Ojo con secuelas de la cuarentena en ancianos

En el caso más extremo, la inactividad podría acentuar o incluso desencadenar sarcopenia, un síndrome que en ocasiones degenera en discapacidad debido a la pérdida de masa muscular.

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La cuarentena puede haber agravado la diabetes y producir atrofia muscular, especialmente en ancianos, ha puesto de manifiesto el estudio Metabolic impacts of confinement during the COVID-19 pandemic.

La investigación, publicada en la revista Nutrients, analizó los riesgos que conlleva para la salud una reducción drástica de la actividad física como consecuencia del período de aislamiento por la pandemia, y al final concluye que el confinamiento podría tener un mayor impacto en las personas de edad avanzada, al acelerar el proceso de envejecimiento y la aparición de enfermedades relacionadas con la edad.

Además, en el caso más extremo, podría acentuar o incluso desencadenar sarcopenia, un síndrome que en ocasiones degenera en discapacidad debido a la pérdida de masa muscular.

Los investigadores han recabado los datos de estudios previos que identifican el aumento de la resistencia a la insulina, la grasa corporal total, la grasa abdominal y las citocinas inflamatorias como principales consecuencias metabólicas de un sedentarismo extremo.

Según explican los autores, todos estos factores se asocian con el desarrollo del síndrome metabólico y, a su vez, con el incremento del riesgo de mayor severidad a la hora de ser contagiado por Covid-19.

Asimismo, han advertido que comer en exceso o alimentos poco adecuados, como ha ocurrido con muchas personas durante el confinamiento en sus casas, contribuiría a exacerbar las consecuencias descritas. Por ello, han recomendado la restricción de la ingesta de calorías para ayudar a mitigar los efectos nocivos de la inactividad física.

Del mismo modo, han aconsejado mantener un estilo de vida activo durante la cuarentena con el objetivo de evitar daños para la salud. “Hacerlo puede ayudar también a paliar el impacto psicológico que el confinamiento está teniendo especialmente en los más mayores”, han precisado.

Finalmente, los investigadores destacaron la necesidad de realizar ejercicio físico al menos cinco días a la semana, combinando los aeróbicos con entrenamientos de resistencia, y rebajando la intensidad y frecuencia para las personas de avanzada edad.

El estudio fue liderado por el profesor de la Facultad de Ciencias del Deporte y Fisioterapia de la Universidad Europea, Helios Pareja, en unión a la profesora de la Universidad de Valencia, María Martínez-Ferrán; el profesor de la Universidad de Stanford y la Universidad de Valencia, Fabián Sanchis-Gomar, y el cardiólogo Fernando de la Guia-Galipienso.