Recuperarse del COVID-19 puede llevar mucho tiempo, incluso para adultos jóvenes

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Los adultos jóvenes previamente sanos del COVID-19 les puede llevar mucho tiempo recuperarse, así lo reveló un estudio titulado Duración de los síntomas y factores de riesgo para el retorno tardío a la salud habitual entre pacientes ambulatorios con COVID-19 en una red de sistemas de atención de salud multiestatal. 

El estudio fue realizado en Estados Unidos (EE.UU.) y recoge datos entre los meses de Marzo a Junio de 2020. La investigación publicada en el MMWR de los CDC halló que casi 1 de cada 5 adultos de 18 a 34 años que tuvieron COVID-19 más leve y ambulatorio, y que reportaron no tener afecciones crónicas, no había vuelto a su estado de salud normal después de 14 a 21 días. 

Del 15 de abril al 25 de junio de 2020, se realizaron entrevistas telefónicas con una muestra aleatoria de adultos mayores de 18 años que tuvieron una primera prueba positiva del virus que causa COVID-19, en una visita ambulatoria en uno de los 14 sistemas académicos de atención médica de EE. UU. en 13 estados. 

Las entrevistas se realizaron 14 a 21 días después de la fecha de la prueba. Se preguntó a los encuestados sobre las características demográficas, las condiciones médicas crónicas de base, los síntomas presentes en el momento de la prueba, si esos síntomas se habían resuelto en la fecha de la entrevista y si habían regresado a su estado de salud habitual en el momento de la entrevista. 

Entre 292 encuestados, el 94% (274) informó haber experimentado uno o más síntomas en el momento de la prueba. El 35% de estos encuestados sintomáticos informaron no haber vuelto a su estado de salud habitual en la fecha de la entrevista, incluido el 26% entre los de 18 a 34 años, el 32% entre los de 35 a 49 años y 47% de 50 años o más. 

Entre los encuestados que informaron tos, fatiga o dificultad para respirar en el momento de la prueba, el 43%, 35% y 29%, respectivamente, continuaron experimentando estos síntomas en el momento de la entrevista. 

Estos hallazgos indican que COVID-19 puede provocar una enfermedad prolongada incluso entre personas con enfermedades ambulatorias más leves, incluidos los adultos jóvenes. Se justifica el envío de mensajes de salud pública eficaces dirigidos a estos grupos. 

El estudio concluye que se deben recomendar encarecidamente medidas preventivas, incluido el distanciamiento social, el lavado frecuente de manos y el uso constante y correcto de cubrirse la cara en público, para frenar la propagación del COVID-19.