Nueva era para el mundillo: el más preciado proyecto de Maricarmen Dávila

La artesana adjunteña Maricarmen Dávila Figueroa ya sobresale en el mercado local y estadounidense con sus hilos convertidos en redes, trenzas, puntillas, cuadros y rellenos, a los que llama Mundillo by Nina.

Foto suministrada

Según historiadores, el arte del encaje textil tuvo su máximo apogeo entre los años 1500 y 1700, gracias a una opulenta clientela procedente de naciones europeas como Bélgica, Inglaterra, España y Francia.

Y, como era de esperar, el elaborado arte del mundillo se extendió hasta nuestras costas tras la colonización española, convertido en una afición para jóvenes y adultas mujeres que lo empleaban como pasatiempo.

Sin embargo, siglos más tarde, la llegada de máquinas automáticas para bordados y la gradual integración de la mujer en el universo laboral empujaron esta intricada práctica casi a su desaparición, alcanzando refugio únicamente entre abuelas y bisabuelas jubiladas, quienes salvaron la tradicional manualidad de su eventual extinción.

Hoy, por inexplicables designios del destino, el arte del mundillo ha vuelto a cobrar vitalidad y demanda, tanto en el universo de la moda como en la industria textil, por lo que nuevas generaciones han comenzado a volcarse en su estudio y reinvención.

¿Ejemplo vivo? La novel artesana Maricarmen Dávila Figueroa, quien desde Adjuntas ya sobresale en el mercado local y estadounidense con sus hilos convertidos en redes, trenzas, puntillas, cuadros y rellenos, a los que llama Mundillo by Nina.

Como explicó, pasó sus años de juventud entre clases y talleres de capacitación en diversas disciplinas artesanales, gracias al ejemplo de su madre.

“Desde chiquita recuerdo haberla acompañado a sus talleres de repujado en metal, clases de confección de hamacas, de filigrana y de mundillo. Ella ha hecho de todo en esta vida y yo he crecido con eso. De hecho, de mis hermanos soy la única que trabaja con manualidades o artesanías”, reconoció emocionada la joven de 29 años de edad al recordar sus inicios en este ámbito.

“Me certifiqué para ayudarle a ellas a hacer cosas”, agregó la joven emprendedora, al explicar que se inició como orfebre en el arte de la filigrana para colaborar en la creación de obras de su madre y una tía.

No obstante, cuatro años atrás se acercó al Taller de Mundillo que se ofrecía en el centro comercial Plaza del Caribe en Ponce y, a partir de entonces, su conexión con el arte del encaje y del bolillo fue inmediata. Por eso, admite, sucumbió enamorada al llamado y se armó prontamente con las herramientas necesarias para innovar y lograr otro de sus sueños: Mundillo by Nina.

Desde entonces, la joven adjunteña con bachillerato en Publicidad y una maestría en Gerencia invierte cada minuto libre en la confección de prendas que pueden tomarle de una hasta 20 horas de labor.

“Ya las pantallas las hago más rápido. Lo que me toma tiempo son los rosarios y otras piezas que me pueden tomar entre 10 a 20 horas”.

Y sobre el nombre de su marca, confesó que fue inspirado en la historia de su gata, un felino rescatado entre los escombros dejados por el paso del huracán María en ese pueblo de la montaña.

“Ese nombre tiene historia. Cuando estábamos desarrollando toda esta idea, queríamos que la marca representara algo joven, con colores divertidos, pero que mantuviera la elegancia del mundillo. Y en el fluir de ideas nos dimos cuenta de que esas eran las mismas características de la gatita. Súper divertida, chiquitita, juguetona, pero siempre con la elegancia que tienen los gatos”, comentó.

Sin barreras

Asimismo, explicó que para lograr la exposición y venta de sus piezas artesanales optó por lo que muchos de su generación han hecho: reinventarse en tiempos de crisis hasta establecer una tienda virtual que le ha permitido exponer su obra, más allá del 100 x 35 de Puerto Rico. www.mundillobynina.com.

“Como los envíos se hacen por correo, ya he tenido personas de Estados Unidos que han ordenado. Y como la página te muestra el producto, la gente lo puede personalizar con el color que desee”, mencionó.

“Tengo un mapa que voy pintando según me llegan órdenes y ya he tenido clientes de casi todo Puerto Rico”, reaccionó agradecida, particularmente, ante la realidad que aún se vive a consecuencia de la pandemia del Covid-19.

Y sobre el tema, destacó que también ha adaptado su línea para incursionar en el mercado de la confección de mascarillas, las cuales han tenido excelente acogida entre conocidos y seguidores de su tienda virtual. “Las personas me las pedían y pues, me puse a inventar”, añadió.

Precisamente, por experiencias como esta, Maricarmen ya está decidida a rejuvenecer el oficio del mundillo y a ampliar sus posibilidades en  piezas de ropa, bufandas o paños de bebé.

“Voy a incluir más prendas y otros accesorios como mascarillas, rosarios, collares, pulseras pantallas, bufandas, marcadores de libro y pañitos de bebé. Todo lo que pueda crear en mundillo”, concluyó la entusiasta joven.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.