Proyecto de arte para ciegos ve la luz en Guayanilla

Ahora esta población podrá participar en talleres de música, teatro, pintura, escultura, baile, defensa personal, mosaico y manualidades.

Foto: Florentino Velázquez

“Nunca (antes) había trabajado con ciegos”, expresó la doctora Luisa del Pilar Lugo Cruz, al estrenarse como directora del Proyecto Interdisciplinario de Arte Accesible a Personas Ciegas o Disminuidos Visuales.

Su comentario, sin embargo, dejó a más de uno perplejo el pasado sábado en Guayanilla, ya que esta jovial psicóloga industrial también es ciega.

No obstante, a medida que comenzó a explicar, llenó de luz el entendimiento y el entorno que quienes le rodeaban.

“Toda mi vida he trabajado con confinados”, abundó. “Trabajaba en el municipio de Peñuelas y daba terapia en las cárceles. Estuve en Máxima y en Las Cucharas (Complejo Correccional de Ponce)”.

“No se cómo llegué de allá hasta acá, pero fue un brinco sin paracaídas”, continuó con su contagiosa sonrisa, mientras explicaba la transición y abundaba sobre sus nuevas metas.

Entre ellas, desarrollar a plenitud el proyecto de arte para ciegos, el cual al fin halló sede temporal y permanecerá durante los próximos meses en el Museo de Historia y Arqueología de Guayanilla: escenario donde voluntarios de toda la isla ofrecen desde este mes talleres de música, teatro, pintura, escultura, baile, defensa personal, mosaico y manualidades, a personas con ceguera parcial o total.

“El alcalde de Guayanilla (Nelson Torres Yordán) ha sido muy amable con nosotros. Al igual que el director del museo, Rafael Arlequín Rivera, quien nos ofreció las tres facilidades que se van a utilizar”, agregó la doctora, a quien ya todos conocen por Pilar.

A esa lista, sumó a Bárbara Linares Díaz, quien como tesorera del proyecto se ha esmerado en que todo marche según lo planeado, y a la comunicadora Karina Zayas, quien desde su espacio radial en WPAB 550 ha dado incondicional apoyo a los autores de esta iniciativa.

Causalidad del destino

La idea, abundó Pilar, surgió tras una conversación con un estudiante de la Universidad de Bogotá, Colombia, quien realizaba su tesis de Maestría sobre el desarrollo de las bellas artes entre personas ciegas o disminuidas visuales de su país, y cómo ellas comparaban con las de el resto del mundo.

“Decidieron investigar en Puerto Rico y encontraron que no existía ningún programa o proyecto como ese en la isla”, explicó.

“Me contactaron en el 2017 y, aunque el proyecto se detuvo por un tiempo debido al huracán María, comenzamos a reclutar personal interesado en ofrecer los cursos a esta población, con el fin de que los participantes puedan sentirse libres, expresando sus emociones, haciendo uso de las bellas artes”.

“También hay personas que nacen ciegas o pierden la visión que se deprimen. Y este proyecto les permite expresarse y manejar esa situación”, destacó.

Para su estreno el pasado sábado, contaron con participantes de Lajas, Patillas, Arroyo y Ponce, mientras realizan gestiones traer a personas interesadas de Guayanilla, San Juan, Cidra y Mayagüez.

El poder del voluntariado

Y para la ocasión, participantes, voluntarios y acompañantes estamparon sus manos con pintura en un gigantesco cartel que promovía mensajes de aliento y esperanza bajo el título “Con mis manos puedo lograr que…”

Precisamente, el taller inicial lo ofreció el maestro de pintura y escultura Carlos A. Santiago Rodríguez, quien enseñó a las participantes cómo crear con sus manos un aro o sortija de barro en la cual podrían fijar un pincel para dibujar y hacer trazos.

“Lo que estamos buscando es la experiencia de la clase de arte, sin tener en cuenta tanto el producto, sino más bien el proceso. Aparte de hacer que la calidad de vida de los participantes mejore, también les damos posibilidades de autogestión, de apoderarse, tener posibilidades en la vida y aportarle a otros”, indicó el educador.

Su visión fue acogida y adoptada de inmediato por Yeira Rosado Alameda, quien quedó ciega 11 años atrás debido a un caso de negligencia profesional (malpractice).

“Para mí ha sido una experiencia única y fascinante”, confesó la residente de Lajas. “Soy apasionada del arte, pero no tengo el arte de pintar, ni crear. Así que estoy haciendo un sueño realidad gracias a este proyecto”.

“Hasta he involucrado a personas de donde vivo y a mi familia. No me detengo para nada. Me gustan muchos las artes, además del servicio al cliente. Me encanta servir. Así como estoy, ciega, ayudo a otras personas”, añadió quien laboró 23 años en la industria del turismo como representante de servicio de hostelería y gastronomía.

De hecho, Yeira dirige Ciegos Rompiendo Barreras, un grupo que promueve el uso de celulares y tecnología entre personas ciegas, además de capellanía y estudios bíblicos por teléfono.

Su próximo proyecto, destacó, será traer al área sur y oeste del país todas las ayudas y servicios para ciegos que solo se ofrecen en el área metropolitana.

Esto ya que resta mucho por hacer a favor de esta comunidad, cuya población aún no ha sido cuantificada por el Departamento de Salud. Solo el censo de los Estados Unidos ha estimado que el 6.1 por ciento de los habitantes del país sufre dificultades de visión.

Urge más apoyo

Mientras eso ocurre, la profesora e instructora de baile Wanda Sampoll, exhortó a que más personas y organizaciones se solidaricen con el proyecto.

“Se necesitan manos voluntarias. Hay tantas cosas en la que uno puede colaborar: cargando cosas, limpiando el lugar, guiando o llevando los participantes de un lugar a otro”.

“También necesitamos manos que puedan contribuir económicamente para que este proyecto se pueda expandir y más participantes puedan tener estas oportunidades y experiencias”, afirmó.

De esta lista, empero, es la transportación el principal y más apremiante de los asuntos.

“Este proyecto es el único que hay en Puerto Rico. Espero que en el futuro hayan más”, destacó Pilar, “Pero el problema más grave que tenemos con los municipios es que no ceden transportación para los chicos. Tenemos muchas personas que quieren participar, pero el problema es el mismo: el municipio no da transportación”.

“Aun así, tengo mucha fe de que el proyecto va a seguir adelante, que vamos a lograrlo, porque de verdad vamos por buen camino”, agregó la directora, en referencia al apoyo excepcional de aliados como la doctora Pura Maldonado del Hospital Damas, la cantante de Idol Puerto Rico Aleyda Centeno, el pastor Eliseo Navedo y Afrodicio Gutiérrez Velázquez, un jayuyano de 82 años de edad cuya ceguera total no le impidió escribir cinco libros que sirven de inspiración a las personas ciegas.

“Aquí, con los brazos abiertos recibimos a todo el mundo”, puntualizó Pilar.

Los talleres de Arte Accesible se ofrecerán todos los sábados hasta el 18 de mayo, de 10:00 de la mañana a 2:00 de la tarde en el Museo de Historia y Arqueología de Guayanilla. Para más información puede llamar al 939-308-1238 o 787-218-2924. También puede acceder a piaapcdv en las redes sociales Facebook, Instagram o Twitter.

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