No la subestime: el déficit de vitamina D tiene sus riesgos

Exponerse cinco minutos al sol, incluyendo cara, brazos y piernas, dos veces por semana, es suficiente para una adecuada síntesis de esta vitamina.

La vitamina D es una hormona con múltiples beneficios, pero a pesar de ellos, su déficit es más frecuente de lo que la gente cree.

Se ha relacionado con el desarrollo de las funciones cerebrales e incluso con la prevención de enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Además se conoce que favorece la absorción de calcio, evitando la osteoporosis y fracturas.

Sin embargo, las fuentes de alimentación de esta vitamina son escasas. Por fortuna, la exposición al sol ayuda a formarla gracias a los precursores que se encuentran en la piel.

De acuerdo al reumatólogo Daniel Erlij, si bien se conoce por aumentar la absorción intestinal del calcio, la vitamina D también tiene relación con mejorar la respuesta inmunológica ante infecciones e incluso ayudar en la prevención de la resistencia a la insulina.

“Pero a pesar de sus beneficios, es la vitamina más deficitaria en el mundo, lo que puede superar al 40 por ciento de la población”, advierte.

El profesional explicó que existen dos formas en que podemos adquirir esta fuente. Una, es a través de la exposición solar, y la otra es a través de la dieta, destacando alimentos como pescados, naturales o enlatados, especialmente el salmón.

Es este contexto, lo que hace que la población tenga bajos niveles de esta vitamina es que las fuentes de alimentación para obtenerla son escasas, y la otra vía para producirla, la exposición solar, es cada vez más resistida por el temor justificado a sufrir cáncer de piel y envejecimiento prematuro.

Aun así, el doctor advierte que la falta de vitamina D se relaciona a un mayor riesgo de osteoporosis, patologías psiquiátricas como la depresión e incluso demencia.

También se asocia a debilidad muscular y aumento del riesgo de caídas en el adulto mayor, así como a mayor probabilidad de padecer enfermedades autoinmunes, en donde nuestras propias defensas atacan a nuestros órganos, e incluso a algunos tipos de cánceres como el de colon.

Los pacientes más susceptibles a padecer esta carencia son aquellos que pasan todo el día sin exponerse al sol, ya sea por motivos laborales o geográficos.

Además, quienes padecen obesidad, tienen menores niveles de vitamina D en la sangre, lo que sumado a una deficiente alimentación con un bajo consumo de pescados, genera una mayor prevalencia de este déficit.

Exponerse cinco minutos al sol, incluyendo cara, brazos y piernas, dos veces por semana, es suficiente para una adecuada síntesis de esta vitamina.

“Sin embargo, no se deben olvidar tres puntos claves: mantener una dieta rica en vitamina D, considerar el riesgo de cáncer de piel si la exposición solar es inadecuada, y no olvidar que dicha exposición es menos útil en pacientes mayores, en quienes la piel pierde capacidad para producir la vitamina”, concluye el galeno.