Playeros dan paso al frente por el bienestar de su comunidad

Stacey Williams, Geovany Rodríguez, Yasmin Detres, Roberto Ortiz y Braulio Quintero han sido puntuales para el éxito de este novel proyecto comunitario.

Fotos: Daileen Joan

Durante décadas, cientos de familias de La Playa de Ponce lo han denunciado: cuando llueve algunas áreas de esta centenaria comunidad se inundan.

Para colmo, ciudadanos han percibido el hedor en las escorrentías que caen a la tubería pluvial que descarga al mar, situaciones que han llevado a los residentes de La Playa a plantearse la necesidad de empoderarse y traer soluciones para mejorar la calidad de vida en su entorno.

Con el objetivo en mente, un año atrás nació La Playa Reverdece, una iniciativa que promueve el aprendizaje sobre la ciencia que rige la salud ambiental y que cuenta con el estratégico apoyo de ISER Caribe (Institute for Socio-Ecological Research).

Gracias a este junte, en agosto pasado estudiantes de varias escuelas y otras organizaciones de la comunidad participaron en la siembra de mil árboles a lo largo de la costa para crear una barrera vegetativa que ayude a mitigar la erosión por escorrentías de la ciudad.

Ahora, además, participan de una propuesta bajo el programa Ciudadanos Científicos para levantar tres estaciones de monitoreo de agua. Este proyecto cuenta con el apoyo y asesoría de la corporación de Desarrollo Integral del Sur (DISUR).

Asimismo, en días recientes ISER Caribe dio el primer adiestramiento a los líderes de La Playa Reverdece para que sean ellos quienes transmitan conocimientos técnicos a los voluntarios y den inicio a la agenda de investigación científica que pondrá en sus manos el poder de la autogestión.

“La iniciativa La Playa Reverdece integra a miembros de la Logia Faro La Marina Playa de Ponce, Cruce a Nado, Club Puerto Viejo, Carnaval de Vejigantes de La Playa y Playeros Unidos en Acción, entre otros residentes de la comunidad que han estado colaborando”, apuntó el líder comunitario de 57 años de edad, Roberto Ortiz Cruz.

“Nunca nos habíamos sentado en una mesa a dialogar sobre nuestra comunidad. Surgió la idea de reunirnos y (ahora) todos los miércoles en la tarde nos estamos reuniendo para hablar sobre estas situaciones”, continuó.

Con él coincide Geovanny Rodríguez Justiniano, de 50 años de edad, quien de forma espontánea se dio a la tarea de reunir voluntarios de grupos estudiantiles, toda vez que, como padre vinculado a la Banda Juventud Playera de Ponce, conoce a muchos jóvenes con el potencial para ser parte de esta gesta.

“Me entusiasmé mucho con la iniciativa porque soy miembro de esta comunidad, y como esto nos afecta a todos, aproveché que mis hijos están en la escuela e hice el acercamiento”, explicó.

El director de ISER Caribe,
Braulio Quintero Nazario, destacó que el proyecto nació a raíz de una investigación que identificó amenazas a la población de especies marinas.

“Resultó en algo que no esperaba, pues ahora mismo tenemos cuatro escuelas participando en la limpieza de costas y la comunidad”, expresó tras referirse a los estudiantes de las escuelas Pedro Albizu Campos y Lila Mayoral en El Tuque; y las escuelas Lucy Grillasca y Dr. Alfredo Aguayo de La Playa.

“La intención es sembrar la semilla en ellos, que puedan preocuparse por el medio ambiente que les rodea y darles las herramientas para que en el futuro sean ellos los líderes ambientalistas que puedan cuidar de sus costas y sus comunidades”, subrayó Rodríguez Justiniano, también líder comunitario residente en Villa Tabaiba.

Apoyo de DISUR y empresa privada

A través de una propuesta con la Agencia de Protección Ambiental federal (EPA, por sus siglas en inglés), la comunidad podrá utilizar un sofisticado equipo de monitoreo hasta el mes de octubre.

“Hubo la necesidad de adquirir los fondos para suministros que se usan en las muestras, como guantes y reactivos, entre otros, para hacer 250 muestras para empezar en un periodo de tres a cuatro meses”, explicó David Southgate, gerente de proyecto DISUR, quien destacó que el mismo es auspiciado con fondos de la Fundación Fonalledas de Plaza del Caribe y crowdfunding.

“El norte de estas muestras es para ayudar a la comunidad a abogar por mejoras en la infraestructura y corregir deficiencias”, subrayó.

Por su parte, el director de ISER Caribe, Braulio Quintero Nazario, destacó que el proyecto nace a raíz de una investigación que impulsó esa organización sin fines de lucro en la costa sur, entre los años 2014 y 2015 desde Juana Díaz hasta Guánica, donde se identificaron fuentes de contaminación que amenazan a las poblaciones marinas.

Como aclaró el Biólogo de 38 años de edad, las hierbas marinas son un recurso importante para la industria de la pesca, toda vez que sirven de vivero para especies juveniles de importancia comercial y de ellas se alimentan los peces que consumimos.

Por consiguiente, recalcó la importancia de crear una franja de vegetación costera que proteja las poblaciones de hierbas marinas de las escorrentías infectadas por la actividad humana y el exceso de nutrientes de la actividad agrícola.

Estas barreras vegetativas, incluso, son aliados naturales para minimizar la erosión de las playas.

Las biólogas marinas Stacey Williams y Yasmin Detres Cardona, ambas con cerca de 25 años de experiencia, estiman que la contaminación en el área podría provenir de descargas al río Matilde, ubicado al oeste de La Playa de Ponce. Un recurso como ese podría estar arrastrando pesticidas de la actividad agrícola en la montaña, basura hacia la playa y escorrentías de la ciudad, posiblemente infectadas con aguas usadas.

Al presente, otras iniciativas de monitoreo de agua son lideradas por la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Juntos sumarían varias estaciones de muestreo con potencial para aportar datos fieles a un amplio estudio que identifique dónde están los focos de contaminación de agua. Este esfuerzo es coordinado con científicos, estudiantes y la comunidad.

Al final, todos los participantes se convierten en artífices de justicia social. Mas con su esfuerzo, no solo garantizan el derecho de todos a saber y a exigir que las agencias tomen acción.

También, se convierten en parte de la solución.

Fotos: Daileen Joan