Necesario apoyar el trabajo artesanal en la Isla

Foto: Edwin Marcucci/Facebook

ADJUNTAS – El artesano adjunteño Edwin Marcucci Caraballo ha dedicado alrededor de 45 años a realizar artesanías principalmente en bejuco y ha invertido muchísimo tiempo en la instrucción de nuevos artesanos alrededor de la Isla, entre ellos personas autistas. 

“Yo llevo alrededor de 45 a 46 años en este arte y vengo de una familia de artesanos. La trayectoria de mi familia es en artes en bejuco, en canastas de café. Mi papá se ganó la vida en ese arte, él pagaba su propio seguro social”, narró a La Perla del Sur, Edwin Marcucci Caraballo.

El artesano de 60 años explicó como muchos de sus hermanos siguieron otros rumbos, pero él continuó interesado en el arte que le enseñó su padre. 

Con este arte, Marcucci Caraballo no solo representó a Puerto Rico en competencias en otros países, sino que mantuvo a sus tres hijas. 

“He estado en mil competencias en todos sitios y crié a tres nenas, no fue fácil quedarse con tres mujeres; se graduaron de artesanas ellas también, las tres son artesanas Emily Nicole, Angélica y Wanda”, mencionó. 

Por otro lado, indicó que sabe realizar 16 tipos de artesanías, pero su foco grande es el bejuco. Y durante este tiempo de pandemia señaló que se dedicó primordialmente a realizar canastas. 

Marcucci ha sido reconocido por su arte en países como México, Uruguay, Paraguay, Alemania, Estados Unidos y su bejuco aparece inscrito como el mejor en el Jardín Botánico de Nueva York. 

Según dijo, él y sus hijas están registrados como artesanos en la Isla, trabajan bajos los mandatos de la ley, y él es el artesano que más estudiantes tiene a nivel de Isla. “Estoy dando clases desde los 9 años, mientras estudiaba daba clases”, recordó. 

Foto: Edwin Marcucci/Facebook

“Gracias a Dios he podido progresar en un arte que está en peligro de extinción totalmente”, manifestó con gratitud. 

Ahora que Puerto Rico celebra en julio el Mes del Artesano, Marcucci destacó que “un país sin artesanía es un país en pérdida. La artesanía es una de las artes que lleva a las personas a subsistir, porque no todo el mundo puede ser doctor. Son artes viejísimos y hay que explotarlos y ponerlos al servicio de la sociedad”, instó. 

“Aún con la Ley que cobija a los artesanos tenemos muchos problemas en conseguir las piezas, por ejemplo, conseguir madera o bejuco porque Recursos Naturales nos pone trabas para conseguir el material, porque las mismas bambuas las botan en las carreteras y te ven cortando una, tienes problemas con ellos y te dan una multa; si te cogen con el bejuco, te lo quitan y lo botan”, denunció el artesano adjunteño. 

Del mismo modo, entiende que “el Gobierno debe darnos más amplitud para que nosotros podamos tener más accesible los materiales. El Gobierno tiene que darnos más incentivos, no recibimos ningún incentivo del Gobierno”, reiteró. 

Denunció -además- que si se necesita de una herramienta o algún material hay que costearlo y llevarles el recibo para recibir un reembolso, cuando en muchas ocasiones el artesano es de escasos recursos económicos y no tiene dinero para invertir. 

“Los artesanos a puro coraje y a puro dolor trabajamos para conseguir las piezas a horas y horas de trabajo sin ayuda del Gobierno; es bien cuesta arriba y todo lo que hagas el Gobierno siempre te pone trabas, la licencia de artesano antes de la daban gratuita, ahora hay que pagarla, cuando vas a las ferias te cobran 100 o 200 dólares; ¿y si no vendes nada? Debe haber una Ley que prohíba que se nos cobre en ninguna feria por exhibir nuestros trabajos”, recomendó Marcucci.  

Indicó que el trabajo artesanal en Puerto Rico es de cadena corta, ya que no reciben ayudas o no hay política pública para exportar los productos artesanales o al menos para que haya un mayor alcance en su venta localmente, por lo que invitó al Gobierno a considerar crear política pública en beneficio de este sector que tiene mucho que aportar a la cultura y a la sociedad.