo que va del torneo.

Pero ante la realidad de una liga en la que apenas tres de nueve equipos ganan más –o igual- que lo que pierden como visitantes un 2-4 tampoco es como dejar de creer en el equipo.

En principio, la gira debió haber sido de siete juegos pero por el torneo clasificatorio 3×3 celebrado en Puerto Rico la liga decidió suspender los juegos del domingo.

Lo traigo a colación porque muchos pensaron que un saldo de 3-4 en esa gira fuera del “Pachín” hubiese sido positivo para el quinteto.

Entonces, si lo analizamos fríamente, sin fanatismo, la realidad es que Ponce estuvo cerca de lograrlo ya que perdieron un juego en Fajardo en el que estuvieron a solo un segundo de apuntarse la victoria.

Claro, agua pasada no mueve molinos, dirían algunos, aunque al final su récord sea de 11-11.

Hay que reconocer, a su vez, que jugar en casa no es sinónimo de victoria y el mayor ejemplo es lo difícil de su regreso ya que se enfrentan a los Capitanes, que no solo son los campeones sino que han logrado hilvanar una cadena de seis victorias y ya cuentan con la mayoría de sus principales cañones.

Los Leones pierden, además, a Carlos Arroyo aunque su salida no debe crear un problema mayor ante la participación de Carlos Rivera, quien ha demostrado estar en excelentes condiciones para tomar el timón del quinteto en cancha.

Los Leones también sumaron a Sammy Mojica, un “combo guard” de 24 años y 6’- 3” de estatura que llegó desde San Germán, y Dejuan Marrero, un delantero de 25 años y 6’- 6” con dos temporadas de experiencia en el BSN con Guayama y Humacao.