¿Ni en vacaciones consigue relajarse?

Calmar el espíritu, descansar el cerebro o reducir los latidos del corazón no son tareas fáciles, hay que aprenderlas, y las vacaciones son un buen momento para hacerlo.

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Sucede con bastante frecuencia: esperamos durante todo el año que lleguen las vacaciones para poder descansar, porque realmente necesitamos librarnos del estrés, y cuando finalmente llegan, al final de ellas nos damos cuenta de que no hemos tenido tiempo para el añorado respiro.

El problema es que no sabemos relajarnos.

Y en algunos casos hasta puedes tener problemas para disfrutar de tu tiempo libre porque estás demasiado obsesionado con relajarte, lo que, paradójicamente, conseguirá el efecto contrario.

¿Cómo lograrlo? Desde la revista Psychology Today se ofrecen algunas pautas que quizá puedan servir para comenzar. Así que no se pierde nada intentándolo:

  • La tarea debe ser aprender a relajarse. Calmar el espíritu, descansar el cerebro o reducir los latidos del corazón no son tareas fáciles, hay que aprenderlas, y las vacaciones son un buen momento para hacerlo.
  • Elige mecanismos para conseguirlo. Se ha demostrado que la meditación o el yoga tienen efectos poderosos en el cuerpo y la mente. Dar clases o leer un libro sobre ello puede ayudar a que el aprendizaje se convierta en una prioridad.
  • Aprende algo más que tenga una buena reputación a la hora de calmar: coser, pintar, dibujar, cocinar…
  • Practica dormir. Puede parecer una tontería, pero también es necesario.
  • De la misma forma, practica el descanso, no es algo fácil cuando estás acostumbrado a hacer cosas continuamente.
  • Practica mirar a la nada, va en la misma línea. Percibe como algo bueno el darte un respiro.
  • Asigna un cierto número de libros, películas o series que realmente te apetezca ver en vacaciones.
  • Da paseos en bicicleta o caminatas.

El punto, como se puede ver, es establecer algunas metas para relajarse que realmente se puedan lograr. Si cree que puede dominar estos objetivos, estarás motivado para trabajar hacia ellos.

¡Y hay una buena posibilidad de que en realidad pueda terminar sus vacaciones más relajado que nunca antes!

En algunos casos hasta puedes tener problemas para disfrutar de tu tiempo libre porque estás demasiado obsesionado con relajarte, lo que, paradójicamente, conseguirá el efecto contrario.