¿Qué son los anticuerpos monoclonales y por qué podrían ser alternativa hasta que haya vacuna?

Estos fármacos pueden utilizarse, tanto para prevenir la infección, como para tratarla una vez la enfermedad se ha desarrollado.

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A la par que avanza la carrera por encontrar una vacuna contra el Covid-19, equipos de investigación en todo el mundo siguen buscando alternativas para lidiar con la enfermedad provocada por esta variante de coronavirus.

Y uno de los hallazgos que perfila como prometedor es la terapia de anticuerpos monoclonales, también conocida por sus siglas mAbs: un fármaco que puede utilizarse, tanto para prevenir la infección, como para tratarla una vez la enfermedad se ha desarrollado.

Pero ¿qué son?

Cuando nuestro cuerpo detecta la presencia de un antígeno o un organismo que provoca nuestra respuesta inmunitaria, en este caso el SARS-CoV-2, el sistema inmunitario produce anticuerpos, unas proteínas destinadas a neutralizar a ese antígeno, para evitar que penetre en nuestras células, secuestre su mecanismo y se reproduzca.

Y los anticuerpos monoclonales son copias sintéticas creadas en el laboratorio a partir de un clon de un anticuerpo específico, hallado en la sangre de una persona que se ha recuperado del Covid-19.

Es decir, los mAbs imitan a los anticuerpos que nuestro cuerpo produce de forma natural.

“A diferencia de una vacuna, que introduce una proteína o material genético en nuestro organismo para estimular al sistema inmune (para que genere anticuerpos), los mAbs son anticuerpos que se suministran al cuerpo para brindarle protección”, explicó a la cadena de noticias BBC el doctor Jens Lundgren, médico especializado en enfermedades infecciosas de la Universidad de Copenhague en Dinamarca.

Terapias exitosas

Desarrollados por primera vez como terapia en los años 70, los mAbs se utilizan en la actualidad para tratar exitosamente una serie de enfermedades que abarcan desde el Sida hasta numerosos tipos de cáncer.

Desde el inicio de la pandemia, laboratorios como AstraZeneca, Regeneron, VirBiotechnology, Eli Lilly y Adimab -entre otros- se han dedicado a investigar anticuerpos monoclonales que resulten efectivos contra el coronavirus y han hallado decenas que lucen prometedores.

Desde una perspectiva terapéutica, agregó Mundo Gigi Gronvall, profesora especializada en Inmunología del Centro Johns Hopkins en Estados Unidos, los anticuerpos monoclonales son relativamente similares a la terapia de plasma convaleciente, en la que el paciente recibe plasma de una persona recuperada, pero constituyen una forma “mucho más moderna y depurada”.

“Cuando le das plasma a alguien, le estás dando todos los anticuerpos que produjo esa persona. Unos pueden ser efectivos, pero otros no”, explicó la profesora.

En cambio, los anticuerpos monoclonales “están hechos a partir de la selección de aquellos que tienen la capacidad de neutralizar al virus”, continuó.

Por otro lado, su proceso de aprobación en el mercado puede ser más rápido, dado que los reguladores están muy familiarizados con los mAbs, ya que se emplean para tratar numerosas enfermedades.

“Mejores que la vacuna”

Entretanto, Laura Walker, directora asociada de los laboratorios Adimbab, confía más en la capacidad profiláctica de los anticuerpos monoclonales que en la terapéutica.

“En algunos casos han funcionado en el contexto del tratamiento. El ejemplo más reciente es el del ébola, donde los anticuerpos monoclonales demostraron reducir los índices de mortalidad en pacientes enfermos y también en casos de VIH, pero no sabemos si va a funcionar con el SARS-CoV-2”.

Además, dijo no tener duda de los beneficios que pueden ofrecer como método para prevenir la enfermedad, y consideró que los anticuerpos monoclonales pueden tener más ventajas que las vacunas.

Una vacuna, dijo la experta, induce la producción de todo tipo de anticuerpos y solo una porción de ellos son neutralizantes.

“En nuestro caso, por ejemplo, hemos identificado anticuerpos muy raros. Y, uno en particular, es extremadamente potente no solo contra el SARS-CoV-2, que produce el Covid-19, sino también contra otros virus de la familia de los SARS”, aseguro.

“Estos son los tipos de anticuerpos que queremos producir a gran escala, no solo para darle inmunidad en esta pandemia a las personas que no responden bien a las vacunas, sino para futuras pandemias, ya que es muy probable que veamos más coronavirus en el futuro”.

La vacuna también puede inducir anticuerpos muy potentes, continuó Walker, pero estos “pueden no estar presentes en grandes cantidades”.

“Por esta razón, suministrar un único anticuerpo monoclonal, pero con una alta potencia y en una dosis alta puede brindar una protección más elevada que una vacuna”, agregó.

Otro punto débil de las vacunas, en comparación con los mAbs, es que no funcionan de la misma manera para todos los grupos generacionales, señalaron Gronvall y Walker.

“Son efectivas para la gente joven, pero a veces la gente mayor no genera una respuesta inmunitaria tan poderosa ante una vacuna. Lo hemos visto, por ejemplo, con la vacuna de la gripe”, expusieron.

Lo mismo ocurre en el caso de las personas inmunodeprimidas.

Costos y riesgos

Entretanto, los expertos estiman que el tiempo en que se mantendría la inmunidad de los anticuerpos monoclonales podría oscilar entre los cinco y seis meses.

No se sabe aún qué inmunidad otorgará una vacuna contra el Covid-19, pero recordemos que, en la mayoría de las vacunas una dosis alcanza para toda la vida, mientras que otras necesitan uno o dos refuerzos cada diez años.

Pero, el mayor problema es el acceso a este fármaco y el costo de producción, que supera con creces a los de una vacuna.

Para darnos una idea, el precio promedio de un tratamiento con mAbs en los Estados Unidos oscila entre los $15 mil  y $200 mil al año: uno de los tratamientos médicos más caros del mundo.

Y por otro lado, según un reporte de Wellcome, una fundación de salud global e independiente que hizo un llamado para expandir el acceso a los anticuerpos monoclonales, “el 80 por ciento de los mAbs se venden en los Estados Unidos Europa y Canadá”.

“Solo el 20 por ciento de los mAbs se vende en el resto del mundo, que conforma el 85 por ciento de la población global. Pocos, si algunos, están disponibles en países de ingresos bajos y medios”, planteó el informe publicado a mediados de agosto.

Por último existe otro problema vinculado a su seguridad.

Si bien los anticuerpos son un arma de defensa, en algunos casos “actúan de forma opuesta, acrecentando la infección”, advirtió Lundgren.

Es un complejo fenómeno conocido como amplificación de la infección dependiente de anticuerpos, en el que algunos anticuerpos, en vez de prevenir la entrada del virus a la célula, la facilitan.

Por el momento, “no lo hemos visto con el Covid-19, pero se ha visto con otras infecciones virales”, aclaró el investigador: algo que deberá ser evaluado minuciosamente en ensayos clínicos.

(Fuente: BBC)