Nueva era para el Instituto de Música Juan Morel Campos

“Soy producto del sistema público, de la Escuela Emeterio Colón, de la Ponce High y de la Escuela Libre de Música, que luego se convirtió en el Instituto de Música Juan Morel Campos”. Julito Alvarado

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Juan Morel Campos ha sido uno de los más grandes artistas en la historia de Puerto Rico. Además de ser considerado padre de la danza puertorriqueña, fundó en el año 1883 la Centenaria Banda Municipal de Ponce, catalogada por muchos como la de mayor longevidad y actividad ininterrumpida en el Caribe.

Y en honor a su acervo, hoy la  Oficina de Desarrollo Cultural del Gobierno Municipal de Ponce redobla esfuerzos para devolverle al instituto que lleva su nombre el prestigio y gloria que lo distinguió décadas atrás.

“El Instituto de Música Juan Morel Campos se remonta a la década del 1940 y fue una pieza importante en la ciudad de Ponce”, destacó Ernie Xavier Rivera Collazo, director de la Oficina de Desarrollo Cultural.

“Ahí han estudiado ponceños y personas que se han convertido en grandes músicos. En el pasado era tan reconocido en todo Puerto Rico, que muchos de los estudiantes que se graduaban entraban automáticamente al Conservatorio de Música en San Juan. Otros salían a estudiar directamente a Berklee College en Estados Unidos”, continuó.

Fruto del Instituto

Ejemplo vivo de ese prestigio ha sido uno de sus más aventajados estudiantes: el músico, trompetista, compositor, arreglista, productor y educador Julio E. Alvarado Ortiz, quien ahora además ha sido nombrado director del Instituto.

Nacido y criado en Ponce, Alvarado Ortiz estudió en el prestigioso Berklee College of Music en Boston, Massachusetts, la universidad privada de música más grande del mundo.

A partir de entonces, ha cultivado 35 años de carrera musical junto a prominentes orquestas de la música popular y cantantes de renombre nacional e internacional como Tommy Olivencia, Wille Rosario, Luis Enrique y Tony Vega, entre otros.

También fue músico, arreglista y productor de orquesta locales y artistas en Ponce como la Orquesta Jorge Brown, Freddy Gutiérrez, Sammy Solano y Francisco Javier Quiñones

Fue productor musical y arreglista independiente para sellos discográficos como Sony Discos, RMM, Universal Music y WEA (Warner Music), y hasta tuvo su propio estudio de grabación: Caribbean Recording Inc.

“Trabajé diez años en los programas de Orquesta Sinfónica Juveniles de la Corporación de la Artes Musicales, como coordinador de uno de los centros, y desde hace 11 años soy profesor del Departamento de Jazz y Música Caribeña del Conservatorio de Música de Puerto Rico”, comentó Alvarado a La Perla del Sur.

“Soy producto del sistema público, de la Escuela Emeterio Colón, de la Ponce High y de la Escuela Libre de Música, que luego se convirtió en el Instituto de Música Juan Morel Campos. Así que soy producto del Instituto, del cual fui maestro de trompeta entre el 1986 y 1989”, continuó.

“Te puedes imaginar cómo me siento con la oportunidad que me brinda la vida de poder regresar a aportar, a servir, al lugar que me dio todo. Esa preparación, esa base e inspiración musical que viene desde la familia hasta tantos músicos ponceños que fueron inspiración para mí”, añadió.

Herencia musical

Mencionar la herencia musical de la familia en una conversación, es casi una obligación moral para Julio.

Su bisabuelo, don Julio Alvarado Tricoche, fue maestro de la Escuela Libre de Música y director de la Banda Municipal de Ponce hasta el año 1970, cuando falleció. Luego, su abuelo, don Emilio Alvarado Santos, fue maestro también de la Escuela Libre de Música y, de igual forma, dirigió la Banda Municipal.

“Actualmente mi papá, don Julio Alvarado Torres, lleva 68 años como clarinetista de la banda municipal, es un músico activo, y mi tío, Eduardo Alvarado Torres, lleva ya como 50 años como percusionista de la Banda Municipal. Gracias a ellos es que estoy aquí. Soy de una cuarta generación de la familia Alvarado”, puntualizó con evidente orgullo.

Visión y transformación

El nombramiento de Julio Alvarado como timonero del Instituto Juan Morel Campos, empero, tiene la intención de insertar al centro educativo en las corrientes musicales del nuevo siglo y en todas las posibilidades de éxito profesional disponibles para sus alumnos.

“La visión que estamos buscando es tener unos ofrecimientos atractivos. Vamos a mantener lo que se está ofreciendo ahora (piano, trompeta, bajo, guitarra, contra bajo, teoría y solfeo, coro), pero queremos traer cosas nuevas. Por ejemplo, música popular, bomba, plena, jazz caribeño, salsa, música de trío. ¿Por qué no?”, comentó Ernie Rivera Collazo.

“He estado en Cuba y quisiera que vieras a los jóvenes cantando las canciones del Trío Matamoros, que era de la década de los 30, y después estaban con temas de Daddy Yankee o te podían hablar de una ópera rusa. ¿Por qué? Porque la música es cultura, y la cultura es de los pueblos y la gente. Uno tiene que conocer de todo”, añadió.

Como destacó el director de la Oficina de Desarrollo Cultural, la meta es exponer a los jóvenes sureños a todas las facetas musicales, por lo que también proponen ofrecer cursos de composición y arreglos musicales, confección de instrumentos e historia de la música afrocaribeña.

Periodo de transición

Antes que eso ocurra, sin embargo, será necesario superar barreras temporales como el impacto de la pandemia en la actividad educativa del país y la fuga de talento local profesional.

Como explicó Rivera Collazo, en la actualidad 157 estudiantes se mantienen en el Instituto, tomando cursos virtualmente. Mientras tanto, la nueva administración municipal trabaja con la parte emocional y las condiciones del personal, actualizan la información sobre los cursos que se ofrecen y la matricula, y aprovechan para limpiar las instalaciones de su sede, ubicada en el corazón de la zona histórica.

“Actualmente, en el Instituto no se puede tocar danza, porque no tenemos maestro de bombardino y sin este instrumento no hay danza. Así como sin campana no hay salsa. Queremos cambiar eso. Mi prioridad es la cultura, la música, las comunidades. Llevar el Instituto al sitial que estaba antes de las cosas negativas que pasaron en los últimos 12 años. Sobre todo, impactar a los jóvenes de las comunidades”, agregó Rivera Collazo.

“Y que pueda andar por la plaza y ver a jóvenes caminando con un instrumento en la mano porque van a estudiar en el Instituto de Música Juan Morel Campos”, finalizó.