Rafy Vargas: locutor por elección y solidario por vocación

Foto Archivo

Por más de dos décadas, Rafy Vargas Irizarry ha sido el incondicional acompañante de miles de puertorriqueños.

Por eso, noche tras noche, en hogares y automóviles, alrededor de la isla o muy lejos de ella, multitudes acuden a la radio o al internet para arrimarse a su estudio en la emisora WPAB 550.

Allí, desde su programa De izquierda a derecha, se ha convertido en un referente de la mejor programación comunitaria del país. Sin embargo, es su voz y estilo cándido, genuino y solidario lo que más adeptos le ha ganado: una fórmula que además de magnética, es un activo para quienes ansían escuchar noticias del pueblo, de la gente que los forma, y para quienes gustan oír las verdades como son.

Su llegada a la radio ponceña, sin embargo, fue incidental.

Como nos cuenta, desde el año 1975 sentía pasión por los programas de tertulias de la radioemisora y, en especial, por aquellos en los que participaba como panelista y portavoz del Partido Socialista en Ponce.

Casi desde entonces, admite, se sentía atraído por encabezar uno de los espacios radiales de WPAB, ya que desde el mismo también podía consumar otra de sus pasiones innatas: el servicio.

Y así ocurrió. Desde junio de 1998, Rafy no ha cesado en su afán por dar voz y foro a quienes necesitan de su ayuda, en y fuera de los micrófonos.

Como prueba, basta con una mirada a su abultada bitácora profesional, esa en la que recopila anotaciones y anécdotas de sus transmisiones.

Como nos cuenta, desde hace años contabiliza cada llamada, cada comentario, cada cumpleaños y cada saludo difundido en sus más de 7 mil ediciones.

“Yo mantengo un récord de mi programa. Preparé una hoja que la completo por día.  Ahí escribo la fecha, la hora en que empecé, la hora en la que terminé, y más o menos copio el nombre del que llamó, el pueblo desde donde me llamó y un comentario corto de lo que habló: si habló de política, de problemas en su comunidad, de algún salidero o de falta de agua”, expuso entre otros ejemplos.

“En estos 22 años, he atendido un promedio de ocho llamadas al día, lo que me sugiere que he dado participación a más 2,600 llamadas al año”, continuó el veterano locutor, antes de estimar en más de 45 mil las llamadas atendidas y compartidas a través de sus décadas de actividad radial nocturna.

Y emulando la tradición del legendario locutor Sergio Negrón, Rafy también es admirado por su sagrada sección de felicitaciones por cumpleaños y aniversarios de bodas, costumbre que lo ha llevado a acumular y clasificar cientos de tarjetas con los nombres y datos de cada homenajeado.

Esta empatía, explica, es fruto de sus experiencias de vida, las mismas que lo han guiado hasta forjar un carácter serio, pero a su vez afable y solidario ante las alegrías, penas y necesidades de otros.

Su carácter combativo, sin embargo, tiene raíces más definidas. Como explica, se formó desde que egresó de la escuela superior y fue asignado casi de inmediato por el Servicio Militar a la guerra de Vietnam.

Su participación en el conflicto bélico, recalcó, fue incomprensible. “Yo no sabía por qué estaba allí, y hacía muchas preguntas, porque yo no pedí que me enviaran allí”, comentó.

Por fortuna, Rafy regresó a la isla y desde entonces laboró en varios empresas e industrias, incluyendo la desparecida Corco.

Su estreno en WPAB ocurrió mientras visitaba la estación como distribuidor del semanario Claridad. En aquella ocasión, la gerencia de la estación le hizo una invitación para participar en un panel de discusión sobre temas políticos, convirtiéndose en el primer representante del Partido Socialista para el segmento.

Y aunque pensó que por sus posturas ideológicas su paso por el micrófono sería fugaz, el universo conspiró y lo premió con su propio espacio radial.

Así nació De izquierda a derecha y su ya inseparable tertulia amigable con miles de seguidores. El programa, empero, también ha impulsado a Rafy a una metamorfosis profesional.

“He sido de todo”, puntualizó. “Hay días que soy consejero, un padre, un hermano para muchas personas que hacen sus llamadas”. En otra ocasión, recordó, tuvo que asistir a un radioescucha que le anunció su intención de cometer suicidio.

“Él quería que fuera a donde él estaba, a la entrada del cementerio de Ponce”, relató. “Allí se presentaron varias  agencias de apoyo, llegó un pastor, pero el joven con cuchillo en mano solo quería hablar conmigo. Y hablando con él pude convencerlo de que botara el cuchillo y desistiera”.

Esa empatía con la gente y las comunidades además propició que años más tarde se movilizara hasta los campamentos de resistencia de los viequenses, en su lucha contra la permanencia de la Marina de Guerra en la Isla Nena.

“Eso fue algo que me marcó. Estar desde allí, en el fragor de la lucha para sacar a la Marina de Vieques, estar allí y ver la necesidad de la gente, escuchar a la gente enferma de cáncer, eso también me marco”.

Y ahora, luego de más de 7 mil programas transmitidos en directo y con 22 años de carrera ininterrumpida al frente del programa, ¿vislumbra el retiro?, preguntó La Perla del Sur.

“Eventualmente ese día llegará”, contestó sonriendo, “pero mientras yo pueda y Ia salud me lo permita, seguiré haciendo el programa”, sentenció el locutor de 75 años de edad, feliz y satisfecho con su trayectoria en WPAB, la estación de la onda amiga.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.